El verano de Gaza: destrucción, pandemia y cambio climático

Por Asmaa Abu Mezied para Al Shabaka

Chicos caminando en las calles de Gaza. [Banco Mundial/Creative Commons]

En 2013, el PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) advirtió sobre las crecientes olas de calor en Palestina como resultado del cambio climático. De hecho, a fines de agosto de 2020, la Oficina Meteorológica local emitió una advertencia acerca de un aumento de temperatura que osciló entre cinco y nueve grados por encima de su promedio anual. [1] [2]

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Mientras el cambio climático continúa destruyendo el planeta, los palestinos luchan por manejar sus dramáticos efectos en gran parte debido a la ocupación israelí. En agosto de 2020, Tel Aviv bloqueó la entrada de combustible a Gaza, cerrando la única planta de energía, y desde entonces, la escasez continúa. Hoy, con aproximadamente cuatro horas de electricidad al día y con el asalto israelí, las plantas de tratamiento de aguas residuales no funcionan correctamente, lo que llevó al vertido de desechos en el mar Mediterráneo.

Si bien los bloqueos de recursos esenciales no son nuevos para los palestinos en Gaza, la escasez de combustible en curso seguirá afectando a los hospitales, plantas de tratamiento e instalaciones de distribución de agua. [3]

El enclave sitiado también debe lidiar con la pandemia en curso, que se extendió a un ritmo alarmante. Especialmente, durante la reciente agresión israelí que desplazó a decenas de miles de personas a espacios abarrotados, incluso en hogares y escuelas, por lo tanto, aumentó el riesgo de propagación y contagiosidad del virus. Con este fenómeno, los palestinos en Gaza están preocupados por su seguridad y salud.

Un Verano Peligroso

Históricamente, los palestinos en Gaza escaparon de las olas de calor yendo a la playa y otros espacios abiertos lejos de sus estrechas casas. Esta ya no es una opción con los cierres de Covid-19 y con el último asalto israelí, que dejó innumerables edificios, casas y vecindarios en escombros.


Este verano, con electricidad limitada, los palestinos en Gaza cuyas casas sobrevivieron a los ataques de Israel no podrán usar medidas de mitigación como ventiladores, agua fría y mantener alimentos en el refrigerador. Esto último dejará a las familias con un mayor deterioro de alimentos, lo que requerirá que compren suministros en mercados abarrotados a diario, aumentando tanto el riesgo de propagar y contraer el Covid-19 (junto a su carga financiera).

Con casi un tercio de la población de Gaza viviendo en la pobreza profunda y sufriendo de una tasa de desempleo vertiginosa, continuos recortes salariales y escaso acceso a agua potable, los palestinos cuentan con pocos recursos para responder a las duras realidades del cambio climático.

Más allá de las dificultades financieras, los palestinos en Gaza enfrentan preocupaciones sobre su salud a medida que aumentan las temperaturas. Entre los más vulnerables se encuentran los ancianos, que son muy susceptibles a las enfermedades relacionadas con el calor. De hecho, varios de ellos lucharán por sobrevivir a la doble amenaza: Covid-19 y las altas temperaturas.

A esto se suma la creciente fragilidad del sector sanitario, que ya es incapaz de soportar el aumento de las tasas de contagios. De hecho, el mes pasado, Israel demolió el único centro de pruebas Covid-19 en Gaza.

Las mujeres, y especialmente, las embarazadas, son particularmente vulnerables. Como las que a menudo cargan con el trabajo doméstico y de cuidado no remunerado, las palestinas informaron un aumento de estas responsabilidades desde el inicio de la pandemia [4]. Como resultado, y con agua y electricidad limitadas, aumentaron las tensiones en el hogar y los casos de estrés psicológico asociado con tareas como atender a sus hijos y cuidar a las personas con enfermedades relacionadas con el calor.

Tras los últimos ataques contra Gaza, las mujeres seguirán soportando la peor parte del estrés psicológico de sus hogares.

Necesidades Palestinas

El cambio duradero requiere un enfoque interdisciplinar para ayudar a las familias a resistir el cambio climático, incluso mediante la conexión con otros grupos oprimidos en todo el mundo para intercambiar herramientas, tácticas de resistencia y supervivencia.

El análisis del cambio climático debe integrarse a nivel gubernamental, sociedad civil y donantes. El acceso a la información relacionada con el clima debe ir acompañado de directrices sobre la mitigación de los efectos de las condiciones extremas y debe comunicarse a los hogares.

El Ministerio de Salud palestino debería emitir pautas para las familias sobre cómo lidiar con las enfermedades relacionadas con el calor dentro de sus hogares. Las autoridades sanitarias deben documentar adecuadamente las enfermedades relacionadas con el calor para aclarar, con pruebas y hechos, las consecuencias para la salud del cambio climático en los palestinos.

Las medidas de mitigación del clima y los esfuerzos para redistribuir las responsabilidades de cuidado del individuo al Estado deben integrarse en los planes, estrategias y proyectos financiados e implementados por donantes y agencias de desarrollo en Gaza. Esta consideración es crucial en áreas marginadas donde la infraestructura débil exacerba los impactos climáticos extremos en la salud de las personas y asigna más responsabilidades de cuidado a las mujeres.

La comunidad internacional debe aumentar su presión sobre Israel para que ponga fin a sus ataques contra Gaza y levante su sitio para que el equipo y la asistencia que salvan vidas puedan ingresar al territorio.

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Asmaa Abu Mezied es especialista en Desarrollo Económico e Inclusión Social, trabaja en Oxfam en temas vinculados a género, desarrollo y cambio climático en el sector agrícola. Sus intereses de investigación son economía, organización de colectivos de mujeres en sectores económicos y la responsabilidad social del sector privado.

N.d.T.: El artículo original fue publicado por Al Shabaka 13 de junio de 2021.

Referencias

[1] Este memorando político fue elaborado con el apoyo de Heinrich-Böl-Stiftung. Las opiniones expresadas en este documento son las del autor y, por lo tanto, no reflejan necesariamente la opinión de Heinrich-Böl-Stiftung.

[2] Esta información se basa en un anuncio emitido por Yousef Abu As’ad, Director General de la Oficina de Meteorología de Palestina en Ramallah, 27 de agosto de 2020.

[3] Para leer este artículo en francés, haga clic aquí. Al Shabaka agradece los esfuerzos de los defensores de los derechos humanos para traducir sus piezas, pero no es responsable de ningún cambio significativo.

[4] La información se basa en entrevistas realizadas virtualmente con 40 mujeres en Gaza sobre sus mecanismos de afrontamiento y sus luchas durante la ola de calor y las condiciones actuales.