Delitos de odio y discriminación contra los palestinos cristianos en Tierra Santa

Por Editores para The Institute for Middle East Understanding

La Iglesia del Santo Sepulcro, en Jerusalén. [Jorge Láscar/ Creative Commons]

Los palestinos cristianos que son ciudadanos de Israel sufren la misma discriminación oficial y no oficial generalizada que sufren otros no judíos, a saber, desde la propiedad de la tierra y la vivienda hasta el empleo y los derechos de reunificación familiar.

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Discriminación institucional en Israel y los territorios ocupados

Existen más de 50 leyes que discriminan a los ciudadanos palestinos de Israel, de forma directa o indirecta, que se basan únicamente en su origen étnico, por lo que los convierten en ciudadanos de segunda o tercera clase en su propia tierra.

El 93% del territorio en Israel es propiedad del Estado o de agencias cuasi gubernamentales, como el Fondo Nacional Judío, que discrimina a los no judíos. Los ciudadanos palestinos de Israel, incluidos los cristianos, enfrentan importantes obstáculos legales para obtener acceso a estas tierras para agricultura, residencia y desarrollo comercial.

En los territorios ocupados, los cristianos palestinos sufren el mismo régimen discriminatorio y las mismas restricciones, incluso de movimiento, que se aplican a todos los palestinos que viven bajo el Gobierno militar de casi 47 años de Israel.

Estas restricciones no se aplican a los más de 500 mil colonos judíos que viven en asentamientos ilegales en los territorios ocupados.

Negación de la libertad de culto

Aunque los funcionarios israelíes se jactan de que los palestinos cristianos y musulmanes tienen libre acceso a sus lugares sagrados en la Jerusalén oriental ocupada y otras áreas bajo control israelí, en realidad, las restricciones israelíes al movimiento de los palestinos hacen que sea difícil o imposible para la mayoría de los palestinos en los territorios ocupados ejercer su religiosidad libremente.

Desde 1993, Israel prohibió a los palestinos que viven en la ocupada Cisjordania y Gaza entrar en la Jerusalén Oriental ocupada sin un permiso, algo que es difícil de conseguir. Como resultado, millones de palestinos cristianos y musulmanes que viven en Cisjordania y Gaza no pueden acceder a sus lugares sagrados en la Ciudad Vieja de Jerusalén, que contiene algunos de los sitios más sagrados del cristianismo y el islam, incluida la Iglesia del Santo Sepulcro y el complejo de la mezquita del Noble Santuario.

Según el Informe 2011 del Departamento de Estado de Estados Unidos sobre libertad religiosa internacional, publicado en julio de 2012:

  • “Los cierres estrictos y los toques de queda impuestos por el Gobierno israelí afectaron negativamente la capacidad de los residentes para practicar su religión en lugares sagrados, incluida la Iglesia del Santo Sepulcro y la Mezquita de Al Aqsa en Jerusalén, así como la Iglesia de la Natividad en Belén”.
  • “Los informes de clérigos cristianos, monjas y otros trabajadores religiosos que no pueden obtener permisos de residencia o trabajo aumentaron durante este año. Los portavoces cristianos afirmaron que la dificultad para obtener permisos empeoró gradualmente en los últimos 10 años. Las autoridades israelíes continuaron limitando las visas para los clérigos cristianos árabes que sirven en Cisjordania o Jerusalén a visas de entrada única, lo que complica los viajes del clero, en particular a áreas bajo su autoridad pastoral fuera de Cisjordania o Jerusalén. Esto interrumpió su trabajo y causó dificultades financieras a las organizaciones religiosas patrocinadoras”.
  • “Por separado, Israel generalmente prohibió la entrada a Gaza del clero cristiano árabe, incluidos los obispos y otros clérigos de alto rango para visitar congregaciones o ministerios bajo su autoridad pastoral”.
  • “La barrera de separación (de Cisjordania) impidió significativamente a los cristianos de la zona de Belén llegar a la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén e hizo que las visitas a sitios cristianos en Betania y Belén fueran difíciles para los cristianos palestinos que viven en el lado de Jerusalén de la barrera”.

Dentro de Israel, muchos lugares sagrados cristianos y musulmanes están bajo amenaza de destrucción y/o fuera del alcance de los palestinos. Como señaló el Informe sobre libertad religiosa internacional de 2009 del Departamento de Estado de Estados Unidos, “si bien los sitios [religiosos] conocidos tienen protección de facto como resultado de su importancia internacional, muchos sitios musulmanes y cristianos son inaccesibles o están desatendidos o amenazados por los promotores inmobiliarios y los municipios”.

Crímenes de odio, ataques contra los cristianos y sus sitios santos por extremistas israelíes

En los últimos años, el número de crímenes de odio contra los palestinos y sus lugares sagrados cometidos por extremistas judíos aumentó significativamente. A menudo, estos asaltos se denominan ataques de “precio a pagar”, término que se refiere a actos llevados a cabo por colonos radicales en respuesta a acciones o planes del Gobierno israelí que les desagradan.

Desde el 2010, más de 30 edificios religiosos palestinos, incluidas iglesias, monasterios y mezquitas, fueron objeto de actos de vandalismo con grafitis racistas amenazantes y/o han sido objeto de ataques incendiarios. Durante el año pasado, se reportaron 14 ataques contra propiedades pertenecientes a la Iglesia Católica.

Según los informes nacionales sobre terrorismo del Departamento de Estado de Estados Unidos de de 2013, que se publicaron en abril de 2014,:

“[En 2013, la] Oficina del Coordinador de Asuntos Humanitarios de la ONU [Organización de las Naciones Unidas] informó de 399 ataques de colonos israelíes extremistas que resultaron en heridos palestinos o daños a la propiedad. Extremistas violentos, incluidos colonos israelíes, destrozaron cinco mezquitas y tres iglesias en Jerusalén y Cisjordania, según datos compilados por la ONU”.

El informe señaló: “Los ataques de colonos israelíes extremistas contra residentes, propiedades y lugares de culto palestinos en Cisjordania continuaron y, según fuentes de la ONU y de ONGs, no fueron en gran parte procesados”.

El 7 de mayo, el Patriarca Latino de Jerusalén, Fouad Twal, representante del Vaticano en Tierra Santa, emitió un comunicado en el que condenaba el aumento de los crímenes de odio contra los lugares sagrados cristianos antes de la visita del Papa Francisco a Israel y los territorios palestinos ocupados más tarde ese mes, al tiempo que pedìa al gobierno israelí que hiciera más para proteger a los cristianos y sus propiedades. Al lamentar “la continúa ola de fanatismo e intimidación contra los cristianos”, el Patriarca culpó al Gobierno israelí por la falta de esfuerzo que la Policía israelí había realizado para llevar ante la Justicia a los autores de crímenes de odio contra los palestinos, refiriéndose a una “falta de capacidad de respuesta del sector político”. Cuatro días después, el 11 de mayo, el Patriarca Twal volvió a cuestionar el compromiso del Gobierno israelí de detener los ataques anticristianos, al preguntar en una conferencia de prensa: “A la luz del hecho de que la gran mayoría de los actos de vandalismo no conducen a juicios, debemos preguntarnos si el gobierno está dispuesto a llegar a la raíz del problema”.

Haciéndose eco de las preocupaciones del Patriarca Latino sobre la complicidad del Gobierno israelí, el 12 de mayo, dos ex jefes de la Policía Secreta de Israel, el Shabak, Carmi Gillon y Shabtai Shavit, acusaron al Gobierno de Netanyahu de no estar interesado en detener los crímenes de odio contra los palestinos. Gillon declaró: “No vemos resultados, porque no está planeado que los veamos (…) No existe tal cosa como el “no puedo hacerlo” en el Shabak, simplemente el ‘no quiero’”. Por su parte, Shavit expresó: “Israel es un país derecho que no hace cumplir sus leyes”. De manera similar, en junio de 2012, Dan Halutz, exjefe de personal del Ejército israelí, dijo que el Primer Ministro Netanyahu no estaba realmente interesado en detener a los perpetradores de los ataques de “precio a pagar”, al afirmar: “Si quisiéramos, podríamos atraparlos y cuando queramos, lo haremos”. Unos meses antes, en marzo de 2012, el periódico The Guardian informó que altos funcionarios de la Unión Europea habían redactado un informe confidencial que concluía: “La violencia de los colonos goza del apoyo tácito del Estado de Israel”.

En la Jerusalén oriental ocupada, el clero cristiano se enfrenta al acoso de judíos ultraortodoxos en la Ciudad Vieja. En noviembre de 2011, el periódico Haaretz informó que los judíos ultra ortodoxos estaban maldiciendo y escupiendo al clero cristiano en las calles de la Ciudad Vieja “como una cuestión de rutina”. El secretario en jefe del Patriarcado Griego Ortodoxo explicó: “Pasa mucho. Caminás por la calle y de repente te escupen sin motivo”. Un estudiante del seminario armenio de la ciudad se quejó de que los hombres ultraortodoxos lo insultaban y escupían todos los días: “Cuando veo a un hombre ultra ortodoxo que viene hacia mí en la calle, siempre me pregunto si me escupirá”. Según un artículo separado de Haaretz publicado en febrero de 2012, los incidentes de escupidas eran tan frecuentes que algunos sacerdotes habían dejado de visitar ciertas partes de la Ciudad Vieja.

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N.d.T.: El artículo original fue publicado por The Institute for Middle East Understanding el 24 de diciembre de 2015.