Las tendencias autoritarias y el reconocimiento de la región Autónoma Siria

Por Ammar Hamou y Lyse Mauvis para Syria Direct

Movilización solidaria con la revolución de Rojava, Berlín, 2019. [Leonhard Lenz / Wikimedia Commons]

El domingo 18 de julio, la Administración Autónoma del Norte y el Este de Siria (AANES, por su sigla en inglés) lanzó una campaña en Internet para pedir el reconocimiento de las zonas bajo su control por parte de la ONU. El estatus que busca la AANES en la ONU no está claro, pero la campaña coincide simbólicamente con el aniversario de la Revolución de Rojava —que significa literalmente Kurdistán occidental; el nombre kurdo de la región noreste de Siria— que condujo a su creación. 

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Sin embargo, nueve años después, los sueños democráticos de la Revolución de Rojava se desvanecieron en gran medida, mientras que la AANES parece estar virando hacia un creciente autoritarismo. De hecho, el lanzamiento de la campaña de reconocimiento se vio empañado por la supuesta detención, el 17 de julio, de cuatro miembros de un partido de la oposición kurda —entre ellos tres activistas de los medios de comunicación— por parte de milicias afiliadas al Partido de la Unión Democrática (PUD) que lidera la AANES. El PUD no reivindicó la responsabilidad de las detenciones ni emitió una declaración oficial negando su implicancia.

Este es el último de una serie de intentos de intimidación contra miembros de la oposición, activistas de la sociedad civil y trabajadores de los medios de comunicación en el noreste de Siria, en un contexto en el que las tensiones intra-kurdas se intensifican.

Un espacio mediático cada vez más reducido

Las cuatro personas detenidas son miembros de bajo perfil del Partido Democrático del Kurdistán Sirio (PDK-S), una rama del Partido Democrático del Kurdistán (PDK), con sede en Irak, rival de gran tradición del PUD. Entre los detenidos estaba Barzan Hussein, miembro de la Asociación de Periodistas Sirios. 

“No sabemos por qué lo detuvieron ni dónde está retenido”, declaró a Syria Direct un miembro de la familia de Hussein, que pidió permanecer en el anonimato. “Esperamos que lo hayan detenido por trabajar para un canal de televisión que opera sin autorización de la AANES” concluyó.

La detención de Hussein se suma a la de al menos seis profesionales de los medios de comunicación detenidos o secuestrados este año por las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), brazo armado de las AANES, o por grupos armados afiliados al PUD, según la ONG Reporteros sin Fronteras (RSF).

“El PUD cometió nueve de las 27 violaciones que documentamos en el primer semestre de 2021. A su vez, las FDS cometieron cuatro violaciones durante el mismo periodo, lo que significa que, en conjunto, son responsables de casi la mitad de las violaciones cometidas”, dijo Ibrahim Hussein, director del Centro Sirio para las Libertades Periodísticas a Syria Direct.

Además, el 20 de junio, la AANES cerró la oficina del noreste de Siria de Kurdistan24, un medio de comunicación con sede en el Kurdistán iraquí y estrechamente relacionado con la familia de Masrour Barzani, actual Primer Ministro de la región del Kurdistán iraquí. 

Conflictos intra-kurdos

La actual actitud represiva se desarrolla en un contexto de intensificación de las luchas intra-kurdas, que afectan a los medios de comunicación tanto del noreste de Siria como del Kurdistán iraquí.

“Como no estoy políticamente con el PUD, siempre me pusieron trabas aunque no escribiera nada contra ellos”, dijo Kamiran Sadoun, periodista detenido el 16 de junio por las FDS y posteriormente liberado. “Cualquier historia contra la Administración Autónoma y los grupos afiliados al PUD, cierran el canal o detienen al periodista”, añadió Sadoun. 

La libertad de expresión está igualmente bajo fuego en el vecino Kurdistán iraquí, dirigido por el PDK. Entre marzo de 2020 y abril de 2021, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) documentó 33 casos de detenciones arbitrarias y violaciones de los procedimientos de detención contra periodistas o activistas. A su vez, cinco periodistas fueron encarcelados en marzo debido a su cobertura de las protestas contra el PDK.

En las últimas semanas, el PDK-S acusó a la Asayish, el Servicio de Seguridad Interior, de secuestrar a varios de sus miembros. Por otra parte, la AANES denunció la detención de uno de sus representantes en Erbil y de dos miembros del PUD por las autoridades del Kurdistán iraquí el 10 de junio. 

Las tensiones entre el PDK, con sede en Irak y dominado por el clan Barzani, y el PUD, que domina la AANES en el noreste de Siria, no son nada nuevo. El PUD se considera en general una emanación siria del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), con sede en Turquía, rival histórico del PDK.

Esta guerra de detenciones puede leerse como “una señal de las tensiones intra-kurdas, sobre todo como resultado del aumento de las tensiones entre las fuerzas Peshmerga —el brazo armado del PDK— y el PKK en las regiones fronterizas del Kurdistán iraquí y el aumento de las operaciones militares turcas contra el PKK este verano”, dijo a Syria Direct, Wladimir van Wilgenburg, periodista y coautor de “Accidental Allies: The US-Syrian Democratic Forces Partnership Against the Islamic State” (Aliados accidentales: La asociación entre Estados Unidos y las Fuerzas Democráticas Sirias contra el Estado Islámico). “Esta escalada hizo temer incluso una guerra civil kurda tras los enfrentamientos en los que murieron combatientes del PKK y de los Peshmerga”, añadió van Wilgenburg. 

La caída de la popularidad

Los métodos cada vez más autoritarios de las autoridades del noreste de Siria coinciden con la creciente disidencia popular contra la AANES. 

En mayo, la decisión de la AANES de aumentar el precio del combustible provocó protestas violentas en Qamishli y otras ciudades controladas por las FDS, lo que llevó a las autoridades a anular la propuesta al día siguiente. Antes de esto, la AANES se enfrentó a una creciente presión contra el reclutamiento militar y su plan de estudios. Además, la detención de decenas de profesores que aplicaban planes de estudio distintos del impuesto por la AANES desató protestas, que dieron lugar a nuevas detenciones de profesores y alumnos.

Estos desafíos internos dieron lugar a un espacio cada vez más restringido para los periodistas. “El petróleo y las cuestiones militares, como el servicio militar obligatorio, por ejemplo, son dos temas de los que nadie de la Administración Autónoma estará dispuesto a hablar y no se le dará acceso a los periodistas”, añadió Sadoun.

Las autoridades respondieron a las críticas con mano dura. En el primer semestre de 2021, la Red Siria de Derechos Humanos (SNHR) documentó 369 casos de detenciones arbitrarias cometidas por las FDS. La SNHR documentó además varios casos de tortura en las cárceles de las FDS y señaló “una fuerte escalada de detenciones, desapariciones forzadas y supresión de las libertades en las zonas bajo control de las FDS” desde principios de año, “en relación con las críticas de la población a sus políticas en las zonas bajo su control”.

El 30 de junio, la muerte de Amin Issa al Ali, miembro del PDK-S, mientras estaba bajo custodia de la FDS, polarizó a la opinión pública. Mientras que los medios de comunicación favorables al PDK se hicieron eco de las acusaciones de que Ali había muerto bajo tortura, los medios de comunicación favorables a las PUD insistieron en la versión oficial de la muerte por apoplejía. 

A pesar del empeoramiento de su historial de derechos humanos, la AANES sigue disfrutando de una relación privilegiada con las democracias occidentales, siendo el socio local indispensable de la coalición internacional liderada por Estados Unidos contra el Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL).

“Estados Unidos sigue cualquier caso de violación de los derechos humanos tanto en el Kurdistán iraquí como en el noreste de Siria, por lo que habrá presión sobre cualquier posible violación de los mismos”, señaló van Wilgenburg. Sin embargo, concluyó: “Sin un diálogo kurdo en marcha, dudo que los miembros del PDK-S sean liberados”. 

Mientras tanto, los periodistas y activistas seguirán pagando un alto precio en este panorama político cada vez más marcado por el rojo. 

“¿Qué relación existe entre la detención de personas afiliadas a Qandil —montaña en la frontera iraquí-turca donde reside la cúpula del PKK— y la detención de tres miembros civiles del PDK-S y trabajadores de los medios de comunicación?” preguntó Nuri Primo, dirigente del PDK-S. “Lo que ocurrió es un episodio de encubrimiento, de detención política, de dominio de un partido o de un grupo”, expresó a Syria Direct.

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Ammar Hamou es redactor en jefe. Originario de Gouta Oriental, a las afueras de la capital siria, Ammar estudió periodismo en la Universidad de Damasco. Participó en numerosas formaciones periodísticas en Estados Unidos, Europa y Jordania, y publicó investigaciones en profundidad sobre el conflicto sirio.

Lyse Mauvis nació en Francia pero se crió en varios países africanos. Estudió Ciencia Política y Conflictos entre París y Londres, antes de trasladarse a Jordania para estudiar árabe. Vive en Ammán desde septiembre de 2019.

N.d.T.: El artículo original fue publicado por Syria Direct el 22 de julio de 2021.