Relaciones egipcio-iraquíes: problemas y perspectivas de solución para ambas partes

Por Omar Sami para Al Bayan Center for Planning and Studies

 Cairo [Por Jerzy Strzelecki/ Creative Commons]

Las relaciones egipcio-iraquíes se desarrollaron de forma distinta a todos los niveles, hasta la segunda guerra del Golfo en 1991, y con los restos de las escaramuzas entre los dos proyectos (el nasserista y el baazista). Irak también fue muy importante para la economía política egipcia, ya que fue el primer destino de la mano de obra egipcia que se dirigió al extranjero en busca de esperanza y trabajo, a la luz de las políticas de apertura económica de Sadat, que eliminaron la idea de responsabilidad del Estado sobre el pleno empleo de la mano de obra.

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Los estudios realizados en la región árabe 一en el contexto anterior a la ocupación estadounidense de Irak一 se refieren a un triángulo de poder que incluye a Egipto, Irak y Siria. Quienes comparten esta visión afirman la necesidad de la región de un marco de cooperación estratégica entre las partes de este triángulo como garantía de su supervivencia, estabilidad, desarrollo y capacidad para hacer frente a cualquier amenaza externa.

Después de esa época, el Egipto oficial se convirtió en una alianza semi-estable con Arabia Saudí y el resto de los estados del Golfo contra las políticas regionales del régimen de Saddam Hussein, llegando a algo así como una dependencia total del eje del Golfo regido por un “veto saudí-emiratí” contra cualquier proceso de desarrollo de las relaciones con el régimen de Irak. Permitiendo así, el paso de fuerzas extranjeras a través del canal como vía fluvial internacional para golpear y ocupar Irak durante casi dos décadas, y su inestabilidad a nivel local, así como la inestabilidad de sus relaciones regionales e internacionales durante estas dos décadas.

No obstante, los dos países (a nivel oficial) intentaron caminar en el contexto global de las políticas de liberalización del comercio de bienes y servicios de origen nacional en ambos lados. También trataron de potenciar el intercambio comercial y fueron testigos de varios intentos de aliarse o revivir antiguas alianzas por motivos económicos. Egipto trató de desempeñar un papel en las políticas antiterroristas, intentando ampliar su concepto y sus listas de rangos. Irak también trató de mostrar su solidaridad hacia Egipto para satisfacer sus necesidades de petróleo en lugar de algunas potencias regionales y sus condicionamientos en los intentos de revivir viejas alianzas.

Este documento pretende repasar los acontecimientos más importantes y las características generales de las relaciones egipcio-iraquíes, y discutir las perspectivas de su desarrollo futuro mediante un análisis crítico de las dimensiones económicas de estas relaciones y de los intentos de desarrollarlas, así como de las cuestiones regionales que requieren coordinación y de los obstáculos más importantes que se oponen a esos intentos, como se indica a continuación:

Primero: la economía, el comercio y el empleo en la balanza de relaciones.

Se puede decir: que las relaciones económicas vivieron períodos de prosperidad entre los dos países cuando existía algo así como una separación entre lo político y lo económico en estas relaciones, cuando los dos países vivían una ruptura casi total de las relaciones oficiales tras la firma del acuerdo de paz de Camp David en 1978, y durante la ruptura de las relaciones diplomáticas. Sin embargo, las circunstancias objetivas que rigieron el trato de Irak con los trabajadores egipcios expatriados, provocaron un enorme salto en el número de estos trabajadores, pasando de unos 10.100 inmigrantes en 1975 a unos 628.400 inmigrantes en 1987, según algunos estudios basados en fuentes estadísticas iraquíes. Dado que Irak se convirtió en la primera opción para los trabajadores egipcios en el extranjero en cuanto a números, nos encontramos ante una buena paradoja en la historia de las relaciones entre ambos países. Con las malas relaciones políticas y el deterioro del intercambio comercial, cultural y económico oficial, los trabajadores expatriados fueron compensando dicho deterioro de las relaciones, trabajando en condiciones objetivamente lejanas de la explotación política de los dos regímenes. Esto es algo que tiene un fuerte impacto en muchos egipcios que vivían en Irak en esa época, ya que describen el trato oficial y popular iraquí con ellos como un modelo ideal para tratar a los trabajadores inmigrantes.

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Omar Sami es un autor y un investigador en ciencias políticas No podíamos encontrar más información sobre su persona.

N.d.T.: El artículo original fue publicado por Al Bayan Center for Planning and Studies el 23 de febrero de 2022.