La crisis política en Irak podría cambiar con nuevos líderes

Por Marwan Asmar para Al Bawaba

Centro de Convenciones Bagdad. [James Gordon / Creative Commons]

Los políticos iraquíes podrían ir poniendo punto final. El país sufrió demasiadas crisis en los últimos años para seguir soportando más. Es hora de poner un freno e iniciar un nuevo capítulo.

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Se trata de dos acontecimientos en simultáneo: la elección de nuevo presidente, Abdul Latifh Rashid; y el nombramiento de un nuevo primer Ministro, Mohammad Shia Al Sudani. Éste último debe formar gobierno y para ello tiene 30 días, con la esperanza de finalizar el estancamiento político local.

Sin embargo, es demasiado pronto para tener esperanzas, aunque se está poniendo cara de valiente, ya que la política iraquí está horrorizando literalmente a todo el mundo (algo que sucede desde 2003, cuando el ex mandamás Saddam Hussein fuera destituido por la fuerza del poder). La clase dirigencial pasó los últimos 12 meses en un estado de estancamiento fratricida y todos esperan que esta nueva fórmula de poder funcione. De un solo golpe eligieron tanto al presidente y al primer Ministro, quien, comenzó a elegir los puestos del Gabinete.

Muchos argumentan que esto debería haberse hecho hace mucho tiempo a pesar de las disputas y la ira en el parlamento y en las calles. Sin embargo, la política tiene una forma de resolverse independientemente de la llamada “intifada callejera” y el saqueo del Poder Legislativo en junio pasado por parte de los partidarios de Sadrists, especialmente, después de que sus 73 diputados renunciaron a sus escaños en junio- fueron elegidos el 10 de octubre de 2021-.

La renuncia de este grupo fue la primera oportunidad para el Marco de Coordinación, que es una colección heterogénea de partidos pro-iraníes liderados por la coalición “Estado de Derecho” de 44 escaños. Hoy, la CF, como la fuerza más grande, ha podido poner a su hombre como primer Ministro y también acordar un presidente aunque es un cargo ceremonial que lo ocupa un sunní kurdo-.

Más allá de estos intentos, Irak no está fuera de peligro y la violencia política está a tiro de piedra.

Durante las elecciones para presidente y primer Ministro, se disparó una ráfaga de cohetes en el área de la “Zona Verde” de Bagdad y varios de ellos cayeron en el patio del Parlamento. Nadie se atribuyó la responsabilidad directa, pero se cree que estos cohetes provinieron de los partidarios de sadristas que claman por otra elección general, fenómeno que no está previsto al menos hasta dentro de un año o más.

Se dice “no se puede hacer”, pero muchos indican que tanto el nuevo primer Ministro como el Marco de Coordinación podrían otorgar a los sadristas escaños ministeriales como parte del proceso de regateo que probablemente tendrá lugar durante 30 días e incluso más a juzgar por el estado descarriado de la política local y la multitud de partidos que se dividen en líneas étnicas, sectarias y religiosas que incluyen chiitas, sunitas, kurdos y más subdivisiones dentro de estos grupos.

Pero esto se vuelve aún más complicado, especialmente, en el Parlamento a través de formaciones de alianzas, ya que los sunitas pueden apoyar a diferentes partidos chiitas según sus perspectivas, quizás ideologías e intereses personales cambiantes que tienden a ser localistas. Además, los dos principales partidos kurdos, la Unión Patriótica de Kurdistán y el Partido Democrático de Kurdistán, fluctúan en su apoyo. Cada parte respalda diferentes aliados y formaciones. 

El nuevo presidente Al Rashid cuenta con el apoyo, por ejemplo, del Marco de Coordinación. Esto no fue el caso de Barham Salih, el presidente saliente, quien dejó en claro que le gustaría ejercer otro mandato.

Entonces, por fin, el sistema político iraquí puede volver a la normalidad y el nuevo gobierno en funcionamiento, listo para tomar el relevo de Mostafa Al Khadhimi, el hombre que actuó como primer Ministro interino desde octubre pasado y durante estos tiempos turbulentos que muchos consideran que han sido lo peor para Irak en décadas. Sin embargo, cualquier nuevo gobierno tendrá que lidiar con la actual crisis económica- 4 de cada 10 personas están sin trabajo según estadísticas internacionales-. Reducir el desempleo sin duda sacaría a la gente de las calles.

Pero ¿puede la élite política iraquí lograrlo? Hay esperanza, pero también mucho cinismo. Los críticos argumentan que hay una clase política en Irak, pero solo está interesada en mantener su poder. Por lo tanto, no se hará mucho para aliviar la condición de la gente, lo cual es una gran lástima porque el país tiene mucho potencial debido a su petróleo y sus extensas reservas de oro negro, pero primero necesita poner su casa en orden.

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Marwan Asmar- Editor y escritor económico. Trabajó en diferentes medios en Jordania, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita. 

N.d.T.: El artículo original fue publicado por Al Bawaba el 17 de octubre de 2022.