Nadando con tiburones: El Interior en el Parlamento Iraquí

Por Sarkawt Shamsulddin para 1001 Iraqi Thoughts

Convenciones de Bagdad [James Gordon / Creative Commons]

El 3 de septiembre de 2018, presté juramento como el miembro más joven del Consejo de Representantes (Parlamento) y el primer funcionario electo de mi familia. En este contexto, algunas cosas me ayudaron a sobrevivir, la más importante de las cuales fue mi experiencia como periodista.

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Cuando eres periodista, interactúas con políticos y te familiarizas no solo con sus planes e ideologías, sino también con sus prejuicios implícitos, asuntos personales y actos de corrupción. Por ende, cuando entré en la sala parlamentaria por primera vez, vi tiburones parados a mi lado, jurando servir al país y proteger los intereses de su pueblo. Momentos después, con el juramento olvidado, volvieron a sus negociaciones.

El Parlamento y la mayoría de sus miembros y grupos políticos me eran familiares. No admiraba a ninguno de ellos, pero me interesaba ver a funcionarios electos que rara vez asistían a sesiones como Hadi Al Ameri, Nouri Al Maliki e Iyad Allawi. Todas figuras importantes que dieron forma a la política nacional desde 2005, pero no tenían nada de especial, ya que les faltaba visión del país, simplemente, jugaban sus cartas de manera diferente.

Después de prestar juramento en la primera sesión, llegó el momento de elegir al presidente y dos suplentes, pero debido a las discrepancias, el debate se prorrogó unos días. Más tarde, apareció un joven, una cara nueva que representaba a los sunitas, y superó a su rival para ganar la presidencia. Ese hombre era Mohammed Al Halbousi.

Al principio no lo tomé en serio. Escuché sobre él por mis colegas y leí historias en los medios. Mucha gente lo conocía como un jugador experimentado más que como un político inteligente. Más tarde, demostró que tanto sus amigos como sus rivales estaban equivocados. Ganó la presidencia en una escena escandalosa en la que los parlamentarios tomaron fotografías de sus votos para demostrar su lealtad. Fue demasiado para mí.

Había visto estas escenas en dramas políticos como House of Cards, pero experimentarlas en la vida real me hizo retroceder. Vi rivales políticos abandonar la contienda y prometer apoyo a Halbousi, el hombre de 37 años de Anbar.

Halbousi apenas alcanzó el umbral de la mayoría de 165 votos, con sólo cuatro de sobra. Sin embargo, luego se enfrentaría a sus rivales, uno por uno, y construiría la alianza más fuerte entre los políticos sunitas desde 2005, una asociación escalofriantemente centrada en un solo hombre.

Después de Halbousi, llegó el momento de elegir al primer vicepresidente, el bloque político de Sadr, Sairoon, nombró al exalcalde de Ciudad Sadr Hassan Al Kaabi. En un acuerdo con Sairoon, la Alianza Fateh retiró a su candidato y Al Kaabi ganó con más de 200 votos.

Como kurdo, elegir al segundo diputado fue lo más interesante para mí. Llegó el momento de poner a prueba mis habilidades de negociación y confrontación con mis oponentes más destacados, el Partido Democrático del Kurdistán (PDK).

Desde 2005, los principales puestos asignados a los políticos kurdos en Bagdad se repartieron entre el PDK y la Unión Patriótica del Kurdistán (UPK). Vine a Bagdad para desafiar el statu quo. Al principio, los parlamentarios de la oposición kurda estaban divididos, pero trabajé duro para unirlos y cuando estábamos en bloque, éramos efectivos. 

Estuve con La Nueva Generación. No teníamos un candidato para el segundo vicepresidente, pero queríamos desafiar al PDK, decirles que no eran los únicos en Bagdad que representaban a la gente de la región.

Ahmad Al Haj del Grupo Islámico del Kurdistán anunció su candidatura. Al principio, el KDP no se tomó en serio esta candidatura. Empecé a trabajar con otros parlamentarios para recolectar votos a su favor. Hablé con más de 70 diputados. El objetivo no era necesariamente que ganara nuestro candidato, ya que sabíamos que era imposible, pero queríamos evitar que el PDK obtuviera los ansiados 165 votos.

Tuvimos éxito en la primera ronda, pero luego comenzó el drama. Masoud Barzani amenazó a sus aliados con un boicot. Como resultado, el líder de la Alianza Fateh, Hadi Al Ameri, llegó al Parlamento para convencer a Al Haj de que se retirara, incluso usó lenguaje amenazante.

Algunos parlamentarios le dijeron a Ameri que los dos pares detrás de la campaña de Al Haj éramos Yusra Rajab y yo. A partir de ello, se me acercó y me dijo: “Por favor, retira tu candidato; acabemos con esto, como le prometí a Kak Masoud este puesto…no destruyas todo. Kak Masoud es tu hermano”. Traté de ser cortés, pero franco, respondiendo: “Él (Masoud Barzani) habla kurdo, pero no es mi hermano, podrías ser mi hermano y amigo si trabajamos juntos”. Ameri se sorprendió y respondió: “Realmente eres una nueva generación”.

El candidato del PDK, Bashir Al Haddad, no logró obtener 165 votos. Con la segunda vuelta vinieron más presiones y amenazas contra nuestro candidato. Sabía que desafiar a Barzani sería difícil, pero no esperaba que la posición menos poderosa entre los líderes del parlamento uniera a los partidos políticos arraigados de esa manera.

Ahmed Al Haj recibió decenas de mensajes amenazantes de políticos iraquíes y extranjeros, pidiéndole que retirara su candidatura a segundo vicepresidente. Él se negó y la sesión se pospuso nuevamente. Al día siguiente, Barzani instó a los sunitas a apoyar a su candidato. Docenas volaron desde Amman a Bagdad para ayudar a que gane este último. 

Al final, Bashir Al Haddad fue elegido como segundo vicepresidente y el PDK ocuparía dos altos cargos ministeriales, mientras que la UPK aseguraría la presidencia una vez más, junto con sus carteras de gobierno.

La primera sesión dio forma a todo un Parlamento dividido, crecientes tensiones entre los partidos políticos, caos y liderazgo disfuncional. No es de extrañar que nuestro periodo parlamentario fuera considerado como el menos productivo en términos de tratamiento de nuevos proyectos de ley.

A pesar de todos estos desafíos, animo a los jóvenes iraquíes a que participen, formen nuevos partidos y se presente a elecciones. Tener sangre nueva y diputados formados en los asuntos del Consejo de Representantes es importante. Animo a todos a que se tomen la política en serio y no dejen que las manzanas podridas de la sociedad nos gobiernen. Formen alianzas, construyan relaciones, participen en talleres, infórmense sobre política y trabajen con parlamentarios voluntariamente para aprender. 

Es un honor representar al pueblo de Irak en la más alta legislatura. Es arriesgado y desafiante, pero es un trabajo importante. Es una mala idea ignorar la política porque si los iraquíes buenos y educados abandonan la política, estamos destinados a ser gobernados por cárteles corruptos.

Es difícil marcar la diferencia cuando te rodean cientos de diputados incompetentes y corruptos, pero es posible ser diferente sin sacrificar tu integridad. Puede que te enfrentes a muchos retos y amenazas. Es posible que te excluyan de importantes puestos de liderazgo en los comités si eres diferente y no estás de acuerdo con los tiburones políticos. Pero puedes ser la voz de los que no la tienen. Puedes utilizar la tribuna del Parlamento y el poder que ejerce para pedir cuentas a los funcionarios, investigarlos y hablar en las sesiones. Hay mucho que puedes hacer en el Parlamento sin comprometer tus valores.

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Sarkawt Shamsulddin- Exmiembro del Consejo de Representantes de Irak (2018-2021). Fue cofundador del Movimiento Nueva Generación. Trabajó como jefe de la Oficina de Washington para NRT TV. También sirvió en la embajada de los Estados Unidos en Bagdad como asesor político.

N.d.T.: El artículo original fue publicado por 1001 Iraqi Thoughts el 2 de febrero de 2022.