Incertidumbre pospandémica: ¿el aprendizaje de árabe en Medio Oriente es cosa del pasado?

Por Sarah Markiewicz para The New Arab

Cuentos de las mil y una noches, de la colección de Johann Gottfried Wetzstein, sirio, siglo XVIII d.C. [Osama Shukir Muhammed Amin/Creative Commons]

La explosión de agosto en Beirut el año pasado sacudió más que solo al centro de Beirut, movió a toda la comunidad de aprendizaje de árabe.

El estallido de 2,7 toneladas de nitrato de amonio en el puerto de Beirut provocó más de 200 muertes, 7.000 heridos y dejó a 300.000 personas sin hogar.

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Situada a menos de un kilómetro de la explosión, la escuela de idiomas más destacada del Líbano, el Instituto Saifi de Lengua Árabe, recibió toda la fuerza de la detonación.

Cuando Saifi fue destruida, la comunidad de aprendizaje de árabe contuvo la respiración. Distanciándose de otras escuelas, Saifi había llegado a encarnar la nueva dirección que el aprendizaje del idioma árabe había tomado durante la última década.

Alejándose de la enseñanza tradicional del idioma árabe formal, Saifi enseñaba en cambio ‘árabe urbano’, el dialecto levantino, ampliamente hablado en Siria, Jordania, Palestina y, por supuesto, el Líbano.

Con una o dos clases de Saifi en su haber, los estudiantes podían inmediatamente charlar con sus amigos y vecinos libaneses, podían escuchar música levantina y entender la letra.

Más allá de una mera escuela de idiomas, Saifi también era un bar, salón de shisha, cafetería, espacio cultural y albergue, y estableció un nuevo estándar para la experiencia que los estudiantes de idiomas buscan.

Tanto si eras un estudiante de árabe como si no, no había casi ningún occidental que hubiera visitado Beirut y no hubiera pasado tiempo en Saifi y con la carismática familia Dirani que lo dirigía. Se necesitaron solo dos explosiones y menos de un minuto para destruir doce años de trabajo.

«Quedamos con negocios rotos y almas rotas», dijo Rana Dirani, fundadora y directora ejecutiva de Saifi.

La destrucción de Saifi se produjo en medio de una crisis más generalizada del aprendizaje del idioma árabe.

El coronavirus detuvo la movilidad internacional y las escuelas de idiomas alrededor del mundo de habla árabe perdieron a la mayoría de sus estudiantes, ya que los países cerraron sus fronteras e impusieron confinamientos estrictos desde los primeros días de la pandemia.

«Siento pena por las personas que intentan aprender árabe en este momento, se retrasarán», comentó Margaret Nydell, profesora jubilada de árabe y experta en dialectología.

La pandemia de coronavirus obligó a estudiantes y docentes de igual manera a considerar diferentes opciones para aprender el idioma, como el aprendizaje en línea.

La destrucción del Instituto Saifi en Beirut puso de relieve su contribución única y la pregunta de si esto se puede replicar en otros lugares.

El aumento del aprendizaje en línea

Saifi, como muchas otras escuelas de idiomas, transicionó al aprendizaje en línea al comienzo del brote del virus. Para Dirani, fue una decisión práctica.

En los primeros días de la pandemia, las cosas eran tumultuosas. Las regulaciones de confinamiento resultaron en que la escuela estuviera abierta un día y cerrada al siguiente. Saifi inicialmente empezó a ofrecer lecciones de idiomas en línea para generar suficientes ingresos para apoyar al personal de la escuela.

Dirani cree que el aprendizaje en línea tiene cierto valor agregado, pero no es un modelo viable a largo plazo. Para un país como el Líbano, la infraestructura necesaria no está disponible. Internet no es confiable y la mayor parte de Beirut está sujeta a frecuentes cortes de electricidad.

Los confinamientos obligaron a los profesores a trabajar desde casa y aquellos de los barrios más pobres se ven especialmente afectados por los poco confiables servicios de electricidad e internet.

Como método pedagógico, la enseñanza en línea tiene sus límites.

El Instituto Saifi fue diseñado como una experiencia en persona que no se puede replicar virtualmente.

«Todos todavía queremos el contacto humano», cuenta Dirani. «Esta creación se hizo a propósito como una idea completa. El arte, la música, involucran a toda la comunidad».

Nydell ve la opción en línea como una interrupción que puso en desventaja a toda una generación de estudiantes de idiomas.

Nydell, lingüista del Instituto de Servicio Exterior y del Departamento de Estado de Estados Unidos, escribió una serie de libros para los Servicios de Idiomas Diplomáticos sobre el aprendizaje de diferentes dialectos árabes. Nydell valora el aprendizaje en línea como una herramienta complementaria que de ninguna manera puede reemplazar una experiencia en persona.

«Si no tenemos movilidad, no podemos enseñarlo. Este es un idioma hablado de ida y vuelta ¿Cómo vas a enseñarle a la gente el arte de la conversación y los gestos si no es real?», dijo Nydell.

Los levantinos y los egipcios

El panorama de la lengua árabe puede parecerle a los forasteros bastante confuso. El árabe se divide entre el Árabe Estándar Moderno, o MSA [N.d.T.: por sus siglas en inglés], y el dialecto hablado.

MSA es la designación del lenguaje utilizado en entornos formales, incluidos los medios de comunicación, la educación, el derecho, la correspondencia —verbal y escrita— y la literatura. El idioma está estandarizado en todo el mundo árabe.

Los dialectos, por otro lado, pueden variar entre países y regiones. Son testimonio de la historia de la zona y su contacto con diferentes culturas.

Los árabes marroquí, tunecino y argelino, por ejemplo, fueron influenciados por el idioma de la población nativa amazigh, así como por el latín, francés, español y turco (otomano).

El árabe iraquí tiene palabras prestadas en kurdo, persa y turco otomano. El dialecto se habla día a día y, cada vez más, también en la esfera pública en entornos menos formales o donde el hablante se dirige a una audiencia específica.

Con formación en MSA, el estudiante puede acceder a la dimensión escrita y formal de todas las sociedades de habla árabe. Con el dialecto, el estudiante puede interactuar directamente con las comunidades locales.

Si bien la mayoría de las escuelas de idiomas establecidas enseñan el idioma formal, la experiencia de Saifi mostró que los estudiantes quieren aprender el dialecto.

Nydell dice que los dialectos son «más fáciles, más útiles, más divertidos y más sociales». Para aprender un dialecto, los estudiantes deberán viajar e interactuar con su entorno. Por lo tanto, regresarán a Medio Oriente en poco tiempo y el lugar donde estudien probablemente esté determinado por el dialecto que quieran aprender.

Nydell cree que los dialectos más útiles para aprender son el egipcio y el levantino. Una razón de esto se basa en la geografía: el centro del mundo de habla árabe es Egipto y el Levante.

El dialecto egipcio ganó prominencia a través de la exportación de películas y música egipcias, que fueron populares en todo el mundo de habla árabe desde la década de 1940 en adelante, combinado con la influencia del nacionalismo árabe, impulsado por Egipto. Esto llevó su lengua vernácula a los hogares de todo Medio Oriente y el norte de África.

En consonancia con esto, está la alta estima que la Universidad Al Azhar de El Cairo, el centro de aprendizaje para los musulmanes sunitas, tradicionalmente tuvo, lo que todavía atrae a estudiantes a Egipto.

Para estudiantes occidentales, la serie Al Kitab de la Universidad de Georgetown fue el plan de estudios estándar para generaciones de estudiantes y enseñaba algo de egipcio como su dialecto elegido, junto con el idioma formal.

En los últimos 15 años, el dialecto sirio, posiblemente  superó al dialecto egipcio entre las generaciones más jóvenes, siendo el idioma principal para doblar populares series de televisión turca.

Dos de estas incluyen Gümüş, llamado Noor en árabe, y Magnificent Century, estrenada en árabe como Harim al Sultan.

Estas series melodramáticas disfrutaron de un éxito sin precedentes en todo el mundo de habla árabe y se vieron desde Marruecos hasta los Emiratos Árabes Unidos, llevando el dialecto sirio a estos hogares.

El final de Noor registró 85 millones de espectadores y fue especialmente popular entre las mujeres. Cada vez más series extranjeras utilizan el dialecto sirio para el doblaje.

Para el aprendiz de árabe, esto significa que con una formación en uno de estos dialectos, así como una instrucción adecuada en el idioma formal, el alumno será ampliamente comprendido en diferentes países de habla árabe.

Mientras que esta es una buena noticia para la marca Saifi, desafortunadamente la escuela no volverá a abrir sus puertas pronto.

«Incluso si encontrás la esperanza de reconstruir, no podés sacar tu dinero del banco», contó Dirani.

La crisis económica que sufre el Líbano provocó una fuerte devaluación de la moneda. Mientras que el dólar estadounidense solía estar fijado en 1:1.500 libras libanesas, a mediados de marzo, la libra se negociaba en cerca de 1:15.000 en el mercado negro.

Los trabajadores exigen que se les pague en dólares estadounidenses y los ciudadanos no pueden acceder a su dinero de los bancos.

Dirani esperará hasta que la trayectoria actual de la crisis se aclare antes de decidir sobre el futuro de su escuela.

La inestable situación política y económica en el Líbano también podrían impulsar a los aprendices a buscar en otra parte sus estudios.

Lo mismo aplica para Siria y Egipto, que habían sido lugares populares para estudiar árabe en el pasado. Siria todavía está envuelta en una guerra civil que comenzó hace más de una década.

Egipto también está lidiando con su propia crisis económica y de seguridad, especialmente desde los levantamientos de 2011 que derrocaron al gobierno de Mubarak. Sumado a esto, incidentes como el asesinato del estudiante de doctorado italiano Giulio Regeni, en 2016, provocaron un clamor internacional y temores por la seguridad de otros estudiantes extranjeros. Por lo tanto, a pesar del útil dialecto, la incertidumbre política podría mantener alejados a los estudiantes.

Jordania fue durante mucho tiempo uno de los lugares favoritos para los estudiantes. Es un centro establecido para el aprendizaje de idiomas, con una serie de materiales ya disponibles para enseñar el dialecto local y una fuerte tradición en el idioma formal.

Muchas escuelas tienen asociaciones y programas de estudios en el extranjero. El Instituto Qasid, por ejemplo, tiene asociaciones con la Universidad de Harvard, la Universidad de Oxford, la Universidad de Georgetown, la Escuela de Estudios Orientales y Africanos de la Universidad de Londres (SOAS por sus siglas en inglés), las Naciones Unidas y numerosos departamentos de relaciones exteriores.

Jordania es el país más estable del Levante y es probable que lo siga siendo. Es, sin embargo, algo menos vibrante que sus vecinos y algunos en broma, lo llaman el Reino Hachemita del Aburrimiento.

Jordania es considerada además una opción más cara y conservadora y la división entre expatriados y locales se siente con más fuerza que en los países vecinos, lo que lleva a algunos a relatar que es difícil conocer lugareños.

Una tercera opción

Aunque Nydell deja en claro que es más beneficioso para el alumno centrarse en el dialecto egipcio o levantino, el escritor y traductor Sam Sweeney presenta una tercera opción.

Sweeney sostiene que si la situación de seguridad hace a Egipto y el Líbano poco atractivos, los estudiantes se verán obligados a buscar en otra parte.

El dialecto iraquí merece consideración, ya que Irak tiene una importancia e interés perdurables histórica, política y económicamente.

«A medida que el panorama del aprendizaje del idioma árabe cambia, creo que Erbil podría ser uno de los lugares que tal vez no estaba en el radar de la gente», comentó él.

«Para un estudiante de árabe, hay mucho aquí. Erbil ofrece la oportunidad de estudiar árabe junto con otros idiomas y culturas de la región», agrega Sweeney.

Erbil es la capital de la región de Kurdistán de Irak, una región autónoma que se encuentra en el norte de la República Federal de Irak.

El norte de Irak es conocido por su gran diversidad de religiones y etnias, todas viviendo en proximidad. Mientras Irak tiende a ser etiquetado de manera general como una zona de crisis, Kurdistán a menudo se encuentra en la misma bolsa.

Sweeney destaca que Erbil es, de hecho, tanto habitable como seguro, e histórico como moderno.

Si bien el idioma de la ciudad es predominantemente kurdo, hay un barrio de habla árabe y la ciudad es un centro para árabes de otras partes de Irak, así como para muchos sirios.

La región de Kurdistán de Irak, donde se encuentra Erbil, es autónoma y los occidentales pueden ingresar con una visa a su llegada. Recientemente, el Papa celebró una misa histórica en Erbil, que también la puso en el mapa.

Leé también: El Papa celebra la misa más grande del histórico viaje a Irak

Sweeney recientemente cofundó una escuela de idiomas en Erbil que enseña el dialecto iraquí. En un desierto virtual de escuelas de idiomas, cree que existe un mercado cautivo de ONGs, empresarios, académicos y periodistas que trabajan en Irak, muchos de los cuales querrán aprender a comunicarse con los locales.

Sweeney está actualmente probando su propio plan de estudios, inspirado en su experiencia con el aprendizaje del árabe en Siria. Tiene la esperanza de que la oferta de idiomas encuentre resonancia en el mercado local, y que él y sus colegas puedan hacer crecer la escuela lo suficiente como para alentar a los estudiantes a elegir Erbil como su destino de aprendizaje de árabe de elección.

El panorama cambiante de la lengua árabe

Mientras tanto, la opción para que los estudiantes de árabe entren en contacto con las lenguas y culturas de Medio Oriente está en constante crecimiento. Si bien el cine egipcio dominó una vez el mundo de habla árabe, están surgiendo programas de televisión en otros dialectos y la televisión extranjera está siendo doblada.

El lanzamiento del canal Middle East Broadcasting Center (MBC) Iraq en 2019, ofrece programas de televisión doblados al árabe iraquí. Nydell también recuerda que la serie de televisión anual producida para el mes de Ramadán en los países de habla árabe, llamada Ramadaniyat, también se filma en los idiomas locales.

«Incluso en lugares como el Golfo, producen, en efecto, Ramadaniyat. Es en un dialecto local y, a menudo, sobre familias locales y eventos históricos o en curso», dijo ella.

El aumento en el uso de dialectos también se puede observar en línea. Las plataformas de redes sociales fomentan los comentarios en la lengua urbana y proporcionan una plataforma para el periodismo ciudadano de aquellos menos versados en el lenguaje formal.

El dialecto también está disponible como recurso escrito. Nydell alerta de un periódico marroquí, Khbar Bladna (Noticias de Nuestra Tierra), que se publicó íntegramente en el dialecto marroquí, Darija, y se hizo popular entre las personas que sabían leer, pero que no sabían bien MSA. Funcionó durante cuatro años y se distribuyó en 26 localidades. 

El Principito de Antoine De Saint Exupéry existe en una traducción iraquí y también hay un Nuevo Testamento en libanés. Estos recursos son de gran valor para los estudiantes de la lengua y también dan testimonio de la creciente aceptación del dialecto como una forma legítima de comunicación.

El giro de hacer a los dialectos más visibles es una razón clave por la que Sweeney argumenta que el iraquí no es necesariamente un dialecto periférico.

«Hay un mayor interés en el dialecto iraquí en el mundo árabe. La cultura pop y los medios de comunicación son más comunes ahora en el dialecto iraquí comparado con hace diez años», sostuvo él.

¿A dónde vamos desde aquí?

Este artículo aspira a contribuir a la conversación sobre dónde y cómo aprenderán los estudiantes de árabe después de la pandemia. Lo que quedó claro es que, si bien el idioma árabe formal es esencial para una formación adecuada, los alumnos también tienen otras necesidades.

«Como realidad práctica, hay muchas personas que no intentan ser eruditos del árabe, solo quieren poder moverse por el trabajo. Creo que el auge de los dialectos es un fenómeno que sólo aumentará en importancia «, dijo Sweeney.

Independientemente de lo que depare el futuro para el aprendizaje del idioma árabe, está claro que entre el coronavirus, la inestabilidad en la región, la explosión de Beirut y otros eventos, el panorama no será el mismo que el que era en las últimas décadas.

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Sarah Markiewicz es Doctora en Teología por la Universidad Humboldt de Berlín y consultora de la Unión Interparlamentaria.

N.d.T.: El artículo original fue publicado por The New Arab el 8 de abril de 2021.