La próxima guerra fría entre Estados Unidos y China: la mirada desde el Golfo

Por Mohamed Soliman para Middle East Institute

Banderas de Estados Unidos y China. [USDA / Creative Commons]

En todo el mundo, los líderes luchan por definir cuál será su estrategia para enfrentar la inevitable guerra fría que se avecina entre Estados Unidos y China, el caso del Golfo no es una excepción. Considerando los diferentes objetivos y perspectivas que se tienen en la región con respecto a las dos superpotencias, cualquier paso en falso en la formación de alianzas podría ser perjudicial para su futuro.

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Seguridad vs economía

Lo que está en juego en una guerra fría entre Estados Unidos y China es mayor para el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) que para la mayoría de las otras regiones del mundo. Estados Unidos ha sido el principal garante de seguridad de la región desde la primera guerra del Golfo en 1990-1991 y esto se refleja en su expansiva presencia militar, desde el cuartel general regional del Mando Central en Qatar hasta el cuartel general de la Quinta Flota en Bahrein, así como las estaciones militares de Estados Unidos en los Emiratos Árabes Unidos, Omán, Kuwait, Irak y Arabia Saudita. Esta importante huella militar de Estados Unidos significa que Washington tiene una enorme influencia política y de seguridad en las capitales del Golfo.

A pesar de la retórica alarmista sobre el declive estadounidense, la administración Trump logró normalizar los lazos entre Israel y los Emiratos Árabes Unidos y Bahréin, así como también logró fortalecer las relaciones entre Israel y Arabia Saudita. La administración de Trump también movió la aguja de una guerra fría a una «paz fría» entre Qatar y el Cuarteto Árabe de Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos, Egipto y Bahréin.

Coincidiendo con la dependencia de seguridad de la región de los Estados Unidos, China se convirtió en el principal importador de petróleo de las naciones del Golfo. Antes de la pandemia y la desaceleración económica resultante, la región del Golfo en su conjunto suministraba el 28% del petróleo de China. Arabia Saudita exportó un tercio de su petróleo a China en mayo de 2020, mientras que Irak exportó la mitad de su petróleo al país asiático ese mismo mes. Dada la dependencia de las naciones del CCG de las exportaciones de petróleo, el Golfo está cada vez más vinculado económicamente a China, especialmente a la luz de la pandemia y la recesión económica mundial.

Las redes 5G y la guerra fría entre China y Estados Unidos

Un claro punto de discordia que ha surgido es entre las empresas tecnológicas chinas y los Estados Unidos y sus aliados sobre la construcción de redes 5G. Bajo el gobierno de Trump, Washington lanzó la Iniciativa Red Limpia (CNI), en virtud de la cual más de 53 aliados estadounidenses se comprometieron a eliminar la tecnología china – particularmente Huawei y ZTE – de sus redes 5G y cadenas de suministro. Fuera de las naciones de la UE y de la red occidental de intercambio de inteligencia conocida como Five Eyes, Washington también presionó a Israel para que siguiera su ejemplo. Sin embargo, cuando Estados Unidos, después de reunir a los países occidentales contra la tecnología china, se movió para contrarrestar la influencia china en el Golfo, tuvo lugar la transición de Donald Trump a Joe Biden. Esto ha dado a las capitales del Golfo cierto margen de maniobra – aparte de un intercambio de Twitter entre el embajador de Estados Unidos y la Embajada de China en Kuwait – para abordar la cuestión 5G y considerar los desafíos más amplios planteados por una futura guerra fría entre China y Estados Unidos 

El desafío de China impulsará la política exterior de Estados Unidos bajo la administración de Biden

Mientras que Washington probablemente mantendrá una presencia significativa en la región del Golfo, se llevará a cabo una cierta recalibración de su presencia militar global bajo la administración de Biden, de acuerdo con sus nuevas necesidades estratégicas – especialmente su creciente atención en el Indo-Pacífico. Además, la transición de Trump a Biden no significa un reinicio de las relaciones entre Estados Unidos y China. Hay un creciente consenso bipartidista en torno al desafío de China, así como un apoyo mutuo para muchas de las políticas relacionadas que fueron defendidas por la administración de Trump. La competencia de las grandes potencias, especialmente con China, será el objetivo principal a través del cual Estados Unidos evaluará sus alianzas en todas las regiones del mundo.

La cima de la democracia

Desde su campaña presidencial, Biden ha abogado por organizar una cumbre de democracias para contrarrestar los avances realizados por regímenes autoritarios como China. Los líderes del Golfo temen que la nueva alianza de Washington no sólo se limite a las democracias. Más bien, les preocupa que eventualmente se extienda a una gama más amplia de naciones en un esfuerzo por inclinar el equilibrio de poder a favor de los Estados Unidos. Las naciones del Golfo probablemente dudarían en ser parte de una alianza liderada por Estados Unidos contra China. Junto con las claras consecuencias económicas, tal movimiento afectaría el cálculo estratégico en la región. La creencia en el ascenso final de China está generalizada en el Golfo, a pesar de las aspiraciones de Estados Unidos – y Pekín bien puede castigar a las naciones que junto a Washington tratasen de bloquear su camino.

La realidad a corto plazo

Dada la inmediata necesidad de garantías de seguridad de Estados Unidos contra Irán y sus representantes, las naciones del CCG tendrán poco espacio para maniobrar y distanciarse de una guerra fría entre Estados Unidos y China. Las capitales del Golfo tendrán que encontrar un punto medio entre Estados Unidos y China si hay una presión sostenida por parte de Estados Unidos sobre los aliados regionales para bloquear o prohibir Huawei de sus redes 5G. El Golfo puede seguir el modelo francés imponiendo una prohibición de facto de las renovaciones de licencias de equipos de Huawei. Tal medida también prohibiría a las compañías de telecomunicaciones adquirir nueva tecnología de Huawei y eventualmente crearía un cronograma para una eliminación gradual de los productos existentes de dicha marca.

Sin embargo, hay temores en el Golfo de que tal movimiento provocaría a Pekín en una respuesta coercitiva similar a la actual guerra comercial entre China y Australia. Algunos incluso temen que la amenaza de una prohibición no oficial de Huawei podría representar suficiente incentivo para que Pekín cambie su estrategia en el Golfo, llevándolo a alejarse de Irán en favor de una relación más estratégica con el Golfo, más allá del petróleo.

El largo camino a seguir

Las naciones del Golfo se dan cuenta que eventualmente necesitan mejorar su autonomía estratégica. Deben evitar verse obligados a elegir bandos en la competencia geoestratégica a largo plazo entre Estados Unidos y China. Para lograr la autonomía que busca, el Golfo necesita centrarse en la construcción de sus propias capacidades militares para poder hacer frente a sus rivales – principalmente Irán y en menor medida Turquía – y diversificar sus alianzas más allá de los Estados Unidos para incluir el Reino Unido, Francia, Rusia, India, Grecia e Israel. Lograr la autonomía estratégica llevará muchos años y recursos considerables, pero será una necesidad ante la cambiante dinámica geopolítica de la región.

Conclusión

Los Estados del Golfo temen que una guerra fría entre Estados Unidos y China les obligue a elegir entre Washington y Pekín. Sin duda alguna, cualquiera de las dos opciones tendrá consecuencias nefastas para la estabilidad de la región. El Golfo se enfrenta a una disyuntiva entre la dependencia de los Estados Unidos en materia de seguridad y la dependencia económica de China, y tiene poco deseo de elegir entre ellas. A corto plazo, la región probablemente tendrá que abordar rápidamente la presión de Estados Unidos sobre los aliados para prohibir oficial o extraoficialmente a Huawei de sus redes 5G. A largo plazo, los Estados del Golfo deben buscar una mayor autonomía estratégica de los Estados Unidos; sólo forjando su propio camino podrán navegar con éxito por la próxima guerra fría entre Estados Unidos y China.

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Mohammed Soliman es un erudito no residente del Programa Cibernético del MEI. Su trabajo se centra en la intersección de tecnología, geopolítica y negocios en la región de MENA. Las opiniones expresadas en este artículo son propias.

N.d.T.: El artículo original fue publicado por MEI el 15 de marzo de 2021.