Privatización de la energía: una solución a los problemas eléctricos libaneses

Por Ali Ahmad para Middle East Institute (MEI)

Estampilla libanesa. [Mark Morgan/Creative Commons]

El Líbano viene sufriendo durante años una escasez crónica de electricidad y los repetidos intentos de resolver la crisis fracasaron. Ninguno pudo superar el estancamiento político que bloquea todos los esfuerzos de reforma a nivel nacional. Justo antes de la crisis económica —inició en octubre de 2019—, el suministro de electricidad por parte de la empresa estatal Electricite du Liban (EDL) cubría solo el 60% de la demanda. Desde entonces, la capacidad de esta última, para atender a sus clientes disminuyó gradualmente y las perspectivas de un apagón en todo el país parecen inminentes.

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El efecto desestabilizador del sector en la situación macro fiscal es inmenso. Las transferencias de efectivo constantes de USD 1-2 millones anuales para cubrir las pérdidas de EDL contribuyeron a casi la mitad de la deuda gubernamental desde la era posterior a la guerra civil.

En este contexto, la generación de energía descentralizada presenta posiblemente el modelo más viable para resolver los problemas de suministro mientras se trabaja dentro del disfuncional sistema político actual.

Ya hemos visto un modelo ‘funcional’, pero defectuoso de generación de energía descentralizada en el caso de la compañía local Electricite de Zahle (EDZ). EDZ, que satisface las necesidades de la cuarta ciudad más grande del país, es la única entidad, aparte de la empresa estatal EDL, que está en apuros, a la que se le permite legalmente comprar electricidad de un proveedor privado y venderla a sus propios clientes. En otros lugares, el déficit de electricidad está cubierto por una red, en gran parte no regulada, de propietarios de generadores diésel, conocida popularmente como la ‘mafia de los generadores’.

El modelo EDZ tuvo éxito en proporcionar a los residentes en su área de cobertura electricidad de alta calidad las 24 horas del día, los 7 días de la semana, desplazando finalmente las redes de generadores locales, mientras que las áreas cubiertas por EDL sufren cortes diarios de tres a 12 horas.

 Si bien hay aspectos de EDZ que no deben replicarse, como la energía subsidiada que la empresa recibe a expensas de EDL, su éxito en el suministro de electricidad confiable muestra que es posible crear un modelo viable de generación descentralizada que esté integrado con el suministro de EDL.

¿Por qué las soluciones son tan difíciles de implementar?

La creciente crisis económica y monetaria del Líbano hizo que la solución a sus problemas de electricidad se vea lejana. La dependencia de los combustibles fósiles para generar electricidad está agotando sus reservas de divisas. Esto no deja espacio para la inversión en nuevos activos energéticos, mientras que el acceso al apoyo y financiamiento internacional está condicionado a la adopción de reformas que parecen estar lejos de materializarse.

Pero mucho antes del colapso económico, existía un problema fundamental de inacción política en el centro del sector energético. Los obstáculos para resolver la crisis nunca fueron de naturaleza técnica, sino que están relacionado con la gobernanza. Los formuladores de políticas nunca pudieron mover la aguja de las reformas al costo del servicio, los ajustes de tarifas, la combinación de energía y el marco regulatorio.

¿Por qué estas reformas son tan difíciles de implementar? El impasse es principalmente el resultado de que la élite política protege el statu quo a toda costa. Aunque EDL es una empresa de servicios públicos deficitarias que agotó los fondos del estado durante décadas, también es un mecanismo perfecto para la extracción de rentas. Sus operaciones abarcan una gran cantidad de contratos de servicios, oportunidades de empleo y espacios para el intercambio de favores políticos.

Dado que, en el momento actual, las reformas de gobernanza significativas parecen estar muy lejos, la conversación sobre energía debería centrarse menos en qué soluciones son las óptimas desde el punto de vista técnico y económico y más en lo que se puede lograr políticamente en un contexto de mala gobernanza como el Líbano.

Esto significa que el gobierno libanes necesita alinear los incentivos y construir coaliciones en torno a mecanismos funcionales impulsados por las necesidades para sortear un estado de estancamiento político.

La generación de energía descentralizada como modelo viable

En este contexto, un artículo reciente, del que soy coautor, demostró que una versión modificada de las concesiones de propiedad privada puede presentar un modelo viable, ya que permite ‘reformas en el margen’.

Dada la historia de sectarismo y faccionalismo del Líbano, el término ‘descentralización’ conlleva un bagaje político, con asociaciones de fragmentación y segregación. Sin embargo, el hecho de que EDZ presente un modelo de prestación compatible con la política local debería ayudar a ganar aceptación del concepto.

Por supuesto, a pesar de su relativo éxito, el modelo EDZ es subóptimo porque EDZ, como EDL, es un vehículo para extracción de renta. Cuando la electricidad de EDL esta disponible, la primera la compra a una tasa muy subvencionada, que esencialmente equivale a una transferencia directa de recursos gubernamentales a EDZ.

Sin embargo, a diferencia de EDL, EDZ es una utilidad funcional, con un 5% de pérdidas técnicas en comparación con el 20% de EDL, una tasa de recaudación de tarifas del 100% frente al 60-70% de EDL y, en general, altos niveles de satisfacción del cliente.

Esto sugiere que, si es posible abordar la transferencia fiscal injusta vinculada a la subvaloración de la electricidad vendida a las concesionarias, sería posible mejorar el servicio al cliente al permitir que estas administren el suministro, minimizando al mismo tiempo el costo general para EDL y el gobierno.

Para lograrlo, sería necesario elevar el precio que las concesionarias pagan a EDL por su energía al precio aproximado que la empresa estatal vende a los clientes.

La investigación de campo indica que los libaneses están dispuestos a pagar un poco más por la electricidad, siempre que se logre la confiabilidad y calidad del servicio. Ciertamente, hay grupos vulnerables que deben tenerse en cuenta, pero esto tiene que ser parte de un programa de red de seguridad social más amplio, el cual, debe emprenderse urgentemente.

A largo plazo, por supuesto, Líbano debería avanzar hacia la energía renovable, no sólo por razones ambientales y de desarrollo sostenible, sino para minimizar la compra de combustible como uno de los principales contribuyentes a la búsqueda de rentas y la corrupción. Sin embargo, a corto plazo, la generación de energía descentralizada con una participación sustancial, pero regulada, del sector privado parece ser el mejor modelo para abordar los problemas energéticos más apremiantes del país.

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Ali Ahmad es Doctor en Ingeniería por la Universidad Cambridge, miembro de la Escuela de Gobierno Kennedy en Harvard e Instituto Issam Fares de Política Pública y Asuntos Internacionales de la Universidad Americana de Beirut, y sus intereses se sitúan en la intersección entre energía, seguridad y desarrollo.

N.d.T.: El artículo original fue publicado por MEI el 18 de febrero de 2021.