Los jordanos deben unirse en este momento de crisis

Por Osama Al Sharif para Arab News

El príncipe jordano Hussein bin Abdullah reunido con Shinzo Abe. [A1Cafel / Wikimedia Commons]

Los jordanos fueron sorprendidos esta semana por las revelaciones sobre el príncipe Hamzah bin Hussein y una supuesta conspiración para desestabilizar el reino. El gobierno, en una conferencia de prensa el domingo, dijo que hay una investigación en curso y que será abierta y transparente. Este es un mensaje importante para los jordanos y para el mundo. El público tiene derecho a conocer los detalles de la conspiración y la identidad de las partes extranjeras implicadas. La referencia a un ciudadano israelí, que se cree que está asociado al Mossad, es motivo de preocupación y requerirá de una mayor investigación.

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Jordania tuvo la suerte de sobrevivir a los tumultuosos años de la Primavera Árabe. Lo hizo gracias a su sabio liderazgo y a un admirable nivel de conciencia pública. Tuvo que luchar contra la anarquía regional, especialmente en las vecinas naciones de Siria e Irak. Fue capaz de rechazar los intentos del Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL) de desestabilizar el país y pudo acoger a las oleadas de refugiados sirios que supusieron una carga adicional para los limitados recursos del reino.

Luego llegó la pandemia que puso a prueba la capacidad del gobierno para hacer frente a un doble desafío: mitigar los riesgos sanitarios y, al mismo tiempo, amortiguar la economía de nuevas pérdidas. Esto todavía está en marcha y no es secreto que, un año después del primer cierre, el reino todavía se enfrenta a un aumento de los casos del virus mientras intenta mantener la economía en marcha. Los efectos de la pandemia fueron difíciles para la mayoría de los jordanos, que siguen sufriendo las difíciles condiciones económicas.

Esta situación generó profundas repercusiones socioeconómicas y provocaron un aumento del nivel de críticas a las acciones y medidas del gobierno. Pero estas protestas públicas no deben ser utilizadas por las partes externas como excusa para desestabilizar el reino. Jordania desempeña un papel fundamental en la estabilidad regional y, a pesar de los retos a los que se enfrenta, parece haber un nuevo impulso para reactivar la vida política del país. El rey Abdullah subrayó recientemente la necesidad de revisar las leyes que regulan la vida política del reino, incluidas las relativas a las elecciones y a los partidos políticos.

Con la llegada de las elecciones municipales este verano, se espera que se introduzcan nuevas leyes que permitan una mayor participación ciudadana. Sería acertado que el gobierno inicie un debate público sobre las modificaciones de la ley electoral que se necesitan urgentemente.

La crisis que estalló esta semana desencadenó oleadas de solidaridad y mensajes de apoyo de todo el mundo. Esto es testimonio del papel que juega el reino como parte esencial de la seguridad regional. Jordania necesita el apoyo de sus aliados mientras se enfrenta a difíciles retos económicos y sanitarios. Hay que ayudar al gobierno a mitigar los efectos del aumento de las tasas de desempleo y pobreza, que están alcanzando niveles críticos. La economía necesita auténticas iniciativas para atraer la inversión extranjera en proyectos que creen nuevos puestos de trabajo y ayuden a que la economía crezca hasta alcanzar niveles saludables.

Varios países del Golfo, encabezados por Arabia Saudí, expresaron recientemente su deseo de cooperar con Jordania mediante inversiones en diversos proyectos. El gobierno debe aprovechar el momento y preparar una cartera de proyectos que interesen a los inversores extranjeros, especialmente en los ámbitos del turismo, la minería, las energías renovables, el turismo médico y los servicios. Una vez más, esto debe ir precedido de la modificación de las leyes pertinentes para facilitar y hacer más segura la llegada de los inversores extranjeros a Jordania.

La estabilidad a largo plazo del reino depende de una economía fuerte y sostenible que pueda crear puestos de trabajo y compensar la elevada tasa de pobreza y sus efectos sociales. Pero, paralelamente, es necesario poner en marcha un proceso sostenible de reformas políticas que den impulso a un escenario político en el que los jordanos de toda condición sientan que tienen voz y voto sobre su futuro. Un proceso así eclipsará el efecto de la llamada oposición exterior.

Además, los hachemitas fueron durante mucho tiempo la columna vertebral del Estado jordano, que celebra su centenario el domingo. La crisis actual debe resolverse en el seno de la familia real para limitar los daños. Esto requiere sabiduría y un alto sentido de la responsabilidad en esta etapa crítica. Jordania tiene enemigos que acechan en la oscuridad, esperando desestabilizar el país. La extrema derecha israelí, que se está fortaleciendo y tiene ahora la llave para la formación de futuros gobiernos, no oculta sus maliciosas intenciones hacia Jordania y su posición sobre la cuestión palestina. Por encima de todo, los jordanos deben desconfiar de las conspiraciones extranjeras contra su Estado y por eso la unidad es más necesaria que nunca.

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Osama Al Sharif es periodista y comentarista político establecido en Ammán.

N.d.T: El artículo original fue publicado por Arab News el 06 de abril de 2021.