ReBirth: Las mujeres en Irak combinan el feminismo con el arte digital

Por Burcu Ozcelik para The New Arab

Mujeres kurdas con hijab en Dogubayazit, Turquía. [Adam Jones/Creative Commons]

Los kurdos soportaron dificultades en Irak y otras partes de Medio Oriente por generaciones. Su identidad e idioma únicos fueron negados por Estados poderosos.

Aunque su sueño de independencia se estancó, la próxima generación de kurdos está rebosante de imparable inspiración, determinada a tomar el control de su futuro.

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Las artistas kurdas están luchando contra la supresión con inspiradora creatividad, y exhibiendo la energía ilimitada de la feminidad de Medio Oriente.

ReBirth es el primer proyecto de artes visuales de este tipo con sede en la ciudad de Erbil en la región de Kurdistán, aclamado como una ‘narración de poder, resiliencia y feminidad diversa’.

Está co-fundado por Raz Xaidan, una londinense kurda, nacida en Suecia y criada en la unión de Brixton Hill y Streatham Hill en el sur de Londres. Ella regresó al Kurdistán iraquí desde Europa en 2014, arrastrada por los vientos de cambio que soplaban en su patria.

Conocí a Raz, una fotógrafa y artista de medios mixtos, hace unos años en Erbil y me reconecté recientemente a través de Zoom. Ella es la personificación de la Generación Z, una personalidad más grande que la vida con un fuerte sentido de sí misma. Ella es conocida tanto dentro como fuera de internet como ‘The Darling Beast’ [n.d.t.: ‘La querida bestia’ en inglés].

Un homenaje a los días de su niñez temprana en Londres, cuando fue objeto de burlas tóxicas por ser ‘demasiado étnica, demasiado de Medio Oriente’ para su rebelde masa de mechones negros y cejas espesas.

“Hice mío ese insulto, me convertí en la querida bestia”, me cuenta ella.

Junto a Ya Khadijah, una creativa iraquí-tunecina que también creció fuera de Irak —Raz la llama ‘Khadijah del Bronx’—, crearon ReBirth para mostrar el nuevo y moderno rostro del feminismo que florece en la región del Kurdistán de Irak y en todo Oriente Medio.

Raz lo expresa de esta manera: “Soy un híbrido. Estoy montada entre dos mundos, mi yo londinense y mi orgullosa herencia kurda. Puedo mezclar y fusionar ambas culturas a la vez y en mis propios términos. ¿Quién puede decirme lo contrario?”

ReBirth es la culminación de un proyecto colaborativo de dos años que muestra el ser mujer y la feminidad a través de una serie de fotografías coreografiadas de doce mujeres diversas que llaman hogar al Kurdistán iraquí. Entre ellas se encuentran una maestra zimbabuense, mujeres caldeas, asirias y paquistaníes, y dos hermanas kurdas.

Para el proyecto, Raz hurgó en busca de ropa vintage de la mega tienda de segunda mano en Erbil. También fotografió a las mujeres en lugares vívidos y conmovedores, que van desde el sitio de un vecindario demolido, el cauce de un río seco y el pasillo de lavandería de una tienda de comestibles con iluminación fluorescente.

“Nuestro objetivo era representar a estas mujeres como lo que son, fuertes, obstinadas, resistentes, pero también en la encrucijada de identidades híbridas. Y abrazando su diferencia y herencia, haciéndose cargo de sus destinos en lugar de ser retratadas como víctimas”, relató Raz.

El resultado es un impresionante portafolio de fotografías que captura el complejo prisma de lo que significa ser mujer en Medio Oriente hoy.

Las imágenes están agrupadas en cuatro estaciones, cada una de las cuales representa un capítulo en la vida de una mujer mientras navega por su lugar en el mundo.

Las mujeres como Raz son cada vez menos inmutables por las limitaciones de las convenciones culturales y políticas.

“Algunas personas aquí dicen que soy demasiado asertiva o agresiva. Creo que la gente dice que tengo algunos rasgos masculinos. Yo lo llamo masculinidad femenina; hablo por mi herencia sin pedir disculpas”, explica Raz desde su estudio de arte en Erbil. 

Además de ReBirth, Raz experimenta con otros medios artísticos como imágenes digitales de archivo. Reformulando el pasado contando su historia, elige entre el folclore, la poesía y el arte kurdos para crear imágenes con divertidos toques de color.

Su objetivo es responder a las mujeres que son incomprendidas, marginadas y olvidadas. Para recordarle al mundo que la antigua cultura kurda era matriarcal. Con un paso rítmico y color sin límites, su trabajo creativo impulsa a sus seguidores en un camino de autodescubrimiento, salpicado de retratos de heroínas kurdas y mitologías del poder femenino que sacuden el estereotipo de las mujeres musulmanas necesitadas de salvación.

Las mujeres individuales en sus imágenes a menudo no tienen rostro, representando tanto la multitud de mujeres unidas contra la represión como la atemporalidad de la lucha de las mujeres a través de generaciones.

“Luchar contra la opresión puede significar más que tomar un arma e ir a la batalla. Estoy luchando contra la ausencia de trabajo creativo dirigido por mujeres en la sociedad kurda. ¡Una revolución de mujeres no puede ser dirigida por hombres con traje!”, dice Raz.

Las expectativas de género en torno al papel de las mujeres están arraigadas en la región, pero lentamente, esto está comenzando a cambiar. Proyectos como ReBirth muestran a las niñas y mujeres que es posible ser auténtica con la cultura propia y una mujer resiliente a la vez.

A través de una reinvención creativa, una resistencia política a la opresión de género en la región parece posible, un paso a la vez.

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Burcu Ozcelik es Doctora en Política y Relaciones Internacionales por la Universidad de Cambridge, donde también es Profesora Asociada. Además trabajó para el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y otras organizaciones civiles, y es escritora y traductora independiente.

N.d.T.: El artículo original fue publicado por The New Arab el 1 de abril de 2021.