La colonización de Israel solidifica la realidad del apartheid de un solo Estado

Por Editor para el Institute for Middle East Understanding

Casa con banderas de Israel en el barrio de Sheikh Jarrah, Jerusalén Este. [ISM Palestine/Creative Commons]

El 13 de octubre, mientras el Ministro de Relaciones Exteriores de Israel, Yair Lapid, estaba en Washington DC para reunirse con la administración del Presidente de Estados Unidos (EEUU) Joe Biden y los miembros del Congreso, la municipalidad de Jerusalén avanzó en planes de colonización masiva en Jerusalén y sus alrededores. Hay cuatro componentes diferentes en este plan. En primer lugar, el comité de planificación local de Jerusalén aprobó la expropiación de tierras palestinas para construir 1.257 unidades de vivienda en Givat Hamatos, lo que será el primer nuevo asentamiento israelí construido en Jerusalén Este desde la construcción de Har Homa en Jabal Abu Ghneim en 1997, una medida calculada por el entonces Primer Ministro israelí, Benjamin Netanyahu, para descarrilar las negociaciones.

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En segundo lugar, el comité recomendó ampliar el asentamiento existente de Pisgat Zeev en Jerusalén Este en 470 unidades de vivienda. Como tercer punto, el comité fijó el 6 de diciembre como fecha para aprobar otro nuevo asentamiento masivo de 9.000 viviendas en el antiguo aeropuerto de Qalandia (Atarot en hebreo). Cuarto, también se espera que el comité discuta los planes para construir un nuevo asentamiento en el área conocida como E1.

Implicancias de la colonización de Jerusalén

Como muestra el mapa a continuación, producido por la organización israelí de derechos humanos Ir Amin, la intención de estos tres nuevos potenciales asentamientos, además de la expansión de uno ya existente, es rodear las áreas palestinas en Jerusalén Este desde el norte, este, y el sur, y cortar cualquier movimiento palestino entre Jerusalén Este y otras partes de Cisjordania.

El periódico israelí Haaretz dijo sobre estos planes de colonización: “La promoción de la construcción en Givat Hamatos, E1 y Atarot, cada uno de ellos programado para albergar a decenas de miles de israelíes, convertirá tal escenario (establecer un Estado palestino) en algo completamente desligado de la realidad. La comunidad internacional tendrá que proponer una solución diferente. Un Estado binacional o algún tipo de federación, en el que millones de palestinos e israelíes con los mismos derechos vivan lado a lado, se convertirá en la única opción razonable”.

Suhail Khaliliah, Director de la Unidad de Monitoreo de Asentamientos del Instituto de Investigación Aplicada de Jerusalén, señaló la naturaleza expansiva del asentamiento propuesto en Qalandia/Atarot en particular. “Esto significa albergar a unos 40.000 colonos en la primera fase de construcción, llegando a más de 60.000 colonos en la fase final. Esto inducirá un cambio geográfico y demográfico en la ciudad de Jerusalén”, explicó a Al-Monitor.

Además de su creciente colonización de Jerusalén, Israel también está tratando de alterar la composición demográfica de la ciudad a través de su continua limpieza étnica de los palestinos, revocando sus permisos de residencia y demoliendo sus casas. Los esfuerzos israelíes más intensos para desposeer a los palestinos de Jerusalén se están llevando a cabo en los barrios de Sheikh Jarrah y Silwan.

Miembros del Congreso expresaron su preocupación por el despojo de los palestinos en Jerusalén a través de cartas a los ‘Queridos Colegas’ dirigidas por el Diputado Ro Khanna y la Diputada Marie Newman. El 28 de octubre, el Diputado Mark Pocan circuló una carta a los ‘Queridos colegas’ en protesta por los planes israelíes para colonizar E1.

Colonización en otras áreas de Cisjordania

Israel no sólo está avanzando en planes de colonización masiva en o cerca de Jerusalén; lo está haciendo también en otras áreas profundas dentro de la Cisjordania palestina. El 21 de octubre los colonos de Hebrón anunciaron el comienzo de la construcción de 31 unidades de asentamiento adicionales en un área que antes era una base militar israelí. El 24 de octubre, Israel anunció licitaciones para 1.355 unidades de asentamientos en Cisjordania, y el 26 de octubre, el Consejo Superior de Planificación del Ministerio de Defensa de Israel aprobó planes para más de 3.000 unidades adicionales.

Como se mencionó anteriormente, algunos de estos planes de colonización fueron aprobados durante la visita del ministro de Relaciones Exteriores de Israel a Washington DC, lo que hace parecer que Estados Unidos está de acuerdo con estos planes. En lugar de protestar vigorosamente contra estos planes de colonización masiva, el Departamento de Estado reiteró dócilmente la posición de la administración Biden: “Nos oponemos a cualquier paso unilateral que aleja aún más una solución de dos Estados”. Las conversaciones diplomáticas privadas entre el Secretario de Estado, Antony Blinken, y el Ministro de Defensa israelí, Benny Gantz, sobre este tema, aunque se las califica de ‘airadas’, están lejos de ser suficientes. En ausencia de acciones significativas, tales declaraciones públicas y privadas, no harán nada para evitar que dichos planes lleguen a buen término; más bien, simplemente alientan a Israel a continuar consolidando su gobierno de apartheid de Estado único sobre el pueblo palestino.

Antecedentes

La colonización de Israel de tierras palestinas dentro, o adyacentes, a los límites municipales ampliados de Jerusalén (ver mapa arriba), al igual que toda su colonización de tierras en otras partes de Cisjordania, es ilegal según el derecho internacional y considerada un crimen de guerra por el Tribunal Penal Internacional.

Hasta la decisión de la administración Trump de reconocer a Jerusalén como la capital de Israel, Estados Unidos no reconoció los reclamos soberanos de ninguna parte sobre ninguna zona de la ciudad. En 1947, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) recomendó la partición de Palestina en dos Estados —contra los deseos de la mayoría indígena palestina— con Jerusalén y sus alrededores como un corpus separatum bajo los auspicios de la ONU. (Ver el Análisis Político Nº 1 de IMEU: La importancia de reabrir el consulado de EEUU en Jerusalén para más detalles).

Política de EEUU sobre la anexión israelí y la colonización de Jerusalén Este

De 1949 a 1967 Israel controló la parte occidental de la ciudad y Jordania controló la parte oriental. Israel conquistó Cisjordania, que incluye Jerusalén Este, y la Franja de Gaza en 1967. En junio de 1967 Israel “extendió la ley, la jurisdicción y la administración” a una frontera municipal ampliada, un acto de anexión de facto. En mayo de 1968 Estados Unidos no vetó la Resolución 252 del Consejo de Seguridad de la ONU, que pedía a “Israel que rescindiera todas las medidas ya tomadas y que desistiera de inmediato de tomar cualquier otra medida que tienda a cambiar el estatus de Jerusalén”.

En 1980 Israel aprobó una Ley Básica, legislación que goza de rango constitucional, declarando que “Jerusalén unida en su totalidad es la capital de Israel”, en un acto de anexión de jure. En respuesta, Estados Unidos no vetó la Resolución 480 del Consejo de Seguridad de la ONU, que establecía que “todas las medidas y acciones legislativas y administrativas tomadas por Israel, la potencia ocupante, que hayan alterado o pretendan alterar el carácter y el estatus de la Ciudad Santa de Jerusalén, y en particular la reciente Ley Básica sobre Jerusalén, son nulas e inválidas y deben ser rescindidas de inmediato”, y pidió a “aquellos Estados que establecieron misiones diplomáticas en Jerusalén que retiren dichas misiones”.

La posición de Estados Unidos contra la colonización de Jerusalén Este por parte de Israel y el despojo de los palestinos en esa zona fue expuesta con la mayor contundencia por el Embajador de EEUU ante la ONU, Charles Yost, el 1ro de julio de 1969. Él declaró:

“La expropiación o confiscación de terrenos, la construcción de viviendas en tales terrenos, la demolición o confiscación de edificios, incluidos los que tienen significancia histórica o religiosa, y la aplicación de la ley israelí a las partes ocupadas de la ciudad son perjudiciales para nuestros intereses comunes en la ciudad. Estados Unidos considera que la parte de Jerusalén que quedó bajo el control de Israel en la guerra de junio de 1967, al igual que otras áreas ocupadas por Israel, es territorio ocupado y, por lo tanto, está sujeta a las disposiciones del derecho internacional que rigen los derechos y obligaciones de una potencia ocupante. Entre las disposiciones del derecho internacional que obligan a Israel, como obligarían a cualquier ocupante, se encuentran las disposiciones según las cuales el ocupante no tiene derecho a realizar cambios en las leyes o la administración más que  los que sean temporalmente necesarios para sus intereses de seguridad, y que un ocupante no puede confiscar ni destruir la propiedad privada. El patrón de comportamiento autorizado por la Convención de Ginebra del 12 de agosto de 1949 y el derecho internacional es claro: el ocupante debe mantener el área ocupada tan intacta e inalterada como sea posible, sin interferir con la vida habitual del área, y cualquier cambio debe ser requerido por las necesidades inmediatas de la ocupación. Lamento decir que las acciones de Israel en la parte ocupada de Jerusalén presentan un panorama diferente, que suscita una preocupación comprensible de que la eventual disposición de Jerusalén Este pueda verse perjudicada, y que los derechos privados y las actividades de la población ya estén siendo afectados y alterados.”

“Mi Gobierno lamenta y deplora este patrón de actividad, y así lo informó al Gobierno de Israel en numerosas ocasiones desde junio de 1967. Nos hemos negado sistemáticamente a reconocer esas medidas como algo que no sea de carácter provisional y no aceptamos que afecten el estatus final de Jerusalén”, agregó.

Las palabras de Yost son tan relevantes hoy como lo fueron cuando las pronunció hace más de 50 años. La administración de Biden y el Congreso deben tomar medidas efectivas para detener la colonización y el despojo por parte de Israel de palestinos en Jerusalén y en toda Cisjordania, y poner fin al gobierno de apartheid de un solo Estado de Israel sobre el pueblo palestino.

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N.d.T.: El artículo original fue publicado por Institute for Middle East Institute el 14 de noviembre de 2021.