Las relaciones entre Irán y Turquía: entre la cooperación y la rivalidad

Por Hamid Khoshayand para Strategic Council on Foreign Relations (SCFR)

Los presidentes de Irán, Hassan Rouhani, y Turquía, Recep Tayip Erdogan. [Mohammad Hassanzadeh/ Wikimedia Commons]

Aunque la amistad y el compañerismo de las dos partes se mezclen con la competencia e incluso la animosidad oculta, los dos países, al comprender las circunstancias del otro, no permitieron que el conflicto de sus intereses se convierta en una abierta hostilidad.

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Un pantallazo de los antecedentes de las relaciones

Las relaciones Irán-Turquía tienen una larga historia que puede considerarse en diferentes períodos históricos y coyunturas: Safavid, Afsharid, Zand, Qajar, Pahlavi y los  períodos posrevolucionarios.

A) De Safavid a Qajar

En general, durante más de dos siglos del dominio safávida sobre Irán, así como durante las épocas de Afsharid, Zand y Qajar, hubo muchos altibajos entre los Gobiernos de Irán y el Imperio Otomano. El despliegue de numerosas guerras y la conclusión de tratados de paz fueron obvias manifestaciones de las relaciones entre los dos países desde los Safavid hasta el final de las dinastías Qajar. Las relaciones bilaterales, especialmente en las épocas Safavid y Qajar, se caracterizaron por las situaciones internas de cada uno. En otras palabras, si alguno de los dos lograba estabilizar su situación interna, podía presionar al otro, pero no podía eliminarlo. Por otro lado, los conflictos fueron mayoritariamente en las fronteras. Por lo tanto, el modelo que rigió la relación entre las dos partes durante este período de 420 años fue en gran parte ‘hostilidad y cooperación’.

B) Pahlavi I

La llegada al poder de Reza Pahlavi en Irán y Ataturk en Turquía en 1302 [N.d.T.: fecha acorde al calendario persa; en el calendario gregoriano: 1923] fue el punto de partida para el surgimiento de una nueva forma de relación ‘lenta’ pero ‘continua’. La cercanía de Reza Pahlavi y Ataturk, ambos de alguna manera en el mismo camino, y el deseo de ser potencias mundiales hicieron que los dos países se alejaran de la hostilidad y la guerra y se inclinaran hacia la ‘convergencia’ y la amistad. El hecho de poseer un espíritu dictatorial y militarista, el miedo al comunismo, la voluntad de estrechar los lazos con Occidente, avanzar hacia la modernización y el distanciamiento de la religión fueron los rasgos comunes de Reza Pahlavi y Ataturk que jugaron un papel importante en la profundización de las relaciones entre ambos países. La ‘amistad y cooperación’, que surgió principalmente de las características comunes de los gobernantes de los dos países, fue el patrón que rigió las relaciones entre los dos países en el período en que ambos gobernaron. Por supuesto, todavía se pudieron ver algunas tensiones fronterizas durante ese período.

C) Pahlavi II

Con el comienzo del reinado de Mohammad Reza Pahlavi, que coincidió con la Segunda Guerra Mundial y la ocupación de Irán por parte de las fuerzas aliadas, las relaciones entre los dos países se rompieron hasta el momento en que Mossadegh asumió el cargo. Después del derrocamiento de Mossadegh en un golpe estadounidense-británico, las relaciones amistosas se reanudaron aún más y mejor que en la era de Reza Pahlavi, y muchos de los factores que obstaculizaron las relaciones fueron olvidados hasta la segunda mitad de 1960. Mirar hacia Occidente y el miedo al comunismo era algo común, una característica compartida que jugó un papel importante en la profundización de las relaciones entre ambas partes.

Sin embargo, algunas cuestiones, como la sensibilidad de Mohammad Reza al panturquismo en Turquía, que consideraba un peligro interno, y el descontento por el paso de camiones iraníes por Turquía, provocaron altibajos en las relaciones bilaterales. Desde la segunda mitad de la década de 1960 hasta principios de la de 1970 por una diversidad de razones —incluidas las críticas de los burócratas turcos a la dictadura del Sha, la actitud negativa de la prensa turca hacia la dictadura de Mohammad Reza, el apoyo de Turquía a los estudiantes iraníes de la oposición, la preocupación turca por el apoyo de Pahlavi para los kurdos iraquíes y la mejora de las relaciones entre Irán e Irak, entre otras— las relaciones entre las dos partes se tornaron tensas. Durante el reinado de Mohammad Reza, ‘la competencia y la amistad’ fue el patrón dominante sobre las relaciones entre las dos partes.

D) Post-revolución

A raíz del triunfo de la revolución (1979), se pensaba que las relaciones entre ambos países se estancarían debido a la fuerte posición del laicismo y la occidentalización en Turquía. No obstante, contrariamente a esas percepciones, Ankara reconoció al Gobierno revolucionario de Irán y se negó a ser incompatible con su nuevo sistema revolucionario. Por supuesto, dada la mentalidad de Ataturk y su oposición al islam, y la alianza con Reza Pahlavi, Irán no tenía una buena visión de Turquía durante los primeros años de la revolución. Sin embargo, las relaciones entre las dos partes no eran hostiles e incluso algunas de las diferencias no obstaculizaron la cooperación en los ámbitos económico, político, de seguridad, cultural e intergubernamental, y este proceso continuó. Se puede decir que el patrón que rigió las relaciones entre Turquía e Irán en el período posterior a la revolución fue el de ‘la amistad y la competencia’.

Competencia en política y amistad en economía

Una descripción general de la calidad de las relaciones turco-iraníes en los diferentes períodos históricos desde Safavid hasta la actualidad muestra que a pesar de la presencia de hostilidad y luchas ocultas en algunas coyunturas, así como también competencia en varios temas fronterizos, lo que prevaleció en las relaciones generales entre los dos países fue de ‘cooperación económica’ y ‘competencia política’. En los campos cultural y social, los dos países tuvieron una cooperación notable, especialmente en los años posteriores a la revolución. En otras palabras, al examinar la historia de las relaciones turco-iraníes, se pueden encontrar dos tendencias. Primero, la cooperación política y económica (y hasta cierto punto militar), que se remonta al Tratado de Sadabad y Bagdad, la Organización del Tratado Central, la Cooperación Regional para el Desarrollo y los tratados ECO se consideran su continuación. En segundo lugar, las diferencias y la brecha entre ambos Estados se debieron generalmente a preocupaciones específicas de las dos partes.

Vínculo mutuamente beneficioso

Lo que está claro es que tanto Irán como Turquía buscan influir en los desarrollos de la región y convertirse en la principal potencia regional. Al respecto, ambos países definieron roles en la zona y creen que generaron conflictos. Estos conflictos están ‘controlados’ y hasta ahora, a pesar de las travesuras de algunos actores destructivos, incluido el régimen sionista, Estados Unidos y Arabia Saudita, y sus intentos de romper la relación entre las dos partes, la competencia no se convirtió en un enemistad obvia.

En este sentido, las relaciones entre los dos países, debido a que Irán y Turquía están en una esfera común de civilización y tienen intensos puntos en común, parece poco probable que sus niveles de competencia y conflicto que por cientos de años ensombrecieron sus relaciones mutuas y se convirtieron en una parte integral de las relaciones bilaterales, sean convertidos en tensión y conflicto. Al mismo tiempo, esta competencia y cooperación siempre llevó a un juego en el que todos ganan.

Por supuesto, como se señaló, en los últimos años estuvieron en agenda astutos intentos de algunos destructivos actores regionales e internacionales para socavar las relaciones Teherán-Ankara, por lo que el Gobierno turco a veces comete graves errores de cálculo con respecto a Irán.

Conclusión

Lo que está claro es que los intereses de Turquía, como país vecino, no árabe y musulmán con más semejanzas históricas y de civilización en la región con Irán, buscan el desarrollo y la profundización de las relaciones con Teherán. La República Islámica no solo es un actor poderoso sino también confiable que apoya a sus amigos. Irán es el mismo país que se puso del lado del Gobierno turco durante el golpe de 2016 y salvó a Erdogan de los problemas que le habían preparado.

El Gobierno turco no debe permitir que el patrón histórico de las relaciones con Irán, que siempre se basaron en la competencia constructiva y la cooperación estrecha, y sus dimensiones competitivas, se tensen debido a algunas políticas equivocadas, así como a la intervención de actores externos. Ningún país del mundo puede ser Irán para Turquía y viceversa.

Los constantes intercambios culturales y entremezclas que tienen sus raíces en lo más profundo de la historia, provocaron que las relaciones entre ambos Estados vayan más allá de las relaciones entre los dos vecinos y los dos Gobiernos. Una parte importante de las relaciones turco-iraníes son las relaciones que se forman por selección natural y fuera de la voluntad política de los Gobiernos, y están arraigadas en la historia y la proximidad geográfica de los pueblos de los dos países. Por tanto, si Ankara pretende subordinar sus relaciones con Teherán a sus relaciones con terceros países, bien sea Washington o el régimen sionista, automáticamente perderá las oportunidades geoestratégicas y geopolíticas de la relación con Irán, que tiene valiosos y diferentes aspectos.

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Hamid Khoshayand es analista de asuntos internacionales.

N.d.T: El artículo original fue publicado por SCFR el 09 de enero de 2021.