Relaciones Unión Europea – Medio Oriente y Norte de África: panorama para 2022

Por Przemyslaw Osiewicz para Middle East Institute

Bandera de la Unión Europea flameando. [bobbsled/OpenVerse]

De cara al 2022, muchos de los principales temas que dominaron las relaciones de la Unión Europea (UE) con los países de Medio Oriente y el Norte de África (MENA), desde las conversaciones en Viena para reactivar el acuerdo nuclear con Irán de 2015 o el Plan Integral Conjunto de Acción (JCPOA por sus siglas en inglés) a los conflictos en Siria y Yemen, así como la afluencia incontrolada de inmigrantes de la región y la oferta de membresía a Turquía estancada durante mucho tiempo, permanecen en la agenda. ¿Es probable que el nuevo año vea una resolución de alguno de estos problemas o algún otro cambio significativo en las relaciones entre la UE y los países de la región?

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Irán las conversaciones de Viena

Dos temas centrales en la reanudación de las negociaciones en Viena implicarían la posibilidad de que Estados Unidos vuelva a aplicar las disposiciones contenidas en el tratado JCPOA y el cumplimiento por parte de Irán de sus restricciones. La UE mantendrá su apoyo a la defensa de las disposiciones del acuerdo, pero no a cualquier precio. Hasta ahora, la parte iraní pudo contar con el cumplimiento de los políticos de la UE, pero eso no durará para siempre, Teherán deberá tomar medidas conciliatorias y adoptar una actitud más constructiva en las negociaciones. En 2021, la UE intentó reanudar las conversaciones a pesar del significativo endurecimiento de posiciones, tanto por parte de Irán como de Estados Unidos (EEUU). En el nuevo año, es poco probable que continúe comprometiéndose sin reservas ni plazos para tratar de acercar a Irán y EEUU, especialmente si los iraníes continúan enriqueciendo uranio, los estadounidenses imponen precondiciones que la administración del Presidente iraní Raisi no puede aceptar, y los dos lados muestran poca flexibilidad en los temas centrales. Esto quedó claro en las posiciones presentadas por los diplomáticos europeos durante la actual ronda de conversaciones, iniciada el 3 de enero, y el lenguaje que usaron al hablar con la prensa — de “semanas, no meses” restantes para reactivar el acuerdo.

Israel – Palestina

En lo que refiere al conflicto entre Israel y Palestina, la UE trató durante mucho tiempo ser imparcial y sus representantes mantienen contacto tanto con el gobierno israelí como con la administración palestina. Ciertamente, la posición de la UE sobre el tema no cambiará en el corto plazo, y las instituciones de la misma seguirán enfatizando la necesidad de reanudar el diálogo pacífico y respetar los derechos y libertades de los palestinos, especialmente en la Franja de Gaza. La UE mostró su apoyo al nuevo gobierno de Israel del Primer Ministro Naftali Bennett, sin embargo Bruselas vigilará de cerca cuestiones clave como los derechos humanos, la actividad de los asentamientos y las condiciones económicas en los territorios palestinos.

Siria y Yemen

Por el momento, no hay indicios de que la UE vaya a modificar sus posiciones sobre los conflictos en Siria y Yemen. En el caso de Siria, la UE seguirá sin permitir otra solución que no sea un acuerdo alcanzado bajo los auspicios de la Organización de Naciones Unidas (ONU). Tampoco reconocerá a Bashar al Assad como presidente de Siria y continuará oponiéndose a la presencia militar rusa en el país. En el caso de Yemen, por el contrario, la UE permanece centrada en la crisis humanitaria y utiliza críticas blandas, por ejemplo, en relación con las acciones militares emprendidas por la coalición liderada por Arabia Saudita.

Migración

La afluencia descontrolada de inmigrantes de la región MENA seguirá siendo uno de los principales desafíos para los estados miembros de la UE en el nuevo año. El deterioro de la situación política y económica en países como Irak, Líbano, Afganistán e Irán dará como resultado un aumento en el número de refugiados y migrantes que buscan establecerse en los países de la UE, especialmente aquellos con una política migratoria favorable, como Alemania y Suecia. En 2021, surgió una nueva ruta oriental a través de Bielorrusia hacia Polonia y Lituania para unirse a las antiguas rutas migratorias a través del Mediterráneo, vía Anatolia y los Balcanes. La situación requerirá una cooperación intensificada con países de tránsito no pertenecientes a la UE, especialmente Turquía, Marruecos, Túnez y Libia, así como un diálogo con las autoridades bielorrusas, que utilizaron a los migrantes como herramienta para ejercer presión política sobre la UE. Aunque el último tema es muy controvertido, puede que no haya mejor opción. A medida que el clima mejore en la primavera, la afluencia de inmigrantes puede aumentar nuevamente, especialmente dadas las tensiones actuales entre Occidente y Rusia por Ucrania, así como los esfuerzos del presidente ruso, Vladimir Putin, por desestabilizar Europa de varias maneras.

Turquía y la UE

La oferta, de larga data, a Turquía para unirse a la UE sigue abierta, aunque en este momento no parece haber perspectivas de que las conversaciones avancen en los próximos años. Por el contrario, muchos factores internos en Turquía, así como del lado de la UE, indican que las partes sólo se alejarán más entre sí, y la visión de una membresía turca ya se está desvaneciendo. El año que viene las personas nacidas en 2005, cuando se abrieron las negociaciones, cumplirán 18 años y durante este período de casi dos décadas, las partes lograron cerrar provisionalmente sólo uno de los 35 capítulos de negociación.

Continuidad política

El año 2022 será, por lo tanto, de continuidad en las políticas de la UE en lo que respecta a los principales problemas de la región. Los únicos cambios que podrían tener lugar probablemente sean el resultado de un endurecimiento de la postura de la UE sobre las demandas iraníes durante las negociaciones de Viena, así como la lenta eliminación del proceso de adhesión de Turquía. Las instituciones de la UE y los principales políticos seguirán de cerca los acontecimientos en la región, dispuestos a cooperar con EEUU, al mismo tiempo que adoptan una posición diferente a la de Rusia o China. Como antes, también intentarán mantener un delicado equilibrio en las relaciones entre las partes en conflicto, incluidos israelíes y palestinos, así como en las rivalidades regionales más amplias, especialmente entre Irán y Arabia Saudita. En cuanto al conflicto en Siria, la UE seguirá negándose a reconocer la legitimidad de Assad.

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Przemyslaw Osiewicz es Doctor en Ciencia Política por la Universidad Adam Mickiewicz de Poznan y docente en la misma institución.

N.d.T.: El artículo original fue publicado por Middle East Institute el 21 de enero de 2022.