Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos lideran la lucha contra el cambio climático

Por Maria Maalouf para Arab News

Asesores del Foro Económico Mundial disertando con funcionarios ambientales y diplomáticos de EAU en el Centro de Convenciones Rey Hussein Bin Talal, abril de 2019. [World Economic Forum/Creative Commons]

Es un hecho que la región de Oriente Medio y África del Norte —también denominada por la sigla en inglés MENA— se enfrenta a una grave crisis climática. Así lo demuestran los numerosos cambios negativos que podrían impedir el crecimiento económico de esta parte del mundo. Sin embargo, tanto Arabia Saudita como los Emiratos Árabes Unidos (EAU) están liderando los esfuerzos regionales para combatir las peligrosas consecuencias del deterioro ambiental. Los gobiernos de todos los países del MENA ahora deben tomar acciones rápidas y decisivas para detener los efectos del cambio climático, especialmente a través de medidas de desarrollo sostenible.

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La agencia espacial estadounidense NASA proporcionó la definición científica básica de cambio climático. Se calculó un aumento de 1,18 grados Celsius en la temperatura de la Tierra desde finales del siglo XIX. La principal razón de este aumento es la creciente cantidad de dióxido de carbono en la atmósfera. Además, la mayor actividad humana, debido a una población en constante aumento, también contribuyó a ello. Los científicos consideran que los últimos 40 años fueron los más cálidos jamás registrados.

El cambio climático tiene ramificaciones devastadoras para las sociedades y economías de Oriente Medio. Está socavando el suministro de recursos económicos fundamentales, incluida la evaporación del agua de ríos y lagos a un ritmo cada vez mayor. Esto conduce a la insuficiencia de recursos hídricos. Como consecuencia, los países de la región tienen que aumentar la cantidad de agua que se bombea del subsuelo y dependen más de la desalinización. Las dificultades para asegurar los recursos hídricos afectan particularmente a la agricultura, ya que los productores tienen que usar más fertilizantes para garantizar cosechas exitosas.

El aumento de la temperatura significa un mayor uso de los sistemas de aire acondicionado por parte de empresas y hogares, lo que significa un mayor consumo de electricidad. Las temperaturas más altas también pueden reducir la producción de energía hidroeléctrica, ya que la escasez de agua obstaculiza el funcionamiento de los generadores de turbina. Además, cuando los humanos trabajan a temperaturas más altas, corren el riesgo de sufrir muchos problemas de salud, como la deshidratación.

Cualquier reducción en el suministro de energía es muy perjudicial para la economía de los países del MENA. En Egipto, si el suministro de electricidad de la presa de Asuán disminuye, se producirán cortes regulares de energía. Los gobiernos de la región están debatiendo los costos y beneficios de imponer un impuesto más alto a las empresas por su uso de energía o de disminuir los subsidios a la energía de los hogares para ahorrar dinero del consumo de energía.

En general, podría haber más competencia entre los países MENA por la obtención de recursos energéticos. Esto tendrá serias implicaciones geopolíticas. El Estado Islámico (EIIL) controló y vendió petróleo de los campos petroleros sirios e iraquíes antes de que estas áreas fueran recuperadas. Esta es la señal más clara de que las fuentes de energía son el centro de poder geoestratégico en el mundo árabe moderno. 

El potencial de un suministro de energía inadecuado en los países árabes, especialmente Egipto y Sudán, frustra los esfuerzos de los gobiernos por brindar soluciones a corto plazo al problema de la escasez de energía, ya que estas crisis requieren una planificación a largo plazo. En este sentido, la energía nuclear no puede ser una solución inmediata al problema de la escasez energética porque son muchas las cuestiones que rodean a cualquier plan para construir reactores nucleares.

Para agravar la posible escasez de energía está su alto consumo por parte de los sistemas de transporte público en el Medio Oriente. En comparación con los estándares internacionales se los consideran menos eficientes energéticamente, contribuyendo a niveles más altos de emisiones de dióxido de carbono. El concepto de un ‘impuesto al carbono’, ya sea sobre la producción local de dióxido de carbono o por importaciones de otros países, aún está en evaluación, ya que tendría efectos económicos importantes.

 Además, el desarrollo sostenible se está introduciendo como paradigma en muchas sociedades de la región. Sin embargo, esto requiere una mejor gestión de los recursos económicos, siendo una política que aún no está bien desarrollada en los países del MENA.

Son muchas las soluciones creativas que surgen de los países de la región para superar los desafíos del cambio climático. La Visión Saudí 2030 proyecta una economía energética diversificada en el Reino que dependerá de otras fuentes de energía además del petróleo. En este sentido, la Iniciativa Verde Saudita tiene como objetivo plantar 10 mil millones de árboles en los próximos años. Este proyecto forma parte de un plan más amplio como es  la Iniciativa Verde del Medio Oriente para plantar 40 mil millones de árboles. Los expertos en cambio climático consideraron que es el proyecto de reforestación más extenso del mundo. 

Además, los Emiratos Árabes Unidos anunciaron su Plan Nacional para el Cambio Climático para los años 2017 a 2050. Entre sus estrategias innovadoras se encuentra un intento de reformar el diseño y la construcción de edificios en el país, que representan el 80 por ciento del consumo de energía.

En conclusión, en la actualidad, el cambio climático es el problema que está configurando la política y las sociedades en muchas naciones. Los países del MENA aceptaron algunas de las críticas por no haber hecho mucho para combatirlo en el pasado. Pero Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos parecen ser pioneros en el establecimiento de políticas que tienen la posibilidad de ofrecer resultados prometedores sobre la capacidad humana para responder a la desafiante cuestión del cambio climático y sus consecuencias desastrosas.

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María Maalouf es Magíster en Sociología Política por la Universidad de Lyon. Es una reconocida columnista, escritora, analista política y conductora de programas de noticias en Líbano y la región. 

N.d.T.: El artículo original fue publicado por Arab News el 22 de abril de 2021.