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El Interprete Digital

El significado mágico de una polémica sionista: “Ustedes los gentiles”

Por Abba Solomon para Mondoweiss

Sinagoga Central Congregación Ahavath Chesed, Ciudad de Nueva York. [Onasill Bill/ Creative Commons]

Estoy contemplando un misterio literario —un libro de 1924, You Gentiles (Ustedes, los gentiles), de Maurice Samuel. Impresionado por su título atrevido e inusual, busqué el libro y lo leí, e intenté comprender con cada vez mayor atención la intención del escritor.

[Se prohíbe expresamente la reproducción total o parcial, por cualquier medio, del contenido de esta web sin autorización expresa y por escrito de El Intérprete Digital]

No se menciona a Palestina ni el sionismo en el libro. Pero es una polémica sionista, destinada a dejar solo separaciones —territorios para los judíos— como la solución a la hostilidad de los gentiles [N.d.T.: personas no judías] en la diáspora.

Samuel era un líder de la Organización Sionista de América (ZOA, por su sigla en inglés), un protegido y amigo de toda la vida del líder sionista Chaim Weizmann, el futuro primer Presidente del Estado de Israel.

Para los antisemitas, que citaron y volvieron a publicar el libro en repetidas oportunidades durante el último siglo, es una declaración de cómo los judíos “realmente se sienten” en relación con los gentiles, como prueba de la naturaleza “real” y la intención de los judíos.

El editor de una reimpresión de 1985 vendida en Amazon.com lo publicita con lo siguiente: “Desde la obra de un judío se observa la diferencia en la perspectiva del mundo y las diferencias mentales entre el judío y el no judío. Muestra cómo los judíos ven el mundo desde un conjunto diferente de valores. Y por qué lo judío domina a lo no judío en la actualidad”.

“Un buen relato que sería etiquetado como antisemita si alguien más que un judío [sic] lo escribiera. Muy recomendable ”, comenta un comprador/reseñador.

Ustedes los gentiles fue reeditado en 1999 por un editor nacionalista blanco. Antes de eso, algo llamado “Christian Nationalist Crusade” (Cruzada Nacionalista Cristiana) lo había republicado en 1958, y otra editorial lo juntó en un volumen con los escritos del pionero de la automoción Henry (“El judío internacional”) Ford, con el título “¡El comunismo es judío!”.

De hecho, Ustedes, los gentiles se lee como un sueño febril que odia a los judíos.

Samuel escribe: “En todo caso, debes aprender (y estás aprendiendo) a que no te guste y a temerle al judío moderno y ‘asimilado’ más que al judío viejo, porque para vos es más peligroso. (…) Tratamos de adaptar sus instituciones a nuestras necesidades, porque mientras vivamos debemos tener nuestras propias expresiones, y, tratando de reconstruirlas para nuestras necesidades, desmantelamos las suyas”.

Esta es una visión de los judíos como un ente, entre una nacionalidad y una especie aislada.

A pesar de mi familiaridad con los textos sionistas, este libro me impactó. Había subestimado el sionismo como un esfuerzo por la realización ‘nacional’ judía tanto como un refugio.

Leí el libro buscando pistas de que se trataba de una sátira o de un ejercicio de afirmaciones obviamente absurdas, encasillando libremente a los gentiles y valorando a los judíos.

Este fue mi fracaso para comprenderlo. Había entendido, pero no profundamente, la consecuencia de las palabras del himno sionista, Ser una nación libre en nuestra tierra, la tierra de Sion y Jerusalén.

Esto también fue un fracaso de mi propia imaginación. Samuel escribe tan bien y con tanta lucidez —un hombre culto— que no veía cómo podía encajonarse voluntariamente en el etnonacionalismo. Se llama a sí mismo ateo, por lo que presumiblemente su elección no tiene un sentido de imperativo religioso. Samuel escribió más tarde que creció felizmente en Manchester identificándose con Inglaterra y sus héroes e historia, hasta que en cierto momento sintió que no era su Inglaterra de la misma manera que para sus compañeros de escuela.

Lanzarse a la cultura judía y al sionismo resolvió el problema que percibía y lo forzó a concluir que es mejor que los judíos no vivan entre otros.

En el primer capítulo está su tesis: “Dondequiera que se encuentra el judío, es un problema, una fuente de infelicidad para él y para quienes lo rodean. Desde que se dispersó entre ustedes tuvo que mantener una lucha continua por la conservación de su identidad”.

La causa de esta infeliz situación es que “(…) en este mundo occidental existen esencialmente dos pueblos como fuerzas espirituales, solo dos secciones humanas con significado esencial —judíos y gentiles”.

Samuel argumenta en Ustedes, los gentiles que debido a que los judíos se desarrollaron con un exigente programa diario de devociones rituales, tienen una cosmovisión y una “voluntad de vida” que está orientada hacia la devoción directa a un Dios “nacional”.

Esa diferencia de temperamento los hace inadecuados, e incluso destructivos, cuanto más se integran en una sociedad gentil más trivial, a pesar de las adaptaciones a las sociedades que los rodean.

Así como el texto fundamental sionista de Theodore Herzl Der Judenstaat (El Estado judío, 1896), el libro de Samuel insiste en la imposibilidad de que judíos y no judíos vivan en estabilidad y respeto, y la necesidad de que los judíos vivan en su propia tierra.

Ustedes, los gentiles es una extensión funcional de Der Judenstaat, pero atribuye características intrínsecas a judíos y gentiles, de una manera que no es halagadora para los gentiles.

Me enteré del libro de Maurice Samuel cuando lo vi mencionado en el Diario de Palestina de Frederick H. Kisch, publicado en 1939, un relato de su época como presidente de Palestine Zionist Executive con sede en Jerusalén, entre 1923-31.

Kisch menciona haber visto a Samuel varias veces en la ciudad de Nueva York y en Palestina. Es más, Kisch escribió que, en Nueva York en 1925, la Organización Sionista de América fue “ayudada por algunos ardientes espíritus como el rabino Stephen Wise y el joven autor judío Maurice Samuel, cuyo libro Ustedes, los gentiles estaba siendo ampliamente leído y discutido en el momento de mi visita”.

Tras la publicación del libro, el rabino Samuel Schulman del Temple Beth-El en la Quinta Avenida y la calle 76, una institución emblemática de la reforma, declaró en un sermón que era un “libro brillante, amargo e injusto”. Es que, el movimiento de reforma se desarrolló con un énfasis en minimizar las diferencias entre judíos y gentiles.

En la reseña del libro publicada en The New York Times, no hubo indicios de que el análisis de Samuel de las relaciones entre judíos y gentiles se considerara aberrante: “La cualidad más sorprendente del libro del Sr. Samuel es su franqueza excepcional. Con demasiada frecuencia, las discusiones sobre la cuestión aquí consideradas dejan la impresión de que el escritor no expresa totalmente su opinión; que se puso los guantes de boxeo de niños en los mismos puntos donde es más deseable un tratamiento con las manos desnudas. No es así el Sr. Samuel”.

Una reseña de Oxford University Press Journal of Social Forces resumió: “Los judíos y los gentiles comienzan la vida, por así decirlo, desde dos puntos lejanos, y la vida se desarrolla para ellos en líneas paralelas. Las diferencias, en definitiva, no son reconciliables”.

Samuel argumenta completamente dentro de un contexto de judíos, cristianos europeos y estadounidenses —también poniendo atención al movimiento sionista de la época— sin pensar en la vida judía africana, árabe o asiática.

Samuel dice que los gentiles están más interesados en el deporte, “El Juego” en la vida, y tienen una visión menos seria y comprensiva de las acciones cotidianas. Dice que existe una incomodidad natural para los gentiles que interactúan con los judíos que nunca puede mejorarse. Y esa aculturación y asimilación judía no ayuda, porque un judío asimilado de pensamiento libre todavía tiene su naturaleza judía esencial, inevitablemente con los propósitos contrarios a los de una sociedad gentil. El siguiente pasaje me desconcertó hasta que entendí que expresaba su opinión de los no judíos como infantil y, en última instancia, menor: “Y en sus instituciones no podemos encontrar satisfacción; son las instituciones del juego de los espléndidos hijos del hombre y no del hombre mismo”.

Samuel dice que los judíos están a la vanguardia de los movimientos de justicia social debido a sus valores, pero inevitablemente se enfadarán con sus camaradas gentiles que resienten su enfoque más serio y coherente. En resumen, al pie de la letra, el libro es una declaración de la inevitable toxicidad judía para las sociedades gentiles, escrito con una extraña indiferencia. “El hecho es que mientras los judíos conserven su identidad, existirá la misma tensión entre su clase media y la nuestra, y entre su genio y el nuestro. Nuestras clases medias, incluso cuando están completamente modernizadas, conservan una cierta individualidad que les repugna”.

El capítulo “Nosotros, los Destructores”, termina: “Un siglo de tolerancia parcial nos dio a los judíos acceso a su mundo. En ese período, las guardias avanzadas de la reconciliación hicieron el gran intento de unir nuestros dos mundos. Fue un siglo de fracasos. Nuestros radicales judíos están empezando a entenderlo vagamente. Nosotros los judíos, nosotros, los destructores, seremos los destructores para siempre. Nada de lo que ustedes hagan satisfará nuestras necesidades y demandas. Destruiremos para siempre porque necesitamos un mundo propio, un mundo de Dios, que no está en tu naturaleza construir (…) El miserable destino que nos esparció entre ustedes nos impuso este desagradable papel”.

La imagen que Samuel pinta de judíos y gentiles coincide tanto con los principios sionistas como con la visión antisemita de los judíos como una amenaza.

Esto recuerda a Herzl diciendo que los antisemitas serían el mejor apoyo para el proyecto sionista de separación, y que “si tan solo comenzamos a llevar a cabo los planes, el antisemitismo se detendría de una vez y para siempre. Porque es la conclusión de la paz”.

Como teórico yiddishista y judío, Samuel más tarde ganó honores por sus trabajos sobre Sholem Aleichem e I.L. Peretz. Al ser desafiado por su provincianismo, respondió: “Estar centrado en los judíos es estar centrado en el mundo; somos un pueblo mundial”.

Esa concepción de los judíos como del mundo entero es correcta. Sin embargo, lo que hizo Samuel en Ustedes, los gentiles es sintetizar la idea de que los judíos son del mundo entero a que los judíos son el mundo entero. O al menos la mitad de una díada de judíos y no judíos, que “(…) nosotros los judíos nos separamos de ustedes los gentiles, una dualidad primordial que divide la humanidad que conozco en dos partes distintas; que esta dualidad es fundamental, y que todas las diferencias entre ustedes gentiles son trivialidades comparadas con lo que los separó a todos ustedes de nosotros”.

Nacido en 1895 en Rumania, Samuel creció en Manchester, Inglaterra, adonde su familia se mudó cuando tenía 5 años. Chaim Weizmann se convirtió en su mentor y amigo de toda la vida. Los dos se conocieron en 1914 cuando Samuel estudiaba en la Universidad de Manchester, donde Weizmann era profesor de química. En 1915, Samuel emigró a Estados Unidos desde el Reino Unido, sirvió en el ejército estadounidense y se convirtió en ciudadano.

En su libro de 1929, What Happened in Palestine (Qué paso en Palestina), Samuel expone los beneficios de una vida nacional separada en lengua hebrea que sintió necesaria para los judíos: “Quería salvar a mis hijos del tormento de una división interior, los problemas banales de ‘judío por fe y judío por raza’ Ser totalmente algo, o no serlo en absoluto, es el primer requisito de la salud mental”.

Tomar Palestina como un hogar judío renovado significaría cosas maravillosas para los judíos: “Palestina tiene un doble significado. Tiene un significado en sí mismo y tiene un significado para el mundo judío en todas partes. Espero que liberará entre los judíos del mundo ese instinto congelado del pensamiento libre y de la creación libre”.

La fuerza de esta feroz ambición me parece útil para comprender cómo los árabes palestinos podrían dejarse de lado con reparos, sólo vistos como obstáculos, en el proyecto de poblar y obtener el control de Palestina. Y la clave de esta vigorosa ambición es la división de la humanidad en dos categorías, judíos y no judíos. La división de la humanidad de esta manera facilitó la división de la tierra de Palestina.

También es una ventana a la importancia que tuvo la prehistoria israelí en Estados Unidos, con figuras como la fundadora de Hadassah, Henrietta Szold, o Maurice Samuel de ZOA, formando instituciones sociales sionistas del Estado futuro.

A medida que las condiciones de Palestina se deterioraron con el aumento de la actividad guerrillera judía organizada contra los árabes y las tropas británicas, el informe de la Comisión Peel de 1937, observó sobre la educación sionista en Palestina: “A partir de las edades de tres o cuatro años, cuando los niños ingresan al jardín de infancia (…) el orgullo del pasado de los judíos y en el Hogar Nacional como un logro exclusivamente e intensamente judío es el punto central y dinámico de todo su desarrollo espiritual e intelectual. La idea de que van a compartir su vida de alguna manera con los árabes, que están creciendo para ser conciudadanos con árabes en un Estado palestino común, sólo se reconoce en la enseñanza de un poco de árabe en las escuelas secundarias([…) Hasta ahora, de hecho, [lejos] de facilitar un mejor entendimiento entre las razas, el sistema educativo judío lo hace cada vez más difícil a medida que, año tras año, aumenta su producción de entusiastas nacionalistas judíos. (Énfasis añadido en el texto de Solomon)

Veinte años después de la Declaración Balfour y el Mandato Británico en Palestina, la comisión hizo la primera propuesta de partición de Palestina en el Reino Unido. En 1929, Samuel hizo aliá a Palestina con su esposa e hijos por un corto tiempo, luego regresó a vivir a Estados Unidos por el resto de su larga y productiva vida, realizando visitas frecuentes y una defensa pública eficaz del Estado judío. Ayudó a su viejo amigo Chaim Weizmann a escribir su autobiografía de 1949, Prueba y error.

Samuel sirvió en el puesto de Secretario de la convención de la Organización Sionista de América de 1921, cuando ocurrió el “Cisma de Cleveland” basado en una afirmación de una nacionalidad judía mundial. El líder del movimiento sionista mundial Weizmann apareció en la convención para defender el nacionalismo judío. Rechazando esa afirmación, Julian Mack y Louis Brandeis dimitieron de la ZOA. Cuando el cisma estalló en la convención de la ZOA de 1921, el presidente Julian Mack dijo que si bien los derechos de grupo podrían ser la tradición en Europa del Este, “en los Estados Unidos de América y en los países de Europa occidental, no existen derechos políticos de nacionalidad para grupos,y  afirmamos y reclamamos ninguno de estos para los judíos en Estados Unidos, ya que ningún grupo en Estados Unidos afirmó o reclamó tales derechos para sí mismo. Afirmamos entonces, como afirmamos ahora, que en Palestina los judíos, cuando llegara el momento, serían el elemento dominante, formarían una nación política en Palestina, pero la idea de un estatus político de los judíos del mundo es una concepción imposible”.

En 1935, escribiendo sobre Brandeis y el cisma de Cleveland, Samuel criticó la falta de fervor del sionismo de Brandeis porque, en contraste con el de Theodore Herzl (y Weizmann), “no le vino como una inspiración poética feroz; en cambio, lo vio como un plan lógico y encomiable”. Concluye de Brandeis, quien se negó a renunciar a su asiento en la Corte Suprema para dirigir ZOA, “su caso ilustra la maldad de la demanda judía de liderazgo entre hombres que hicieron su reputación por fuera de los asuntos judíos”.

El libro Ustedes, los gentiles me pareció al principio una curiosidad, una rareza. Pero como expresión del separatismo y el desprecio judío, vive en una oscuridad de orgullo judío separado de la ética de la humanidad común, esa capacidad esencial de ver una imagen de nosotros mismos en los demás. En suma, es un notable documento sionista, que explica la determinación del Estado israelí de existir mediante la fuerza y el poder, y la decisión de ver a los gentiles de Palestina como enemigos simplemente porque vivían allí.

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Abba A. Solomon es columnista y escritor para diferentes medios de comunicación. Ademas, es autor de la obra “El discurso y su contexto: Discurso de Jacob Blaustein el significado de la partición de Palestina para los judíos estadounidenses”. 

N.d.T.: El artículo original fue publicado por Mondoweiss el 20 de julio de 2021.