Las consecuencias regionales de las elecciones parlamentarias de Qatar

Por Hassan Hanizadeh para Strategic Council of Foreign Relations

Emir de Catar recorriendo la oficina administrativa del estado junto a Jacob Zuma. [GovernmentZA / Creative Commons]

El emir de Qatar, el jeque Tamim Bin Hamad Al Thani, emitió recientemente un decreto en el que anunció la celebración de elecciones parlamentarias, para el 2 de octubre. Aunque la elección se considera una práctica de la democracia en un país con un sistema tribal, cuestiona el enfoque de otros regímenes tribales, como Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Baréin, más que los aspectos electorales reales.

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Con las elecciones parlamentarias, Qatar será el segundo miembro del Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo (CCG), después de Kuwait, en tener un Parlamento controlado. Kuwait es el único miembro del CCG que realizó elecciones desde 1962 y tras su independencia. Sin embargo, los antiguos emires de Kuwait disolvieron el Parlamento ocho veces en las últimas seis décadas. Arabia Saudí, por su parte, se opone a la formación de parlamentos basados en votaciones públicas en los países del CCG, y considera que el comportamiento electoral es una innovación que va en contra de las tradiciones tribales. Pero, naturalmente, las próximas elecciones parlamentarias en Qatar están cargadas de controversia porque se prevén condiciones difíciles para los votantes y los candidatos elegidos, lo que limita mucho la oportunidad de participación real del pueblo. Una de las condiciones para los votantes y los electos es que sus antepasados deben haber vivido en Qatar antes de 1930, lo que priva a algunas tribus qataríes importantes, como la influyente tribu Al Murra, de participar. La tribu Al Murra forma parte de las tribus Nejd y Hejaz, estrechamente vinculadas al régimen de Al Saud, y Arabia Saudí utiliza esta tribu como palanca de presión contra la familia Thani en Qatar.

Arabia Saudí y Qatar, aplicaron políticas completamente diferentes en las últimas décadas, e incluso Arabia Saudí impuso sanciones a Qatar en 2017 formando una coalición árabe contra ese país. Arabia Saudí trató de obligar a Qatar a seguir las políticas de Riad en el marco del CCG y la Liga Árabe; pero Qatar, que se considera un país árabe influyente, adoptó políticas contra Arabia Saudí. Arabia Saudí y los EAU ya están incitando a miembros influyentes de la tribu para que impidan las elecciones parlamentarias en Qatar, o al menos aumenten drásticamente el coste político de las mismas. La tribu Al Murra emigró a Qatar en 1950, durante el reinado del rey Abdul Aziz Al Saud, entonces rey de Arabia Saudí, para cambiar la estructura de la población del país y actuar como palanca de presión contra la familia Thani. Por ello, en los últimos años, Qatar puso en marcha dos estrategias básicas para contrarrestar a la influyente Arabia Saudí. La primera fue la creación del medio de comunicación Al Jazeera, que se estableció el 1 de noviembre de 1996, bajo el mando del jeque Hamad bin Khalifa Al Thani, antiguo emir de Qatar, con el objetivo de que la información fluyera de forma ostensible, pero en realidad para racionalizar y enfrentarse a Arabia Saudí, los EAU y Baréin. La creación de esta red se considera una revolución en el ámbito de la información en el mundo árabe, porque antes, los medios de comunicación árabes sólo estaban monopolizados por los gobiernos.

La segunda cuestión son las inminentes elecciones parlamentarias, que causaron gran preocupación a los dirigentes de Arabia Saudí, EAU y Baréin. La formación de un Parlamento basado en el voto público en un país tribal como Qatar también aumentará el techo de las demandas públicas en otros Estados del Golfo Pérsico. Según la ley electoral, se elegirá un diputado por cada circunscripción, con 30 miembros, y el emir de Qatar elige personalmente a otros 15, que tendrán derecho de veto en el próximo Parlamento. Qatar tiene una población de 2,5 millones de habitantes, de los cuales sólo 500.000 son considerados verdaderos ciudadanos y el resto son inmigrantes y no tienen derecho a participar en las próximas elecciones parlamentarias. Por otra parte, en 2022, Qatar albergará los partidos de la Copa del Mundo y, naturalmente, el joven emir de Qatar pretende celebrar un espectáculo democrático en vísperas del torneo mediante elecciones parlamentarias. Naturalmente, Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos y Baréin, que están atrasados en la práctica de la democracia, ya están tratando de perturbar el proceso electoral en Qatar e incitar a la tribu wahabí Al Murra, considerada como el quinto pilar de Arabia Saudí, a amotinarse en el momento oportuno.

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N.d.T.: El artículo original fue publicado por SCFR el 12 de agosto de 2021.