La batalla demográfica israelí pone en riesgo la supervivencia palestina

Por Jessica Buxbaum para The New Arab

Mohammed Sabbagh contempla Sheikh Jarrah desde la terraza de su casa. [TNA/Jessica Buxbaum]

Todos los viernes, desde que recibió su primer aviso de desalojo en 2009, Mohammed Sabbagh protesta junto a otros palestinos e israelíes a pocos metros de su casa en la Jerusalén Oriental ocupada. Ahora, junto con más de 20 familias en los distritos de Sheij Jarrah y Silwan de Jerusalén Este, enfrenta la posibilidad de quedarse sin hogar en el nuevo año, después de que los tribunales israelíes fallaron a favor de los colonos judíos decididos a expulsarlos.

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En noviembre, un Tribunal de Primera Instancia de Jerusalén ordenó a la familia Sabbagh a abandonar su casa de más de 60 años y a pagar a la organización de colonos Nahalat Shimon International ILS 7.500 (aproximadamente £ 1.720) por gastos legales.

Los abogados de la familia pudieron retrasar el desalojo consiguiendo una medida cautelar. La familia Sabbagh ahora está esperando escuchar del tribunal si pueden apelar el fallo. Si el tribunal rechaza la apelación, la familia se verá obligada a dejar su propiedad.

“No creo en la corte israelí”, dijo Sabbagh a The New Arab. “Sé que no estarán de nuestro lado. Se mantendrán al otro lado y se producirá el desalojo”, agregó.

Según uno de los abogados de Sabbagh, Sami Ershaid, 13 familias de Sheij Jarrah, incluida la familia Sabbagh, se enfrentan al desalojo. Siete de estas familias presentaron apelaciones a las decisiones judiciales recientes, mientras que las otras cinco familias todavía están luchando contra sus órdenes de desalojo en el Tribunal de Distrito.

“Lo que le sucederá a mi familia le pasará a las otras siete familias. Mi familia está compuesta por 32 personas”, dijo Sabbagh y agregó: “Con las otras siete familias, somos más de 100 personas”. Además, ya se desalojaron a 11 familias de Sheij Jarrah.

En el barrio de Silwan, de Batan Al Hawa, 12 familias que suman un total de 67 personas se enfrentan al desalojo. Desde 2015, 14 familias fueron desalojadas. El residente de Batan Al Hawa, Zuheir Rajabi, se vio envuelto en una batalla legal con el grupo de colonos Ateret Cohanim, desde 2015. Su última audiencia judicial estaba programada para diciembre, pero se pospuso hasta abril debido a la pandemia de coronavirus. A pesar de estos retrasos, Rajabi no es optimista en cuanto a los cambios de su caso.

“No hay esperanza con los jueces, porque los jueces mismos son colonos. Son extremistas”, dijo Rajabi y añadió: “Uno de los jueces me dijo una vez: ‘Te aconsejo que desalojes el edificio y recibas tu indemnización porque al final voy a dar mi orden a favor de los colonos’”.

Silwan es parte de un área de Jerusalén conocida como la Cuenca Santa. La tierra es codiciada por los colonos judíos debido a su proximidad a la Ciudad Vieja y por sus supuestas conexiones con el Rey David. Establecer un centro judío homogéneo en la Cuenca Santa es parte de un esfuerzo mayor para ‘judaizar’ Jerusalén, borrando efectivamente cualquier posibilidad de una capital palestina en la ciudad.

Para Fayrouz Sharqawi, Coordinadora de Movilización Global de la organización comunitaria palestina Grassroots Al Quds, los detalles de cada caso no son tan importantes como el patrón de limpieza étnica que está en curso en Jerusalén. “Es parte de un rompecabezas más grande de un sistema colonial que está desalojando y desplazando a los palestinos”, dijo Sharqawi.

“No se trata sólo de casos legales de unas pocas familias que se pueden contar y dar un número. Estamos hablando de 350.000 palestinos que viven dentro de los límites municipales de Jerusalén y que se enfrentan a desalojos de diferentes tipos, formas y colores”, añadió.

“No es diferente de los casos de familias palestinas cuyas casas son demolidas con el argumento de que fueron construidas ilegalmente. Se trata simplemente de diferentes caras del mismo sistema, de la misma máquina que está desarraigando a los palestinos y que lo ha hecho incluso desde antes de 1948”, explicó la coordinadora.

Convertirse en refugiado de nuevo

La familia de Sabbagh llegó a Jerusalén después de huir de Jaffa durante la Nakba de 1948. Su familia, junto con otras 27 familias de refugiados, se mudó a las casas de Sheij Jarrah construidas por el gobierno jordano en 1956.

Bajo un acuerdo entre Jordania y UNRWA (Agencia de la ONU para refugiados palestinos), las familias recibieron estas casas —ubicadas en tierras que alguna vez fueron arrendadas a comunidades judías—, a cambio de renunciar a su condición de refugiado con UNRWA. Después de tres años, se suponía que Jordania proporcionaría los títulos de propiedad a las familias palestinas, pero nunca lo hizo.

Según Rajabi, el 90 por ciento de las familias de Silwan son refugiados. Su familia se mudó allí después de ser desalojada del Barrio Judío de la Ciudad Vieja, en 1967.

Durante la guerra de 1948, alrededor de 2.000 judíos huyeron o fueron expulsados ​​de Jerusalén Este y unos 20.000 palestinos huyeron o fueron obligados a abandonar sus hogares en Jerusalén Occidental.

Promulgada en 1970, la Ley de Asuntos Legales y Administrativos de Israel estaba destinada a restaurar estas propiedades perdidas en 1948, pero exclusivamente a propietarios judíos. Dos grupos de personas fueron desplazadas en 1948, sin embargo hoy sólo la población judía tiene el derecho legal de regresar. Esta ley —y anteriormente la Ley de Propiedades de los Ausentes— es la que utilizan las asociaciones de colonos como Ateret Cohanim, Nahalat Shimon y Elad para demandar y desalojar a los residentes palestinos, con el pretexto de que los judíos yemeníes eran dueños de la tierra antes de 1948 y, por lo tanto, les pertenece.

Para Rajabi, lo que está sucediendo con estos desalojos no es algo nuevo. “Es una continuación de la primera Nakba”, dijo. “No está sucediendo al azar. Es algo sistémico destinado a disminuir el número de palestinos en Tierra Santa”, concluyó.

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Jessica Buxbaum es una periodista radicada en Jerusalén que cubre Palestina e Israel. Su trabajo fue pubicado en Middle East Eye, The National y Gulf News.

N.d.T.: El artículo original fue publicado por The New Arab el 6 de enero de 2021.