Razones turcas para el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Egipto

Por Qadir Golkarian para Strategic Council on Foreign Relations (SCFR)

Bandera turca, por Jeremy Vandel.  [Creative Commons]

En mayo de este año, Turquía comenzó a dar pasos positivos con respecto al restablecimiento de los vínculos diplomáticos con Egipto, y según los observadores políticos, se celebraron reuniones constructivas entre las dos partes durante dos días.

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Así, Turquía y Egipto dieron un nuevo paso hacia la normalización de las relaciones. También se realizaron en El Cairo reuniones oficiales entre los jefes de los organismos de inteligencia y las delegaciones de relaciones exteriores de ambas partes, dirigidas por el Viceministro de Relaciones Exteriores de Turquía, Sadat Onal. Las reuniones bilaterales entre funcionarios políticos y de seguridad turcos y egipcios son muy importantes desde dos puntos de vista; en primer lugar, Turquía está tratando de tener una fuerte presencia contra Grecia mediante la normalización de sus relaciones con Egipto y la reducción de las tensiones entre los dos países. En los últimos años, Grecia ha podido aprovechar el vacío existente para crear una atmósfera difícil en el Mediterráneo oriental para Turquía mediante la celebración de acuerdos económicos, comerciales y estratégicos con la República de Chipre y el régimen sionista. Otro punto es que el proceso de normalización de las relaciones entre Turquía y Egipto debe evaluarse sobre la base de diferentes acontecimientos fuera de la región. Estados Unidos ha dejado de apoyar a Arabia Saudita en Yemen e insiste en resolver las tensiones y crisis en el país; también, el acuerdo nuclear entre Irán y Estados Unidos, que se está negociando para llegar a una conclusión, ha llevado a Turquía a gestionar de alguna manera el equilibrio de poder en Oriente Próximo, que será un nuevo reto para él.

Se debe decir que la actitud de la UE también influye en la normalización de las relaciones entre Turquía y Egipto. Porque se anima a Grecia, bajo la presión de la Unión Europea, a negociar con Ankara sin comprometer sus máximas exigencias.

Mientras tanto, la preocupación de Turquía por el retorno de Irán a las relaciones políticas normales en la región es innegable. El acuerdo estratégico de 400 millones  de dólares entre China e Irán también podría afectar los parámetros esbozados y proyectados para la economía política regional e incluso transregional; cuestiones que Turquía no puede ignorar. Con respecto a esto, el deseo de Rusia de fortalecer sus relaciones con Arabia Saudita, así como la formación y el inicio de negociaciones entre Irán y el Reino Saudí,  y el abandono de todas las diferencias actuales entre los dos países y las recientes observaciones del príncipe heredero saudí Mohammed bin Salman sobre el establecimiento de un «prominente» relación con Irán, es otro ejemplo de alentar a Turquía a normalizar sus relaciones con Egipto.

Los estrechos vínculos entre Ankara y El Cairo parecen estar relacionados con la demarcación marítima en el Mediterráneo oriental y la situación en Libia, pero es sólo uno de los múltiples pliegues de la dura competencia entre Turquía y rivales como Irán, Arabia Saudita e incluso los Emiratos Árabes Unidos. Ankara también ha demostrado su voluntad de establecer relaciones muy estrechas con Abu Dhabi con el fin de debilitar la posición de los Emiratos Árabes Unidos en esas competiciones.

Como sabemos, Arabia Saudita sigue boicoteando los productos turcos y tiene las medidas necesarias para cerrar ocho escuelas turcas. Está claro que al resolver sus tensiones con Irán, Riad está tratando de solucionar el gran problema de seguridad con dignidad y prestigio político, al menos para evitar los ataques de los hutíes yemeníes. Establecer una estrecha relación entre Irán y Arabia Saudita podría abrir nuevos capítulos para Turquía, el tercer rival más fuerte en el Oriente Medio, en sus futuras relaciones con Irán, Arabia Saudita y, como resultado, otros aliados sauditas, y el comienzo de la resolución de la disputa entre Egipto y Turquía debe ser evaluado desde esta perspectiva. Riad y Ankara aún no han llegado a una conclusión sobre Jamal Khashoggi.

Tampoco está muy lejos de lo esperado que Turquía genere preocupaciones políticas en su detrimento si se normalizan sus relaciones con Egipto. Debido a que este último  se opone al movimiento de los Hermanos Musulmanes, y si las relaciones entre Turquía y Egipto se normalizan, Egipto recibirá un privilegio en relación con este grupo, y esto puede reducir la confianza en Turquía entre la Hermandad. Esto podría causar gradualmente que el cinturón de la Hermandad Musulmana se caiga y se rompa, dejando efectos negativos en las maniobras turcas en apoyo de los movimientos de la Hermandad en Siria y algunas otras áreas. 

En los últimos años, y especialmente después de la primavera árabe, Turquía ha utilizado más que nunca su presencia en el Mar Rojo, el Mediterráneo oriental, y especialmente el Golfo Pérsico, y no se debe pasar por alto la estrecha relación de Ankara con Doha. La conclusión es que la creación de los cimientos necesarios para reducir las tensiones entre Ankara y El Cairo debe buscarse en el triángulo estratégico Golfo Pérsico-Mar Rojo-Mediterráneo.

Es natural que establecer una relación estrecha entre Irán y Arabia Saudita no esté lejos de esas ecuaciones y alineación funcional. Por supuesto, después de la retirada de Arabia Saudita de la pelota lanzada por Donald Trump fuera del campo de operaciones en ecuaciones políticas regionales, especialmente contra Irán, así como el deseo de Joe Biden de resolver las diferencias entre Estados Unidos e Irán y volver a los principios del Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA), los funcionarios sauditas ya han demostrado su voluntad de reconsiderar sus relaciones con Irán. Esto, debido a que Irán ha declarado repetida y explícitamente su disposición a resolver disputas con Arabia Saudita a lo largo de los años, pero Riad era reacio a normalizar las relaciones con Irán, confiado en la autoridad continua de Trump. 

Pero la situación actual se debe a la voluntad política de la administración Biden. Según informes de prensa, Brett McGurk, Coordinador del Consejo de Seguridad Nacional de los Estados Unidos para Oriente Medio y África del Norte, visitó recientemente Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos, Egipto y Jordania para abordar sus preocupaciones sobre el retorno de Estados Unidos al acuerdo nuclear y el levantamiento de las sanciones.

Si la normalización de las relaciones entre Irán y Arabia Saudita tiene éxito, Ankara probablemente enviará una delegación a Riad en los próximos días para resolver la controversia con Arabia Saudita e incluso olvidar a Jamal Khashoggi; porque la política bilateral en las relaciones exteriores es positiva y las diferencias son contingentes!

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Dr. Qadir Golkarian es  miembro de la facultad de la Universidad del Cercano Oriente de Chipre.

N.d.T: El artículo original fue publicado por SCFR el 04 de junio de 2021.