La seguridad del Mar Rojo requiere de cooperación internacional

Por Abdel Aziz Aluwaisheg para Arab News

Buque militar ruso ‘Tsezar Kunikov‘ en el Mar Rojo. [Luis Díaz-Bedia Astor / Creative Commons]

La competencia internacional por la influencia en la región del Mar Rojo se intensificó en los últimos años, ya que la preocupación por su seguridad y estabilidad aumentó drásticamente. Las grandes potencias y las naciones comerciales se están codeando entre sí para hacerse un hueco en la región.

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La competencia internacional por la influencia en la región del Mar Rojo se intensificó en los últimos años, ya que la preocupación por su seguridad y estabilidad aumentó drásticamente. Las grandes potencias y las naciones comerciales se están codeando entre sí para hacerse un hueco en la región. Estados Unidos mantiene su base africana más grande en Yibuti (Camp Lemonnier), mientras que Francia, Italia, Japón y otros países también tienen una importante presencia militar allí. Pekín estableció una Base de Apoyo del Ejército Popular de Liberación Chino en Yibuti.

Sin embargo, aunque muchas naciones tratan de afianzarse militarmente en la región del Mar Rojo, la cooperación entre ellas fue limitada debido a la falta de plataformas eficaces para gestionar su competencia y dirigirla hacia la consecución de los mejores resultados. Sin embargo, hubo asociaciones internacionales eficaces en la lucha contra la piratería, el contrabando de armas y el comercio ilícito en el Golfo de Adén, el Mar Arábigo y frente a las costas de Somalia. Las Fuerzas Marítimas Combinadas (CMF en inglés), una coalición de 33 naciones, es la más conocida y es bastante efectiva a través de sus fuerzas de tarea CTF-150 (seguridad marítima), CTF-151 (lucha contra la piratería) y CTF-152 (seguridad marítima en el Golfo). También está la Operación Atalanta de la UE, que lucha contra la piratería frente a las costas de Somalia. Estos esfuerzos están limitados por sus mandatos y su alcance geográfico y deben ampliarse para incluir el Mar Rojo y las nuevas amenazas emergentes.

La atención prestada a la toma de posesión, el 15 de mayo, del presidente de Yibuti, Ismail Omar Guelleh, para un quinto mandato, fue una muestra de cuánto valora la comunidad internacional la estabilidad en la región. Jefes de Estado y de gobierno de países vecinos y notables emisarios de grandes potencias y otros asistieron a las ceremonias en Yibuti. El presidente Guelleh lleva en el cargo desde 1999, siendo testigo de la creciente importancia estratégica del país y de la competencia internacional y regional por su influencia.

La estabilidad de Yibuti, en marcado contraste con la agitación en las vecinas Somalia y Etiopía, contribuyó a la seguridad del Mar Rojo, al igual que su relativa prosperidad en comparación con sus vecinos. Con cerca de 1 millón de habitantes, Yibuti es el país más pequeño del Cuerno de África, pero tiene el ingreso per cápita más alto. Tiene un producto interno bruto per cápita bastante modesto, de poco más de 3.400 dólares, pero eso es entre seis a ocho veces más que el de Eritrea, Etiopía y Sudán.

En cambio, los conflictos regionales, la inestabilidad política, la pobreza y el déficit de gobernanza en algunos de los países con vistas al Mar Rojo dejaron muchos espacios sin gobernar, brindando oportunidades para que terroristas, piratas, bandas del crimen organizado y estados rebeldes se aprovechen de esas brechas y amenacen la seguridad de la región.

El Mar Rojo se extiende entre dos estrechos importantes: el estrecho de Bab Al-Mandab y el canal de Suez, a través del cual pasa alrededor del 10 por ciento del comercio mundial y 4 millones de barriles de petróleo al día. Pero también representan posibles cuellos de botella en caso de que se bloqueen.

Visto desde la perspectiva del Consejo de Cooperación del Golfo, es muy urgente ocuparse de la seguridad del Mar Rojo. Las amenazas de seguridad más inmediatas son los ataques de barcos no tripulados y misiles antibuque, las minas marinas, la piratería, el terrorismo y el contrabando de armas. También incluyen el tráfico de personas, las drogas y los ciberataques.

Las guerras civiles, las disputas políticas, la pobreza y la corrupción contribuyen significativamente al estado de anarquía de la región del Mar Rojo. El desmoronamiento de la autoridad estatal ha magnificado las amenazas al crear espacios sin gobierno, al igual que la limitada capacidad de las fuerzas de seguridad en varios Estados del Mar Rojo.

Si bien la amenaza de la piratería se ha degradado frente a Somalia, los antiguos piratas ahora brindan protección a los barcos de pesca ilegales, mientras que algunos cooperan con Daesh y otros grupos terroristas. Irán aprovechó la inestabilidad en la región para contrabandear armas y amenazar la libertad de navegación. Sus barcos también se encuentran entre los principales beneficiarios de la pesca ilegal.

El tráfico de personas es una de las principales preocupaciones en la región del Mar Rojo. Por ejemplo, casi todos los ilegales detenidos en Arabia Saudita llegan a través del Mar Rojo o de la frontera con Yemen. Los traficantes también llevan de contrabando a Europa a niños y adolescentes de los países más pobres a lo largo del Mar Rojo y pagan a los señores de la guerra y terroristas locales para facilitar su comercio. Gran parte del comercio de drogas ilícitas, que solía ir desde Asia a través de Irak y Siria, pasa ahora por África Oriental, dirigido por bandas de delincuencia organizada y facilitado por grupos terroristas, que obtienen parte de su financiación de estas operaciones.

En resumen, estas condiciones crearon formidables oportunidades de colaboración para bandas de crimen organizado, terroristas y estados rebeldes. Y cada vez son más sofisticados en la forma en que aprovechan las brechas de la ley y el orden donde existen. 

Para hacer frente a estas múltiples y crecientes amenazas, es urgente mejorar la coordinación a nivel regional e internacional. La semana pasada, la Fundación alemana Berghof organizó un oportuno debate sobre la seguridad marítima del Mar Rojo. A partir de esta excelente discusión virtual, quedó claro que existe un gran interés en ambas orillas del Mar Rojo, así como a nivel internacional, de reforzar la seguridad del Mar Rojo en el sentido más amplio. También existe un considerable apoyo para un marco de cooperación trilateral que incluya a países y organizaciones regionales de ambas costas del Mar Rojo, junto con actores internacionales. Los tres grupos no tienen que ponerse de acuerdo o trabajar juntos en todas las cuestiones, pero deben coordinar sus esfuerzos.

La cooperación en materia de defensa es probablemente la más urgente. Por su naturaleza, este tipo de cooperación sólo puede tener lugar entre naciones con ideas afines y fuerzas cooperantes. Deberían potenciarse los ejercicios conjuntos, el entrenamiento y la creación de capacidades. Los socios de la coalición CMF deberían considerar la posibilidad de ampliar su mandato geográficamente para incluir el Mar Rojo y su alcance para incluir nuevas amenazas como los ciberataques y el tráfico de personas. También debería fomentarse la ampliación del mandato de la Operación Atalanta de la UE.

Se necesita una mayor cooperación e intercambio de conocimientos entre las fuerzas de seguridad para luchar contra el terrorismo, incluida la formación de guardacostas, para interrumpir el movimiento y la financiación de los terroristas y degradar su capacidad de reclutar y radicalizar a los jóvenes.

La cooperación en materia de comercio e inversión es fundamental para abordar algunas de las causas claves de las amenazas a la seguridad, proporcionando puestos de trabajo y medios de vida legítimos.

Las organizaciones internacionales y regionales podrían proporcionar plataformas útiles para una mayor cooperación entre los estados litorales del Mar Rojo, para el diálogo entre los actores regionales y globales relevantes, para gestionar la competencia y para aprovechar sus capacidades. También deberían trabajar para coordinar y mejorar los flujos de comercio, inversión y ayuda.

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Abdel Aziz Aluwaisheg, nacido en Arabia Saudita, posee un Doctorado en Economía por la Universidad de Nueva York y un Doctorado en Derecho Comercial Internacional por la Universidad de Columbia. Es Subsecretario General de Asuntos Políticos y Negociación del Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo desde 1999.

N.d.T.: El artículo original fue publicado por Arab News el 24 de mayo de 2021.