Saltar al contenido

El Interprete Digital

Las Artes del Terremoto

Por Alaa Rashidi para Syria Untold

Respuesta de la UE al terremoto en Turquía y Siria [Protección Civil y Ayuda Humanitaria de la UE / Creative Commons]

De la tragedia política al cuerpo mismo de las ruinas. Los artistas sirios se volcaron hacia la creatividad ante la catástrofe del terremoto del 6 de febrero. Los diferentes matices de temas que abordaron muestran especialmente la realidad del pueblo sirio antes de la catástrofe natural y su lucha permanente por la supervivencia.

[Se prohíbe expresamente la reproducción total o parcial, por cualquier medio, del contenido de esta web sin autorización expresa y por escrito de El Intérprete Digital]

Las teorías de la estética y la psicología establecieron desde hace tiempo una clara conexión entre el dolor y la creatividad. Donde la creatividad se considera a menudo el resultado de una escalada nacida de la represión o el sufrimiento.  Como escribió Khalil Gibran: “En el dolor, la persona brilla”. Esta asociación entre dolor y creatividad alcanzó su punto culminante durante el Romanticismo, donde los artistas eran retratados como individuos que vivían con un dolor interno que les impulsaba hacia la expresión creativa.  Con el auge del movimiento expresionista, el dolor no sólo se convirtió en motor de la creatividad, sino que también surgió como tema en la poesía de William Butler Yeats y Samuel Taylor Coleridge, así como en las artes visuales, como en las obras de Edward Munch. Por otra parte, y a lo largo de la historia, la civilización humana produjo obras artísticas y literarias que describen desastres y calamidades naturales. La literatura está repleta de relatos de inundaciones, plagas, erupciones volcánicas e incendios, que sirven como acontecimientos cruciales en grandes obras literarias y artísticas.  En 2016, el autor egipcio Sayed El Bahrawy publicó un libro titulado “Elogio al dolor”. Sin embargo, ¿qué motiva a las personas a volcarse en la creatividad ante la tragedia? ¿Se trata únicamente de un deseo de autoexpresión o refleja una respuesta humana colectiva a los desastres y las catástrofes? 

Al examinar los temas y las técnicas empleadas en las obras de arte sirias relacionadas con el terremoto ocurrido el 6 de febrero de 2023, que afectó a extensas zonas de Turquía y Siria, podemos hacernos una idea de los factores que impulsan a las personas hacia la creatividad en momentos de catástrofe y calamidad.

Las obras artísticas sirias abarcan toda una serie de intentos de expresar no sólo el acontecimiento catastrófico en sí, sino también, más concretamente, de analizar la realidad del pueblo sirio antes de la catástrofe natural. Estas obras se centran predominantemente en la perpetua tragedia vivida por los sirios en medio de la situación política, social y económica que aflige a la sociedad desde hace años. Aunque algunas obras artísticas pueden representar la catástrofe del terremoto, la mayoría profundizan en las experiencias vividas por el pueblo sirio, que abarcan la opresión, la guerra, el desplazamiento, la vida en los campos y la desesperada lucha por la supervivencia, incluidos los terribles viajes en peligrosas embarcaciones.

El análisis de estas obras artísticas revela cuatro temas recurrentes que emergen de forma prominente en las obras artísticas que abordan o expresan la catástrofe del terremoto. En este artículo abordaremos estos cuatro temas y examinaremos cómo se representan en las obras artísticas.

La imagen de las aventuras de la humanidad en el abismo

Los diseños gráficos presentados por la artista Noor Subhi ejemplifican este tema. A través de cinco diseños titulados “La tragedia de un pueblo en una guerra perpetua”, la artista retrata diversos aspectos de la realidad siria, entre el desplazamiento, los peligrosos viajes en barcas de la muerte, la búsqueda de refugio en duros campos, y la imagen final centrada en el estado de desplazamiento debido a la destrucción. En este retrato, se representa a un joven caminando solo, encorvado, alejándose de los escombros de los edificios que tiene a sus espaldas. Cada imagen de esta serie encierra la tragedia duradera a la que se enfrenta la sociedad siria, tras años de desplazamiento y huida de la muerte, ya sea causada por guerras o terremotos. Este sentimiento se refleja poderosamente en la obra del artista Mustafa Jacoub titulada “Sirios”. Jaboub ilustra un grupo de personas en la distancia que parece caminar en un espacio infinito, desprovisto de esperanza para llegar a un destino o pasar de un punto a otro. (N.d.T.: Las imágenes o diseños mencionados en este artículo son posibles de observar en el original).

El marcado contraste entre los tonos negros que representan la presencia humana y los amplios espacios exclusivamente blancos envuelve el movimiento del grupo en una sensación de futilidad y absurdo. Las sombras en movimiento del grupo de personas se reflejan en el suelo, asemejándose a las sombras de fantasmas inexistentes. El simbolismo de la migración humana o de un grupo de personas fue ampliamente empleada por los artistas para expresar la condición siria. Esto indica una conexión directa entre el tratamiento del terremoto y el estado de desplazamiento y migración experimentado por la sociedad siria antes del seísmo.

En cuanto a las pinturas, podemos contemplar la obra titulada “Uno a uno” del artista Tarek Butayhi. En ella se representa a un hombre en constante estado de desplazamiento o movimiento abrazando a un niño, con sus rasgos oscurecidos tras una cabeza de color rojo. Este cuadro pasa del movimiento colectivo de desplazamiento a los movimientos individuales. Mientras el hombre abraza al niño, su presencia se desvanece en medio de la paleta de colores circundante, transmitiendo una sensación de dispersión y pérdida. El viaje del desplazamiento retratado en esta obra no es fútil, sino que está cargado de una desdichada carga expresiva. Representa al hombre y al niño en un estado de confusión en medio de su entorno. La alineación en este cuadro se produce entre el individuo y el espacio desolado o enigmático. Aunque las figuras de la obra están en movimiento, se trata de un movimiento errante dentro de un mundo estático, al igual que el misterio que las rodea.

La infancia como expresión de la tragedia

Los artistas suelen incorporar la infancia a sus obras para transmitir emociones trágicas. En muchas obras que muestran grupos humanos que emigran, los niños desempeñan un rol importante. Por ejemplo, Fadi Toon representa a un niño acurrucado, llorando, rodeado de destrucción por todas partes. Encima del niño, las figuras de su familia perdida y su perro aparecen en su obra de arte. Este diseño gráfico capta eficazmente la angustia y el sufrimiento del niño, como si acabara de darse cuenta de las pérdidas que ha sufrido y estuviera ante el espectador, que es testigo de sus pérdidas y de la pérdida de su familia.

Por otra parte, Maysoon Alam Aldin recurre a una expresión sombría y desconcertada en el rostro de un niño en su cuadro titulado “Hijo del intenso dolor”. Los rasgos del niño ocupan toda la superficie de la obra, sirviendo de expresivo retrato de la infancia afligida y desorientada. Simbólicamente, representa las dimensiones impuestas por la tragedia, representada a través de una paleta de colores que van del marrón y el negro al gris. Mientras que el cuadro de Toon incluye un pájaro junto a la cara del niño, que proporciona cierto consuelo en medio del intenso dolor, el cuadro de Alam Aldin presenta al niño con un ojo visible mientras que el otro está cubierto por un palo. En ambos casos, el niño sirve de metáfora de la expresión personal del artista, y los títulos abordan directamente la infancia, el dolor y la acumulación de desgracias.

Del mismo modo, Sara Khayat emplea en sus obras un estilo que recuerda a las ilustraciones de los cómics. Retrata a una niña pelirroja que se pliega sobre sí misma como si buscara protegerse de las secuelas del terremoto. La niña parece estar sola en una casa adornada con fotografías familiares rotas y desmoronadas colgadas de las paredes. Este cuadro comparte similitudes con el boceto de Toon, ya que los niños viven el momento de la tragedia directamente ante los ojos del espectador, como si el terremoto estuviera sucediendo en tiempo real a través de la obra de arte. En la parte inferior del cuadro, una representación de una casa volando con un globo rojo da a entender la pérdida del hogar y el refugio de la familia.

En cambio, Samer Tarabichi presenta un retrato más intenso al representar un feto dormido, inconsciente o fallecido sobre un montón de escombros. Láminas de escombros blancos rodean el cuerpo del niño, indicando su fallecimiento y confinamiento entre capas de piedras blancas. El título del cuadro, “Silencio el bebé estar durmiendo”, que aumenta su expresión poética, como si engañara al propio feto, sugiriendo un descanso más que la muerte inminente representada en la obra.

Mientras que la artista Gulnar Hajo opta por una técnica completamente diferente en su obra grabada. La imagen muestra a una niña formada por largas líneas extendidas en blanco y negro, que cubren toda la superficie. Se la representa sobrevolando casas y mezclándose con el entorno. Sin embargo, la fragmentación de su cuerpo y la separación de sus pies de las manos y la cintura evocan una sensación de ansiedad, reflejada en el título del cuadro, “Ansiedad”. Aunque la presencia de la infancia se expande y ocupa toda la superficie de la imagen, conlleva un significado implícito en la obra de arte, ya que la infancia y el lugar están entrelazados, moldeándose constantemente el uno al otro. Dado que el lugar está sujeto a la lógica geométrica de un terremoto, el cuerpo de la niña en la imagen carece de las relaciones interconectadas entre las partes de su cuerpo.

Fusión entre los cuerpos, los escombros y la destrucción

Esta categoría de obras explora la fusión entre el cuerpo humano, sobre todo uno de sus órganos, que emerge de entre los escombros y la destrucción, motivo recurrente utilizado por muchos artistas para transmitir el delicado equilibrio entre la vida y la muerte, la existencia y la ausencia, la supervivencia y el absurdo de la guerra. Estas obras representan escenas llenas de escombros, como el cuadro “Fractura” de Abdullah Murad, donde una mano emerge en un lado del cuadro, representando el reino de la vida. Este cuadro ejemplifica este tema objetivo, llevándolo a un nivel extremo. El título y las imágenes sugieren una fractura o grieta en la tierra, pero los colores elegidos insinúan que la fractura adopta la forma de un cuerpo humano. Las grietas se convierten en un cuerpo sólido, y la quietud retratada en el cuadro da la impresión de estar presenciando el resquebrajamiento de un cuerpo humano a lo largo de la fractura dibujada.

Los grabados de Hazem al Hamwi representan una casa desmantelada desprovista de presencia humana, mientras que Zouhair Hasib invierte esta ecuación presentando el retrato de un rostro humano dolorido, con los ojos muy abiertos y expresiones traumatizadas por el desastre. El retrato está formado por capas de espacios de color que se asemejan a capas adyacentes de escombros, evocando al espectador su inmersión en el dolor, el miedo y la pérdida. Hasib tituló el cuadro “Dolor sirio”.

Todo lo anterior allana el camino a la abstracción elegida por Hanadi Yousfan en su cuadro titulado “¿No tiene fin esta noche imperecedera?” Caracterizado por un alto grado de abstracción, las formas y figuras en blanco y negro que recorren el cuadro sugieren una presencia humana detrás de bloques negros aleatorios. En ocasiones, la masa abstraída se asemeja a rostros humanos angustiados y afligidos, mientras que en otras interpretaciones representa capas de destrucción. Este cuadro muestra una profunda convergencia entre la presencia humana y los escombros caóticos.

Una vez reconocido el reiterado argumento de la fusión entre rostros o cuerpos humanos y masas de escombros y destrucción, resulta lógico la transición a dos cuadros distintos del artista Ibrahim Barghout. Los primeros cuadros, titulados “Bajo los escombros”, representan formas humanas entre los escombros, pero muy simplificadas, durmiendo o tumbadas en el suelo, la tierra de ninguna parte, o la tierra de todas partes. Los cuerpos caídos entre los escombros crean su propia presencia. En algunas partes del cuadro, los elementos humanos se entrelazan con los componentes de los escombros, fundiéndose así con la totalidad del lugar. El cuadro presenta colores intensos de verde, rojo y azul. Sin embargo, estos colores no sugieren delicadeza ni resplandor, sino que perturban la mirada del espectador. El cuadro impone una sensación de confusión al espectador, que se extiende desde las expresiones de los diversos personajes del cuadro. Los niños y las mujeres, que representan la mayoría de las figuras humanas, miran al espectador con una expresión de desesperación, como si acabaran de perder el alma. No se debe al terremoto, sino a la intensidad de la pena y el dolor que une a los personajes del cuadro. El segundo cuadro, titulado “Escombros de tormenta”, repite por completo el tema, el estilo y los colores del cuadro anterior, pero adopta una orientación vertical en relación con la escena representada.

El artista Khaled Najjar evoca figuras humanas que parecen animales o personajes de dibujos animados. Entre los edificios, una criatura de rostro verde se alza en el centro del cuadro. A pesar de ser una criatura mítica, posee la capacidad de expresar sus emociones interiores. Sin embargo, su gran tamaño, comparable al de las imponentes estructuras, simboliza la ruptura y el resquebrajamiento, reflejando la división entre el rostro humano, los edificios y las casas, así como las fisuras de la tierra. A lo largo de la fachada frontal del personaje, vislumbramos una extensa ruptura incrustada en él. Titulado “Dolor de corazón”, este cuadro profundiza en los temas de la empatía y la solidaridad en tiempos de catástrofe, no sólo a nivel humano, sino también extendiendo la empatía a otras criaturas. Es crucial destacar que la solidaridad sirve de motivación fundamental para el proceso creativo en medio de crisis y catástrofes.

Los artistas que presentan sus pinturas y dibujos para expresar la tragedia de la catástrofe no tienen por qué estar directamente afectados por el terremoto. El cuadro del artista Nehad Ghali, titulado “Quizás sobrevivan”, representa el objetivo de transformar la obra de arte en un mensaje de solidaridad o incluso en un intento proactivo de alterar el destino de las víctimas. El cuadro retrata a una madre abrazando a sus hijos, todos ellos atrapados bajo los escombros, que ocupan toda la parte inferior de la obra. El artista lanza el cuadro como una súplica esperanzada, como sugiere el título. Esto se consigue gracias al impacto de la obra. El cuadro es, pues, un esfuerzo realista por conseguir la supervivencia de quienes se convirtieron en víctimas.

Por último, dentro de esta categoría, encontramos una notable obra de arte que expresa el anhelo de supervivencia y la perseverancia de la existencia. Representa cuatro manos que luchan por escapar del abismo de escombros y piedras esparcidas, abarcando todo el lienzo. Sólo los dedos de estas manos, que luchan por aferrarse a la vida o agarrarse unos a otros, puntúan la escena, evocando tanto el deseo de supervivencia como el anhelo de muerte. El artista Suheil Dhubian emplea técnicas de grabado para representar la fusión entre los escombros agrietados y las complejas líneas y contornos de la mano humana.

En otro orden de cosas, la artista Shamsia Hassani capta una escena familiar en el momento del derrumbe del edificio en el que viven. Los órganos físicos de la familia se convierten en piedras que se desmoronan, cayendo junto a las partes de sus propios cuerpos.

La obra de arte como carta de comunicación y agradecimiento

Hemos dedicado la última categoría a un argumento central en los factores y motivos de la expresión artística durante las catástrofes. Aunque aquí sólo se presentan dos obras de arte, su importancia radica en el reconocimiento del rol del arte en el fomento de la solidaridad, la empatía y la expresión de valor y aprecio. Esta motivación se reitera en diversos textos, testimonios de los medios de comunicación, y ahora encuentra su manifestación en la expresión artística. Los artistas que están detrás de estas obras transmiten mensajes de gratitud a través de sus obras de arte, ya sea en forma de pinturas o diseños digitales, a las entidades que les ayudaron durante el terremoto. En ambas obras, el mensaje de agradecimiento se dirige al equipo de Defensa Civil de la región de Idlib, también conocido como los Cascos Blancos.

Las imágenes de los equipos de la Defensa Civil Siria circularon rápidamente por las redes sociales momentos después de que el terremoto sacudiera la región fronteriza entre el sureste de Turquía y el noroeste de Siria el 06/02/2023. Estos equipos trabajaron sin descanso para rescatar a las personas atrapadas bajo los escombros en las zonas afectadas del norte de Siria. Otras imágenes mostraban a decenas de supervivientes que fueron salvados por estos equipos, a pesar de la falta de equipos, maquinaria y apoyo internacional. Activistas y artistas crearon activamente obras de arte en las que expresaban su gratitud hacia las personas y los trabajadores de esta organización. Además de fotografías, se crearon numerosas obras de arte relacionadas con este tema y se lanzaron múltiples campañas en los medios de comunicación, diseñando imágenes y carteles para expresar gratitud hacia la organización.

La obra que tenemos ante nosotros forma parte de una campaña titulada “Ya Masnad Hemelna” (Oh Solidario, tú nos llevaste) con un diseño gráfico del artista Ammar Buwaydati. La imagen representa un momento de rescate, en el que aparecen dos miembros de la Defensa Civil sacando a un niño de entre los escombros. El artista acompaña la obra con un texto que subraya el contenido del cuadro: “Oh Correligionario, tú nos sacaste a nosotros y a nuestro dolor. Cascos Blancos, quien salva una vida es como si hubiera salvado a toda la humanidad”. La segunda obra es una pieza de videoarte del artista Saad Hajo, titulada “Cascos Blancos, la paz sea con vosotros”. En este vídeo, el emblema de los Cascos Blancos se coloca sobre una bandera que ondea y se mueve de forma parecida a la bandera nacional siria que se muestra constantemente en la televisión oficial. Este vídeo sirve como representación de la sustitución de la bandera nacional por la bandera que pretende transmitir agradecimiento y homenaje. Aunque la duración del vídeo no supera los diez segundos, demuestra una gran habilidad en la ejecución y emplea símbolos visuales culturales y políticos que los sirios reconocen, sobre todo en referencia a la bandera nacional oficial.

Este artículo forma parte de un dossier en colaboración entre SyriaUntold y Orient XXI, que explora las consecuencias del devastador terremoto que asoló Turquía y Siria en febrero de 2023.

[Se prohíbe expresamente la reproducción total o parcial, por cualquier medio, del contenido de esta web sin autorización expresa y por escrito de El Intérprete Digital]

Alaa Rashidi es escritor de relatos cortos, técnico de medios de comunicación y crítico de arte. Publicó varias colecciones de relatos como “El último juego antes de imponer reglas, 2014”, “Diversión fantástica entre la magia y la narración, 2017”, “Historias imaginarias entre la música y la civilización, 2020”. Rashidi es docente en redacción periodística y técnicas de edición de medios de comunicación, y trabaja para varios periódicos y sitios web en el ámbito del periodismo cultural y la crítica de arte.  

N.d.T.: El artículo original fue publicado por Syria Untold el 11 de agosto de 2023.