Expulsar al usurpador: vías legales para retomar las casas robadas por Hezbollah en Quneitra

Por Maher Al Hamdan para Syria Direct

Edificio de la sede siria en Quneitra, Altos del Golán, 2017. [Benjamín Núñez González/Creative Commons]

Han pasado tres años desde que Khaled Abdulrahman (un seudónimo) regresó a su aldea en la zona conocida como el ‘triángulo de la muerte’ en la provincia de Quneitra, en el sur de Siria. Desde su regreso, no ha podido regresar a su casa que está siendo ocupada por un grupo militante afiliado a la milicia libanesa Hezbollah.

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La historia de Abdulrahman con la milicia libanesa, respaldada por Irán, comenzó en 2014 cuando lanzó un ataque militar en el área del triángulo de la muerte, que incluye las aldeas de Sultanah, Sabsaba, Maes, Deir Maker y Kafr Nasij. El ataque finalmente llevó a la milicia a tomar el control de la zona en febrero de 2015, lo que llevó a Abdulrahman a huir con su familia de siete a la región fronteriza cerca de los Altos del Golán sirio, ocupada por Israel desde 1967. Al regresar a su aldea en 2018 en virtud de un acuerdo de solución patrocinado por Rusia entre el régimen sirio y la oposición en el sur de Siria, Abdulrahman encontró “un grupo militar de Hezbollah ocupando la casa y negándose a irse”, recordó las amenazas de un miembro del grupo, quien le dijo “que no regresará más mientras me apuntaba a la cara con su arma”, declaró a Syria Direct.

Los sueños de Abdulrahman de una vida estable en su hogar se frustraron, aunque había recibido “garantías de los negociadores rusos de un regreso a nuestras aldeas y casas”, así como “recibir asistencia financiera y técnica del consejo provincial, bajo los auspicios de Rusia, para reparar los daños a nuestras casas, lo que no ha sucedido hasta ahora”, declaró.

Abdulrahman, es un fisioterapeuta, que gana unas 120,000 libras sirias al mes (unos $38 USD según el tipo de cambio en el mercado paralelo de SYP 3,100 por dólar). El alquiler de las casas en su área varía entre SYP 80,000-100,000 (unos $26-32 USD). Así que “vivimos en la casa de tres habitaciones de mi padre, con mi hermano y su familia de cuatro”.

Ibrahim al-Jolani (un seudónimo) está pasando por la misma situación. Los miembros de Hezbollah se negaron a dejar “el trabajo de mi vida”, construida “piedra por piedra mientras yo estaba trabajando en el Líbano”, como describe  a su casa a Syria Direct. 

Al-Jolani intentó recuperar su casa durante años, sin éxito. El destino de su hogar depende de la decisión de “al Haj Abu Abdullah, el líder libanés de Hezbollah en el área del triángulo de la muerte”, le dijeron los miembros de Hezbollah. “Afirman que su presencia en mi casa está relacionada con razones de seguridad”, ya que el área está cerca de las fronteras de los Altos del Golán ocupados. De hecho, alrededor de 25 casas fueron confiscadas por Hezbollah en el triángulo de la muerte, según cifras que Syria Direct obtuvo de un miembro del Comité Central de Quneitra. El Comité representó a las fuerzas de la oposición en la zona durante las negociaciones con el régimen en el verano de 2018 que llevaron a las fuerzas de este último y sus milicias de apoyo a tomar el control del sur de Siria.

Destrucción y robo

Al igual que otras personas afectadas, Abu Hussein fue otra víctima de Hezbollah, que se apoderó de su casa en el triángulo de la muerte. La casa se convirtió en un punto de seguridad para la milicia libanesa y la Cuarta División del ejército del régimen debido a su presencia “en una ubicación estratégica en las afueras de la ciudad”,  le comentó a Syria Direct.

Además, después de perder su derecho a vivir en la casa que había construido durante años de esfuerzos y trabajos en Arabia Saudita, Abu Hussein perdió la casa en su totalidad, en “un ataque aéreo israelí que tuvo como objetivo en 2019”. Aun así, Hezbollah continúa negándose a evacuar el sitio, alegando que “las circunstancias son las de la guerra y tengo que cooperar con ellas”.  

La presencia continua de Hezbollah en el lugar y la movilización en una zona residencial “amenaza a docenas de otras casas en el área de ataques israelíes similares”, comentaba Abu Hussein, quien comunicó sus preocupaciones a “un oficial de alto rango de la 90ª Brigada [del régimen] que opera en la zona”. Sin embargo, el oficial respondió amenazando que si repetía la demanda de la casa destruida, “me llevaría a la sección de Seguridad Militar”.

De hecho, una casa en la aldea de Ayn al Teenah, en la zona norteña de Quneitra, fue atacada por Israel el 10 de mayo, según la agencia de noticias estatal siria SANA. La incautación continua de viviendas civiles en Quneitra, en otras partes de Siria, y los ataques posteriores por parte de los israelíes, ponen las propiedades civiles en un peligro devastador a largo plazo.

En este contexto, Sara Kayali, investigadora de Human Rights Watch, comentó a Syria Direct que “según el derecho internacional, el que viola los derechos de los civiles es responsable del daño”. Es más, explicó que “si el bombardeo tiene como objetivo un objetivo civil, la responsabilidad recae en la parte que realizó el ataque”, mientras que “si se demostró que el objetivo era militar, nada bajo el derecho internacional obliga a la parte [atacante] a pagar daños y perjuicios”. Sin embargo, si la “confiscación de la propiedad no se ajusta al derecho internacional, la parte que la confiscó es responsable de indemnizar a los afectados”. Sin embargo, todo esto requiere una investigación independiente, según enfatizó Kayyali.

Expulsando al usurpador

En los últimos años, Abdulrahman intentó de todas las formas posibles recuperar su casa confiscada de manos de Hezbollah. Comenzó en el “Comité Central, que mostró su incapacidad para hacer otra cosa que pedirle al Comité Ruso que intervenga”.  Entonces, a través del Comité Central, presentó un reclamo al Comité Ruso, solo para recibir una respuesta de que “tenía que presentar un reclamo a la rama de Seguridad Militar [mukhabarat] ya que el área está bajo su control”. Sin embargo, en lugar de que se desocupara la casa de miembros de Hezbollah, “fui citado a la oficina del general de brigada Osama Zahreddin [el jefe de la rama de Seguridad Militar en Sasa] donde me amenazaron con detenerme”.

Al Jolani también terminó en la rama de la Seguridad Militar. En el mismo contexto, dado que sus reclamos llegaron al Consejo Provincial de Quneitra, donde pidió la intervención del Comité Central, para posteriormente fuese convocado a la delegación en Sasa, en Reef Dimashq, donde se le advirtió “que no reclamara la casa nuevamente”.

Después de tantos intentos fallidos de personas del área del ‘triángulo de la muerte’ para recuperar sus hogares, Abdulrahman buscó “cualquier justificación legal o de seguridad para que mi casa sea ocupada por Hezbollah o cualquier entidad del servicio de seguridad”. 

Le pidió a un amigo que trabajaba en los Servicios de Seguridad que “buscara mi nombre, [para ver] si me buscaban”. Sin embargo, “no encontré ninguna marca de seguridad en mi nombre, ni una decisión de confiscar mi propiedad”, lo que significa, agregó, que “mi casa fue secuestrada y no confiscada por una acción legal o una decisión de seguridad”.

Según un miembro del Comité Central, “no existe forma de evacuar las casas de los miembros de Hezbollah, cuya presencia allí se justifica por importantes razones de seguridad debido a la proximidad de la zona a la frontera con Israel”. Él expresó su asombro por la respuesta del Comité Central de Rusia, que consideró que “ocupar casas en el triángulo de la muerte es un asunto del ejército sirio y de Hezbolá”.

De hecho, Syria Direct presentó estos detalles de la situación de Khaled Abdulrahman e Ibrahim al Jolani a un abogado en Damasco, quien dijo que “recurrir al poder judicial es el camino correcto en tales casos”. El propietario debe “presentar una demanda de recuperación o expulsión de un usurpador y explicar la condición de la casa y presentar el contrato de propiedad”.

Sin embargo, dado que Hezbollah “está luchando en Siria dentro de la estructura del Ministerio de Defensa sirio, el conflicto es con el Ministerio de Defensa, el Ministerio de Defensa tiene derecho a obtener una decisión del tribunal para apoderarse de la casa si la necesidad militar lo requiere, y la ley da preferencia a la seguridad nacional”, agregó el abogado.

En ese caso, el Ministerio debe pagar una renta mensual al propietario. “Incluso si la necesidad requiere la incautación del terreno y la casa, se debe pagar una compensación económica al propietario, y el tribunal forma un comité de tasación para estimar el valor de la propiedad incautada”, declaraba el abogado.

Por su parte, Hassan al-Aswad, abogado y secretario general del Consejo Sirio para el Cambio, afiliado a la oposición, comentó que “el caso para expulsar al usurpador es un juicio civil o penal, y debe presentarse ante el Tribunal de Magistrados”. En el caso de las personas afectadas en el triángulo de la muerte, “no existe conexión con el estatus militar del perpetrador, por dos razones: primero, Hezbollah no es una entidad oficial del ejército libanés. [Segundo,] el acto está fuera de la naturaleza de la acción militar”.  Por lo tanto, según la ley siria, “los afectados pueden obtener un fallo [judicial], “si el poder judicial es imparcial, neutral y justo” explicó al-Aswad.

Aunque la ley apoya a Abdulrahman a demandar para ‘expulsar al usurpador’, él ve esto como una opción poco probable. Aparte de sus dudas sobre la imparcialidad del poder judicial, el acto de “presentar una demanda me dejaría vulnerable al ataque de miembros de Hezbollah o al arresto por parte de los servicios de seguridad”.

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Maher al-Hamdan es de origen Sirio y  estudiante de ciencias políticas en la Universidad Virtual de Asia en Malasia. Durante el conflicto Sirio, Maher trabajó con diferentes oficinas de coordinación local en el exterior de Damasco. En 2015 se unió a Syria Direct como periodista. .

N.d.T.: El artículo original fue publicado por Syria Direct el 17 de mayo de 2021.