Turquía contempla el retorno voluntario de 1 millón de refugiados sirios, pero “el problema es mayor que el de proporcionar una vivienda”

Por Mahmoud Hamza para Syria Direct

Distribución de pan dentro de Siria. [IHH Insani Yardim/Creative Commons]

El Presidente Recep Tayyip Erdogan anunció el 3 de mayo un plan de ocho fases para facilitar el retorno voluntario de un millón de refugiados sirios que viven en Turquía. Sus anuncios fueron hechos mientras participaba por video de una ceremonia de entrega de unidades de vivienda de bloques de hormigón a los beneficiarios en los campamentos del norte de Idlib al Kamouna. 

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Aunque las declaraciones turcas sobre el regreso de los refugiados a Siria no son nuevas, los comentarios indican que Ankara habla en serio sobre su concreción. También complementan las políticas internas de deportación de refugiados sirios en violación de las normas de protección temporal, especialmente de ciudades llenas de sirios como Estambul, Ankara y Gaziantep.

Según el plan turco, el retorno voluntario debe comenzar desde ciudades densamente pobladas a zonas en Siria que sean militar y políticamente estables y seguras. Las zonas a las que se hace referencia son las apoyadas por Turquía en el noroeste de Siria, así como las ciudades de Ras al Ain y Tal Abyad en el noreste de Siria.

El plan, según comunicados oficiales, tiene como objetivo mejorar el sector económico en áreas designadas para el retorno de refugiados mediante el establecimiento de zonas comerciales e industriales, la construcción de mercados y la creación de oportunidades laborales. Pero esto no disipa los temores de los sirios que viven en Turquía sobre las repercusiones económicas y de seguridad si regresan.

Entre principios de 2022 y el 5 de abril del mismo año, el Grupo de Coordinación de la Respuesta Siria, una ONG con sede en Idlib, documentó más de 782 ataques o violaciones por parte del régimen sirio, Rusia y las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS). En los incidentes documentados, 47 personas murieron, incluidos 13 niños y 4 mujeres, y más de 21 instalaciones de servicio resultaron dañadas.

El plan tampoco garantiza que los refugiados regresen a sus lugares de origen que ahora están controlados por el régimen, como en el caso de Ghassan Ali, que es de la ciudad de Maarat al Numan, en el sur de Idlib. Él insiste en regresar “a mi casa”, y teme una “mala situación económica y de vida, como la de mis familiares en los campamentos de la ciudad de Killi, al norte de Idlib” le comentó a Syria Direct

En Turquía, Ali, que vivió durante siente años en la ciudad sureña de Reyhanli, puede mantener a su familia de siete miembros trabajando en la agricultura. “Si regreso a Siria, puede que no encuentre trabajo para mantener a mi familia”, agregó.

¿Retorno voluntario o forzoso?

Después de pasar cinco años en Turquía con sus tres hijos, Khadija al Omar (un seudónimo) está preocupada por las declaraciones oficiales sobre el regreso de los refugiados. Le preocupa que la puedan obligar a regresar y comenzar una nueva vida en Siria.

Omar trabaja en un taller de costura en Nizip, una ciudad en la provincia turca de Gaziantep, al otro lado de la frontera con Alepo. Ella es el único sostén de su familia después de perder a su esposo en un bombardeo del régimen en el barrio al Firdous, de la ciudad de Alepo, en 2015. Si bien ella no viola la ley de protección temporal de Turquía, por ejemplo mudándose o trabajando sin permiso, teme “que el plan turco tenga como objetivo a todos los sirios”.

“Regresar no es una opción, a menos que me vea obligada a hacerlo”, “¿a dónde volvería, con mi casa bajo el control del régimen sirio?”, comentó.

El escritor turco Celal Demir, que sigue de cerca los problemas de los refugiados sirios en Turquía, dijo que el plan no incluye la deportación forzada, y “se basa en fomentar el retorno completamente voluntario bajo la supervisión de la Organización de Naciones Unidas (ONU)”. Eso no va en contra “del derecho natural de Turquía de alentar a los refugiados a regresar a su país”, le dijo a Syria Direct.

Pero a los sirios les preocupa cada vez más que el plan de regreso voluntario pueda ser una puerta de entrada a retornos forzados y una respuesta oficial de Ankara a los partidos de oposición turcos que se oponen a la presencia de refugiados sirios en el país. A finales de abril, Ankara canceló su política de larga data de permitir que los sirios hicieran visitas temporales a casa durante la festividad de Eid al Fitr, en línea con la retórica de los partidos de oposición.

El anuncio de Erdogan del 3 de mayo se produjo mientras el gobernante Partido Justicia y Desarrollo (PJD) se prepara para las elecciones de 2023. La oposición turca pone el tema de los refugiados en la cima de sus plataformas electorales, lo que “requirió una respuesta del partido gobernante para apagar la chispa de esta campaña”, según Demir.

Los sirios basan sus temores actuales en las deportaciones forzosas de unos 20.000 refugiados sirios, según cifras oficiales, por violar las leyes turcas.

Sin embargo, Abdulnasser Houshan, un abogado sirio que vive en Turquía, cree que es poco probable que Turquía implemente el programa de retorno voluntario por la fuerza. “Turquía se rige por una constitución y leyes que regulan al gobierno y la oposición turcos”, “no se puede obligar a los sirios a irse”, señaló.

La constitución de Turquía “cumple con los tratados y convenciones internacionales sobre refugiados y su protección” y Turquía trata con los sirios en base a estos acuerdos y al Reglamento de Protección Temporal del país, “no se los manda de regreso a Siria a menos que ellos mismos pidan volver”, añadió.

Sin garantías

El plan turco busca devolver a los refugiados sirios a las zonas controladas por la oposición siria y Hay at Tahrir al Sham en el noroeste del país. Turquía considera seguras para el regreso las zonas de su influencia en Siria, a saber, las del Escudo del Éufrates, Rama de Olivo y Fuente de la Paz —llamadas así por las operaciones militares transfronterizas del ejército turco y de facciones de la oposición siria respaldadas por Ankara entre 2016 y 2019.

Demir explicó que “las zonas discutidas son comparativamente seguras y no vieron los estragos de la guerra desde la implementación de los entendimientos turcos en 2020”, refiriéndose a un acuerdo de alto al fuego en el noroeste de Siria entre Turquía y Rusia de marzo de 2020. “Los incidentes de seguridad allí representan menos del 10 por ciento del total de disturbios y problemas en Siria”, agregó.

Demir basó esta evaluación en “la presencia de seis millones de personas en estas zonas, entre los que hay empleados turcos”, “Turquía también está trabajando por la seguridad de sus empleados”, destacó. 

Pero Muhammad Abdelwahhab, un refugiado sirio que vivió en la ciudad turca de Gaziantep durante nueve años, dijo que “no hay ningún lugar seguro dentro de Siria con la presencia del régimen sirio”.

Abdelwahhab, que es de la aldea de Sfuhon, en el sur de Idlib, en la zona de Jabal al Zawiya, comentó que la misma no puede considerarse segura sobre la base de la intensidad del bombardeo y la magnitud del daño causado. El caos en el noroeste de Siria, las luchas internas, la ‘mala reputación’ de algunas facciones respaldadas por Turquía y los bajos niveles de vida en Idlib “confirman que no hay seguridad allí”, afirmó.

Las áreas de influencia de Turquía en el noroeste de Siria son testigos de continuas violaciones contra civiles, algunas a manos de facciones respaldadas por Turquía. Como ejemplo, el comandante de la División Sultan Suleiman Shah, Muhammad al Jassim (también conocido como Abu Amsha) fue acusado de violación, secuestro, desaparición forzada y complicidad en violaciones contra los kurdos en la ciudad de Afrin. Pero los intentos locales de hacerlo responsable no tuvieron éxito porque está respaldado por Turquía.

Además de eso, no existen garantías para los retornados de que “las áreas designadas para recibir refugiados no estarán sujetas a una escalada militar”, especialmente dado que el plan de retorno “no se refirió explicitamente a este aspecto”, explicó el abogado sirio Houshan.

Por esa razón, los refugiados sirios no aceptarán la idea del ‘retorno voluntario’ a menos que el plan turco sea adoptado internacionalmente y “brinde apoyo político, financiero y legal a través de las instituciones de la ONU”, añadió.

¿Los bloques de hormigón resolverán la crisis de los refugiados?

Para hacer lugar al regreso de un millón de refugiados a Siria, Turquía tiene como objetivo construir 250.000 residencias de bloques de hormigón, como declaró Süleyman Soylu Ministro del Interior turco, el 5 de mayo. Alrededor de 100.000 de las residencias deben ser entregadas a sus beneficiarios para fin de año.

Según Soylu, las residencias planificadas tienen entre 40 y 80 metros cuadrados, quien agregó que el proyecto está totalmente financiado por organizaciones humanitarias internacionales, no por el presupuesto del gobierno turco.

La ONG turca Fundación de Ayuda Humanitaria (FAH) construyó más de 25.000 residencias en la provincia de Idlib y la zona del Escudo del Éufrates en el campo del norte de Alepo. Zeki Tahiroglu, coordinador de actividades de la FAH, dijo a Syria Direct que la organización está trabajando actualmente para implementar proyectos en la zona de la Rama de Olivo, en el área de Afrin, en el norte de Alepo. La FAH es una de las organizaciones turcas que implementan proyectos de viviendas con bloques de hormigón en el norte de Siria.

La fundación planea “construir casas de dos o tres pisos, cada piso con dos o cuatro apartamentos para acomodar a un mayor número” de personas, señaló Tahiroglu. Agregó que los proyectos de vivienda cuentan con escuelas, centros de salud y mezquitas.

Ayham Gharibi, de 27 años, que vive en un proyecto apoyado por la FAH en la ciudad de Killi, en el norte de Idlib, explicó que las personas desplazadas ayudaron a pagar los costos de construcción junto con la organización. Contó a Syria Direct que pagó 250 dólares para los trabajadores de la construcción, mientras que la FAH “proporcionó materiales de construcción por un valor de hasta 700 dólares, así como el terreno”.

Gharibi, que fue desplazado de la ciudad de Kafr Aweid, al sur de Idlib, a principios de 2020, no tiene techo de cemento para su casa de 48 metros cuadrados. Su cubierta de plástico “no nos protege del calor del verano ni del frío del invierno”, expresó a Syria Direct. El campamento de al Ikha, donde vive, también está lejos de cubrir los servicios básicos, con la escuela más cercana ubicada a cuatro kilómetros de distancia. 

Pero el mayor desafío que enfrenta el plan de retorno de Turquía no es acomodar a un millón de refugiados, sino más bien “crear las condiciones económicas para su regreso”, indicó el investigador económico Younes al Karim a Syria Direct. Las zonas designadas para el retorno son “pequeñas y sin preparación, lo que significa convertir a los refugiados en grupos consumidores e improductivos”, apuntó.

Abdelwahhab, en Gaziantep, dijo que su regreso a Siria “no está ligado a la presencia de casas de concreto”. Él pasó cuatro años viviendo en el campo de refugiados de Nizip antes de mudarse a una casa.

“El problema es mayor que el de proporcionar una vivienda”, señaló. Se deben tener en cuenta las condiciones económicas y de seguridad para convencer a la gente de regresar, lo que incluye “brindar oportunidades de trabajo y garantizar que las personas vuelvan a sus hogares”, concluyó.

Para él, volver a Siria sin la posibilidad de volver a su pueblo —ubicado en una línea de contacto entre el régimen y las fuerzas de oposición— significaría “un nuevo viaje de inestabilidad” y una transformación de un refugiado en Turquía a un desplazado interno en Siria.

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Mahmoud Hamza es Abogado por la Universidad de Alepo y periodista.

N.d.T.: El artículo original fue publicado por Syria Direct el 17 de mayo de 2022.