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El Interprete Digital

Las comunidades costeras del Líbano hacen frente al derrame petrolero israelí

Por Maghie Ghalli para The New Arab

Costa de Israel [Bill Liao/Creative Commons]

“Fue obvio durante la primera semana del derrame petrolero que nadie del gobierno iba a hacer nada”, sentenció Youssef Jundi, Director del Centro de Buceo del Líbano a The New Arab.

[Se prohíbe expresamente la reproducción total o parcial, por cualquier medio, del contenido de esta web sin autorización expresa y por escrito de El Intérprete Digital]

“Cuando sucede algo como esto, se espera que los Ministerios de Medio Ambiente y Trabajo estén sobre el terreno y sean responsables de solucionar el desastre, pero hasta ahora no se elaboró ningún plan oficial de limpieza”.

Han pasado casi dos meses desde que un derrame masivo de petróleo frente a la costa de Israel comenzó a ennegrecer el sur del Líbano, agregando una crisis ambiental a las recientes dificultades del país.

Con cada día trayendo una nueva ola de alquitrán a las playas y poniendo en peligro la vida silvestre, los voluntarios asumieron la agotadora tarea de limpiar, ya que no hay ayuda estatal.

Aunque inicialmente estaba confinado al sur, principalmente alrededor de Tiro, el material tóxico se está moviendo alrededor de la costa. Mientras tanto, el gobierno no controla la situación, y ahora se informa de la presencia de alquitrán en playas como Betroun y Trípoli.

El Centro de Buceo de Tiro es una de las muchas empresas locales se hicieron cargo del asunto. Lo hicieron intentando reunir equipos de voluntarios para la limpieza; visitando las playas a diario para buscar alquitrán; y dirigiendo a quienes se sumen a las tareas a los sitios necesarios.

“Básicamente, convertimos nuestras redes sociales en una campaña de concientización pidiendo a cualquiera que esté dispuesto a ayudarnos a limpiar”, señaló Jundi.

“No estamos pidiendo dinero o donaciones a la gente, solo necesitamos voluntarios para ayudar. La única inspección gubernamental fue hace un mes, y dijeron que iban a hacer esto y aquello, traer a la defensa civil para ayudar a limpiar, pero no pasó nada, así que depende de nosotros”.

“Lo primero que hicimos cuando nos enteramos de la noticia fue ir a bucear y ver si había algo en el mar. Intentar hacer un barrido inicial, y luego coordinar con el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas (CNRS) y la Unión Internacional para la Conservación de la naturaleza (UICN). Juntos comenzamos a revisar toda la playa de forma regular, desde la Línea Azul hasta Aadloun”, agregó. 

Jundi indicó que recibió apoyo de fuentes inesperadas, como grupos del campo de refugiados de El Buss, Murad Electrical Services Company, restaurantes locales, Rotaract Club y la Cruz Roja. Sorprendentemente, estuvieron ausentes muchas ONG que pensó que se apresurarían a acudir en su ayuda.

La UICN  y la FPNUL —Fuerza Provisional de las Naciones Unidas para el Líbano— estuvieron proporcionando recursos a los municipios, como tamices, barriles, guantes de látex y bolsas de residuos, para ayudar a los voluntarios en sus esfuerzos. Jundi también recolectó regularmente muestras de agua para que la UICN pruebe los niveles de contaminación en el agua.

Sin fondos gubernamentales, los municipios tienen escasez de efectivo y recursos para manejar el derrame petrolero. La depreciación de la lira, así como la falta de dólares en el país, les dificulta financiar una limpieza local.

Aunque la participación ha sido reconfortante para Jundi, siente que la realidad de la situación está más allá de lo que los voluntarios puedan manejar, si Líbano desea superar su último obstáculo antes del verano.

“Necesitamos trabajadores con experiencia. Hay muchos voluntarios que quieren ayudar, pero nunca cumplieron con un trabajo físico duro en su vida y simplemente no están a la altura de la tarea como lo podría estar uno con conocimientos”, subrayó Jundi.

“Los voluntarios también trabajan según sus horarios, no es como si pudieras decirles que necesitan quedarse más tiempo o limpiar más duro. Si me traes 100 trabajadores, con algo de maquinaria para tamizar la arena a mayor escala, podríamos terminar en 15 días”, agregó.

“Pero si el ejército y la defensa civil se hicieran cargo, o si todos en Líbano simplemente limpiaran un área pequeña, se puede hacer realidad”.

El alquitrán significa más que una temporada veraniega arruinada para los bañistas. La costa sur del Líbano alberga muchas especies silvestres en peligro crítico de extinción, como una colonia de focas, ahora amenazada, en la zona mediterránea de Al Bayadah.

Los afloramientos rocosos son un punto de descanso crucial para millones de raras aves migratorias que atravesarán el país esta primavera.

Con la mayor parte de la costa del Líbano privatizada para centros turísticos u otros proyectos urbanos, las playas del sur son algunas de las últimas arenas públicas y no perturbadas. Esto las convierte en un lugar de anidación vital para las tortugas bobas y marinas verdes, ambas en peligro de extinción.

The Orange House, una casa familiar convertida en centro de reserva y rescate de tortugas en Mansouri, cerca de Tiro, ha estado albergando miles de ellas desde 2001.

Con las tortugas anidando en mayo y las crías emergiendo en el verano, la fundadora Mona Khalil está desesperada por protegerlas a medida que continúan llegando informes de cada vez más animales muertos por el alquitrán.

“El otro día, recibí una llamada de los soldados de las Naciones Unidas, que habían encontrado una tortuga muerta completamente cubierta de alquitrán, preguntándome qué debían hacer con ella. Les dije que deberían informar al Ministerio de Medio Ambiente, pero luego me eché a reír”,  declaró Khalil a The New Arab

“Es posible que el Ministerio de Medio Ambiente no exista. He tratado de informar sobre muchas tortugas muertas a lo largo de los años, pero no parece llegar a ninguna parte. Ahora las dejo en la orilla y que la naturaleza siga su curso. Muchas otras criaturas se benefician de esta manera”, agregó.

El alquitrán se adherirá a las tortugas que intentan cavar nidos y agotarlos. Cualquiera que lo ingiera se asfixiará o morirá de hambre. Si esta sustancia cae sobre los huevos, el aumento de las temperaturas en el verano matará a las crías por nacer, y cualquiera que logre madurar y eclosionar no podrá cavar a través del terreno pegajoso.

Khalil rastrilla regularmente la playa para salvar a la mayor cantidad posible, pero no puede limpiar las zonas más rocosas.

“Las rocas son muy difíciles de limpiar, los charcos de alquitrán en los huecos, y simplemente no tenemos los recursos o la  mano de obra para clasificarlos”, dijo Khalil.

“Las aves migratorias bajarán para descansar en estas rocas, ya que generalmente son un lugar con algo de comida. Ahora, aterrizarán y se llenarán de alquitrán en las patas y las plumas y no podrán volar”.

Según Jundi, la industria pesquera sufrirá a largo plazo si no se hace nada. Esto se debe a que los peces recién nacidos pasan la primera fase de sus vidas viviendo en charcos de rocas y grietas que ahora están llenas de alquitrán. Morirán por la ingestión de toxinas o no podrán encontrar refugio, lo que provocará la aniquilación de la población de peces.

“Si miramos hacia los posibles efectos a largo plazo en el ecosistema marino, es un desastre. En este momento, los peces no corren un gran riesgo, viven lo suficientemente profundo como para no verse afectados, pero la preocupación vendrá dentro de un año, cuando se espera la nueva generación de peces”, indicó Jundi.

“La costa necesita barrer y tamizar diariamente, no dos veces por semana, sino todos los días”, agregó.

“No tenemos un gobierno para limpiar esto o en el que confiar, así que tenemos que hacerlo nosotros mismos. No soy una ONG, pero siento que estoy más preocupado por la situación que todas estas partes desaparecidas y que debo hacer sus trabajos en su ausencia”.

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Maghie Ghali es Periodista británica-libanesa radicada en Beirut. Trabaja para Daily Star Lebanon y como periodista independiente para numerosos medios, entre ellos, The National, Al Arabiya English, Al Jazeera y Middle East Eye.

N.d.T.: El artículo original fue publicado por The New Arab el 07 de abril de 2021.