Estados Unidos en busca de un rol ‘realista’ en Arabia Saudí

Por Farzad Bonesh para Al Bawaba

Joe Biden
Joe Biden” by Gage Skidmore is licensed under CC BY-SA 2.0.

Después de la Primera Guerra Mundial, y especialmente, de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos (EEUU) expandió su poder en Medio Oriente usando sus herramientas políticas, militares, económicas, diplomáticas y blandas en la región. Luego del colapso de la Unión Soviética en 1991, la presencia e influencia de Washington en Medio Oriente se hizo mucho más amplia. Sin embargo, en los últimos años, hay muchos signos y síntomas que muestran un declive de la posición de Medio Oriente dentro de la política exterior estadounidense.

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Desde el inicio de la presencia de Joe Biden en la Casa Blanca, temas domésticos como la crisis del Coronavirus y sus consecuencias, y los problemas económicos de los estadounidenses fueron la prioridad del gobierno entrante. Cabe también señalar que la atención a Medio Oriente no desempeñó un papel significativo en la campaña electoral de Biden.

La opinión pública estadounidense también consideró como costosas las intervenciones militares del pasado como la invasión de Irak, y los realistas no consideraron a la presencia militar como la única manera de asegurar los intereses estadounidenses. Además, algunos think tanks como también ciertos círculos de adopción de decisiones en EEUU, ponen menos énfasis en Medio Oriente en relación con los intereses estratégicos de este país.

Seguridad geopolítica y política

Sin embargo, durante un viaje a Medio Oriente el 16 de julio de 2022, el presidente estadounidense Joe Biden anunció que Washington “no se alejará y dejará un vacío para que China, Rusia o Irán lo llenen”. Pero los realistas deberían considerar un apaciguamiento de EEUU respecto a Rusia, China e Irán. Además, la mayoría de los aliados tradicionales de la región están preocupados por la posibilidad de que EEUU recurra a los océanos Índico y Pacífico.

De hecho, la política de contención y confrontación estratégica con China en tres áreas (geoeconomía, geopolítica y geocultural) también se considera en Medio Oriente. En este sentido, EEUU, utilizando formatos como I2U2, planea fortalecer sus esfuerzos para frenar la influencia de China en Medio Oriente y obligar a Pekín a pagar el costo en esta región.

Si bien en el futuro podemos ver una transición global de la unipolaridad (EEUU como la superpotencia mundial) a un mundo bipolar o multipolar, la política exterior de EEUU estuvo prestando atención al aumento del papel de China y Rusia en Medio Oriente. 

Mientras tanto, con la invasión de Putin a Ucrania, la expansión de las relaciones entre Irán y China, la continua cercanía de Irán y Rusia, el temor a la unidad de Rusia y China en la región, el fortalecimiento de las relaciones entre los Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Arabia Saudí con Rusia y China, e incluso la creciente relación entre Israel y China, causan la preocupación de EEUU.

Mientras tanto, parece que Washington considera presionar a los países de la región para limitar la cooperación con Rusia y China, fortalecer las dimensiones estratégicas de las relaciones con los aliados sunitas y reducir el rango de presión sobre ellos.

A pesar de la anterior humillación de Mohammed bin Salman, el príncipe heredero saudí, las palabras anteriores de Biden sobre Arabia Saudí, la publicación del informe de inteligencia estadounidense sobre el asesinato de Jamal Khashoggi, etc., el enfoque de Washington hacia este país fue modificado.

En este sentido, se ha prestado más atención al fortalecimiento de alianzas con ciertos países contra amenazas, al compromiso de garantizar la libertad de navegación por las vías navegables de Medio Oriente y el paso seguro del petróleo, como también a evitar la presencia de fuerzas hostiles en la región.

En otro aspecto del enfoque de Biden hacia la cuestión Israel-Palestina, el apoyo a una solución de dos Estados, la reanudación de la ayuda humanitaria a los palestinos, el apoyo militar, diplomático y de seguridad a Israel, y garantizar la seguridad como el dominio militar de este último, siguen siendo muy importantes.

Además, a pesar del asedio y la presión sin precedentes, o las sanciones y amenazas de EEUU, Irán prácticamente no retrocedió. Mientras tanto, parece que la gestión del enemigo, la aceptación de la presencia y el papel histórico de Irán en los asuntos regionales, ignorando la eliminación de Irán en la región, la atención a la contención, y la reducción del poder y la influencia de Irán a largo plazo, fueron más consideradas por Washington. Al mismo tiempo, Washington no quiere centrarse en resolver la cuestión del programa nuclear de Irán, lo cual aumentaría la actividad iraní en los asuntos regionales.

También parece que todavía se está considerando la posibilidad de detener el apoyo directo de Riad en el caso de Yemen, e incluso desempeñar el papel de mediador en la resolución del conflicto yemení. Aparte de esto, considerando la situación de Europa en la crisis de Ucrania, EEUU no quiere que la inestabilidad de Oriente Próximo llegue a Europa. Además, parece que EEUU marcó la línea roja de no atacar al ISIS u otras organizaciones armadas en suelo estadounidense.

Cambio de perspectiva o reducción de la presencia militar en Medio Oriente

Después de años, Washington está tratando de reducir su presencia en las guerras de Medio Oriente (guerras sin una razón y una meta claras). La retirada completa de Afganistán y la reducción masiva de la presencia militar estadounidense en Medio Oriente no significan el cese completo de su presencia militar, e incluso esto se realizó de acuerdo con una hoja de ruta, pero el enfoque de Washington en Asia e incluso su desaparición de Medio Oriente, se enfrentó a las reacciones de los aliados.

Mientras que en 2020, EEUU tenía aproximadamente 17 bases militares en Irak, Siria, Kuwait y Qatar, la reducción del costo de los militares estadounidenses en más de 800 mil millones de dólares al año es parte, también, del enfoque actual de EEUU. De hecho, Washington principalmente busca reorganizar sus fuerzas, reducir sistemas antimisiles, enviar instalaciones innecesarias a misiones esenciales, desarrollar nuevos patrones de presencia militar, evitar entrar en conflictos regionales, y traspasar la responsabilidad de resolver los conflictos a los actores regionales de acuerdo con sus intereses.

Economía, comercio y venta de armas

Si bien el comercio con Medio Oriente es mucho menor en comparación con otras regiones, muchos de los socios tradicionales de Washington en la región están fortaleciendo la cooperación con China. De hecho, China es el primer socio comercial de 11 países de Medio Oriente.

Mientras tanto, aunque EEUU no tiene la capacidad de competir con China en esta área y la importancia económica de Medio Oriente también disminuyó para Washington, aún así trata de seguir siendo influyente dando incentivos, con ejemplos como la contribución de miles de millones de dólares a la seguridad alimentaria,  mayor atención a la educación, la agricultura e iniciativas, la promoción de proyectos regionales en el ámbito de la energía, el libre comercio y la inversión.

Con la invasión rusa a Ucrania y la perturbación de los mercados mundiales de energía, el papel de Medio Oriente como el mayor exportador de petróleo recuperó importancia. Por lo tanto, dejar de lado la tensión con Riad, es una reacción necesaria para Biden, debido a la guerra de Rusia y Ucrania. De hecho, Washington está tratando de convencer a Arabia Saudí y a los miembros árabes de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) a que aumenten su producción de petróleo.

Además, se está siguiendo la prevención de la interrupción de la cadena de suministro de alimentos mediante la fórmula conjunta I2U2 (EEUU, India, Israel y EAU).  En otra dimensión, la venta de armas a Arabia Saudí y EAU es una especie de reajuste de las políticas de venta de armas de EEUU en favor de aumentar su capacidad de hacer frente a las amenazas de los misiles balísticos en la región y reducir las relaciones militares de los aliados con Rusia y China.

Diplomacia y fortalecimiento del poder blando

Algunas encuestas recientes han mostrado una disminución en el apoyo a Washington en Medio Oriente y el Norte de África en comparación a un aumento en el apoyo a China. Sin embargo, a pesar de la difícil elección entre los valores estadounidenses, los derechos humanos y los intereses nacionales; el apoyo a los reinos regionales, el compromiso con los derechos humanos y las libertades fundamentales en la política exterior estadounidense fueron más prominentes que durante la ‘era Trump’.

De hecho, con el fin de fortalecer su papel humanitario y de desarrollo en la región, EEUU adoptó enfoques tales como el fortalecimiento de las relaciones con los ciudadanos, el aumento de la ayuda humanitaria, colaboración para hacer frente a la pandemia del Coronavirus, empoderamiento de las mujeres, aumento de oportunidades para jóvenes y emprendedores, y programas de aprendizaje de inglés en línea junto con la diplomacia y el fortalecimiento de su poder blando.

Sin embargo, el papel de EEUU en Medio Oriente sigue siendo estratégico y decisivo.

Mientras tanto, a pesar de los desafíos que enfrenta el gobierno estadounidense en Medio Oriente, incluyendo el riesgo de popularidad, las elecciones dentro del país, el acuerdo nuclear con Irán, la guerra en Yemen, cuestiones de derechos humanos y el estancamiento en el conflicto palestino-israelí, es probable que el enfoque de Washington tienda a la reducción de las amenazas anteriores, la búsqueda de nuevas oportunidades, el aumento de ‘opciones civiles’, una diplomacia más inclusiva, reparando relaciones y enfatizando el compromiso con las organizaciones internacionales.

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Farzad Ramezani Bonesh es escritor, investigador senior y analista en temas regionales, especialmente en MENA y Asia del Sur.

N.d.T.: El artículo original fue publicado el 06 de septiembre de 2022