Libertad de expresión

Cómo la guerra contra el terror allanó el camino para la censura en línea a los palestinos

En mayo de 2021, el mundo vio con horror cómo la policía israelí desalojó a los residentes palestinos del barrio Sheikh Jarrah de Jerusalén en contra de su ferviente resistencia. Mientras tanto, se libraba otra lucha: la del poder narrativo. Mientras los periodistas, los activistas ciudadanos y las organizaciones de derechos humanos intentaban documentar la brutal represión de Israel, muchos encontraron que sus comunicaciones estaban sujetas a una moderación de contenido demasiado entusiasta. Publicaciones clave de las redes sociales fueron eliminadas de plataformas influyentes, como Twitter, Facebook e Instagram, precisamente cuando esas publicaciones eran más cruciales. El efecto de esta censura, muchos sostuvieron, fue sofocar dramáticamente las voces ya marginadas de los palestinos, que esperaban mostrar a una audiencia global su vivencia bajo una ocupación violenta. Esta censura siguió un patrón familiar; organizaciones de derechos digitales como Access Now y 7amleh produjeron durante años informes que documentan meticulosamente la supresión de contenido palestino por parte de las empresas de redes sociales. Este patrón de censura dirigida tiene sus raíces principalmente en la respuesta de Estados Unidos (EEUU) a los ataques del 11 de septiembre y la consiguiente acumulación del estado de seguridad nacional diseñado para rastrear y señalar cualquier actividad terrorista potencialmente peligrosa. Un resultado de esta intensa acumulación fue sistematizar el tipo de discriminación que allanó el camino para la redada actual de moderación de contenido, en la que los palestinos a menudo se encuentran atrapados.

En Egipto algunos se ven obligados a canjear la ciudadanía por la libertad

El 8 de enero, el activista egipcio-palestino Ramy Shaath llegó a París después de que las autoridades egipcias lo liberaran de la cárcel y lo deportaran después de más de 900 días en prisión preventiva. Salió del aeropuerto Charles de Gaulle con su esposa Celine Lebrun-Shaath ante una multitud de simpatizantes que lo vitoreaban. Pero las condiciones de su liberación no fueron motivo de celebración  — Shaath se vio obligado a renunciar a su ciudadanía egipcia a cambio de su libertad.

La amenazada libertad de expresión en Irak

Desde 2019, el movimiento de protesta de Irak, denominado Thawrat Tishreen (Revolución de Octubre) puso de manifiesto hasta qué punto los actores estatales y no estatales están dispuestos a silenciar la disidencia y la libertad de expresión. Los activistas y manifestantes iraquíes fueron objeto de campañas de incitación al odio perversas y persistentes, tanto en línea como por fuera, cuyo objetivo es desacreditar al movimiento y a ellos. Las milicias y los medios de comunicación afiliados a Irán utilizan el término ‘bromistas’ como una etiqueta para deslegitimar a los activistas y manifestantes, acusándolos falsamente de ser agentes extranjeros empeñados en la destrucción. Cuando el movimiento de protesta ganó un amplio apoyo a pesar de estos esfuerzos por silenciarlo, el entonces gobierno de Adel Abdul Mahdi impuso una serie de apagones de internet para impedir la cobertura en línea. Sin embargo, los activistas persistieron. En todo momento, la vigilancia de las voces y los cuerpos iraquíes se convirtió en una forma de gobernar mediante la supresión tanto legislativa como física.