El impacto en la niñez después diez años de guerra en Siria

Por Lyse Mauvais para Syria Direct

“Bailar y cantar para olvidar el dolor del conflicto sirio” [UK Department for International Development / Creative Commons]

La mayoría de los niños sirios nacidos después de la revolución, cuyo décimo aniversario se cumple esta semana, son todavía demasiado jóvenes para comprender el acontecimiento que cambió el rumbo de sus vidas. Millones vieron la mayor parte de su infancia manchada por la guerra. 

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Diez años después de la revolución, varios informes de organizaciones internacionales arrojan luz sobre las consecuencias del conflicto para los niños de Siria y sus aspiraciones para el futuro.

¿Una generación perdida?

La mayoría de los niños sirios crecen en un entorno sofocante debido al conflicto en curso. Casi el 90% de los niños que viven en Siria necesitan ayuda humanitaria, lo que supone un aumento del 20% solo en el último año. Según UNICEF, hay 2,5 millones de niños registrados como refugiados en los países vecinos y tres millones de niños desplazados dentro de Siria.

Una de las tendencias más preocupantes del conflicto es el aumento de la inseguridad alimentaria en todo el país, cuyo impacto en los niños puede ser irreversible. Se calcula que 6,2 millones de niños carecen de alimentos suficientes, y más de medio millón de menores de cinco años sufren de retraso en el crecimiento como consecuencia de la desnutrición crónica.

Otro impacto duradero es la falta generalizada de acceso a la educación, tanto dentro como fuera de Siria. Según UNICEF, 2,45 millones de niños en Siria y 750.000 niños sirios en los países vecinos, no están escolarizados. Cientos de escuelas fueron destruidas por el conflicto y sufrieron 157 ataques en 2019.

No hay futuro en Siria

La inmensa mayoría de los niños sirios no puede imaginar un futuro en su país, según un informe de Save the Children, basado en entrevistas con más de 1.900 niños desplazados de entre 13 y 17 años y sus tutores en Siria, Jordania, Turquía, Líbano y Países Bajos. 

En promedio, el 86% de los niños refugiados sirios dijeron a la ONG que no desearían regresar a su país. Mientras que sólo el 9% de los niños refugiados sirios en Jordania y los Países Bajos quieren volver a Siria, esta cifra se eleva al 29% para los niños refugiados sirios en el Líbano. Tras el colapso económico del Líbano, los refugiados sirios se enfrentan a crecientes dificultades económicas y a una mayor presión para regresar.

Cuando se les preguntó dónde les gustaría vivir dentro de dos años, casi el 80% de los niños entrevistados se ven viviendo en cualquier otro lugar que no sea Siria. Los niños asociaban la vida allí con la violencia cotidiana, especialmente las niñas, que hablaban con frecuencia de la necesidad de acabar con la violencia de género, como el acoso en la calle.

El sentimiento de pertenecer

“Ya sea dentro o fuera de Siria, los niños afectados por este conflicto siguen luchando por sentirse como en casa allí donde están”, destacó Jeremy Stoner, director regional de Save the Children para Oriente Medio y Europa del Este, en una rueda de prensa. 

Al tener que adaptarse a una nueva lengua, cultura y entorno vital, muchos niños luchan por crearse una identidad. “Aquí no eres un holandés. Tienes que aprender mucho y tienes que conocer la cultura holandesa”, dijo a Save the Children, Amina (seudónimo), una refugiada de 14 años en Holanda. 

Mientras tanto, los lazos de los niños con Siria se desvanecen. “¿Mi mayor temor? Sí, era dejar atrás a todos, a todos los que puedes olvidar. No tener más una identidad allí”, añadió Amina.

La discriminación de los refugiados también afecta a los niños, limitando aún más su acceso a la educación. Algunos niños dijeron que no podían jugar con niños no sirios. 

El sentimiento de ‘no pertenencia’ es aún más fuerte para los que aún están dentro de Siria, que son los que dijeron experimentar la discriminación más frecuentemente. A pesar de estar en su país de origen, luchan por sentirse integrados y aceptados, una conclusión que refleja la dislocación del tejido social sirio a lo largo del conflicto. 

Diez años después, no hay ningún cambio a la vista, y muchos niños sirios se enfrentan a la perspectiva de entrar en la edad adulta sin haber conocido nunca su país en paz. 

Una generación más grande, millones de jóvenes sirios de entre 18 y 25 años ya están pagando el precio de la brutal década pasada. Un informe del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) describe un panorama desolador de una generación marcada por la pérdida. Casi el 50% de los encuestados perdió a un familiar o a un amigo cercano en el conflicto, mientras que el 12% resultó herido. La mayoría declaró haber sufrido trastornos del sueño, ansiedad, depresión, soledad, frustración o angustia durante el último año.  

“Esta guerra de diez años le costó su infancia a los jóvenes de Siria, pero el mundo no debe permitir que les robe su futuro”, subrayó Stoner, destacando la necesidad de un mayor compromiso político para mejorar el devenir de los niños, incluso en los países europeos, donde muchos corren el riesgo de ‘envejecer’ fuera de los sistemas de protección.

Mientras tanto, UNICEF hizo un pedido de 1.400 millones de dólares para financiar la respuesta humanitaria de 2021 dentro de Siria y los países vecinos. “No hay ganadores en esta guerra y la mayor pérdida la sufren los niños sirios”, advirtió la organización.

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Lyse Mauvais nació en Francia pero se crió en varios países africanos. Estudió ciencias políticas y conflictos entre París y Londres, antes de trasladarse a Jordania para estudiar árabe. Vive en Ammán desde septiembre de 2019.

N.d.T.: El artículo original fue publicado por Syria Direct el 16 de marzo de 2021.