¿Tiene Irak una estrategia para adquirir vacunas para el Covid-19?

Por Ali Al Mawlawi para 1001 Iraqi Thoughts

Vacuna contra COVID-19. [Creative Commons]

La primera entrega iraquí de vacunas para atender el COVID-19 llegó a Bagdad el 2 de marzo en medio de una creciente indignación pública sobre la lentitud del gobierno en iniciar el programa de vacunación. Las 50.000 dosis del fabricante chino Sinopharm fueron una donación de Beijing, pero los funcionarios de salud se comprometieron a que llegarán millones de dosis más en los próximos meses. Entonces, ¿Cuánto tiempo le tomará a Irak vacunar a una cantidad suficiente de su población para superar la epidemia COVID-19?

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No hay consenso entre los expertos sobre qué proporción de la población inmunizada de un país garantiza la inmunidad de rebaño. Las estimaciones iniciales oscilaron entre el 60% y 70%, pero con la aparición de más variantes transmisibles, muchos aumentaron el porcentaje del 80% al 90%.

Debido a múltiples factores, tratar de establecer un objetivo de cuántos iraquíes necesitarán ser vacunados para alcanzar la inmunidad colectiva no es una tarea fácil. En primer lugar, la mitad de la población de Irak tiene menos de 18 años y, por lo tanto, actualmente no es elegible para la inoculación debido a los datos limitados de los ensayos clínicos en menores.

En segundo lugar, una parte de la población ya tendrá un grado suficiente de inmunidad natural al virus, aunque es imposible saber exactamente cuántos. Los estudios en los Estados Unidos demostraron que hasta 1 de cada 5 estadounidenses puede haber sido infectado con el virus. Mientras tanto, otros estudios informaron una respuesta inmune preexistente —conocida como reactividad de células T— contra el virus responsable de COVID-19 en 20% a 50% de las personas sin exposición conocida a él.

Entonces, teniendo en cuenta estas variables, sería razonable esperar que, como mínimo, el 60% de la población adulta iraquí necesitaría recibir una vacuna COVID-19 si el país quiere tener alguna posibilidad de vencer este virus. Eso equivale a 12 millones de personas, y dado que la mayoría de las vacunas existentes requieren una dosis doble, Irak necesitaría 24 millones de dosis.

¿Irak tiene una estrategia para adquirir este volumen de vacunas? La respuesta en este momento es un no rotundo. Los funcionarios de salud pública deberían estar, especialmente, preocupados dada la creciente tasa de infecciones por COVID-19 causadas por la propagación de la llamada variante del Reino Unido.

Aún más alarmante es el patrón de confusiones repetidas por parte de los funcionarios de salud, la falta de voluntad para admitir deficiencias y un esfuerzo concertado para engañar al público. El 1 de febrero, el Ministro de Salud, Hasan Al Tamimi, anunció en un comunicado que el primer envío de vacunas llegaría antes de fin de mes, cortesía de COVAX, una alianza mundial codirigida por la Organización Mundial de la Salud y que busca proporcionar una distribución equitativa de las vacunas, principalmente, a los países de ingresos medios —Irak acordó pagar por 16 millones—. En ese momento, no se sabía qué vacunas recibiría el país o, lo que es más importante, cuándo las recibiría, porque COVAX todavía estaba negociando acuerdos con los fabricantes de vacunas. Incluso la delegación de la OMS en Irak anunció prematuramente en octubre que estaría entre los primeros países en recibir la vacuna.

El anuncio de Tamimi del 1 de febrero señaló que se entregarían entre 2,5 y 3 millones de dosis como primer lote para fines del mes, pero no reveló qué vacuna. Dos días después, COVAX publicó un pronóstico de distribución provisional para el primer semestre de 2021. Según este documento, estaba programado que Irak recibiera poco más de 2 millones de la vacuna de AstraZeneca, pero se esperaba que solo el 15% de esa asignación se destinará a entregas del primer trimestre, el 56% durante el segundo y la cantidad restante en lo que quedaba del año. En otras palabras, el país se aseguraría alrededor de 300.000 dosis para fines de marzo.

Es difícil creer que Tamimi pudo haber ignorado estos detalles, y la única conclusión razonable es que deliberadamente trató de engañar al público. El 20 de febrero, duplicó sus reclamos, esta vez actualizando su propio pronóstico a 3,4 millones de dosis para fin de mes.

Solo hasta el 28 de febrero, cuando quedó claro que el gobierno no iba a cumplir con su compromiso, Tamimi intentó reducir los números. Esta vez dijo que Irak recibiría poco más de 1,7 millones de dosis en una semana. La claridad finalmente prevaleció esa noche cuando el Jefe del Departamento de Salud Pública confirmó que los 1,7 millones de dosis se entregarían en el transcurso de los próximos dos meses, y que el primer envío del Iraq ascendería a menos de 200.000 dosis. El 2 de marzo, COVAX publicó un pronóstico actualizado, confirmando que Irak esperaría recibir poco más de 1,7 millones de dosis durante la primera ronda de asignaciones de marzo a mayo.

Pero los funcionarios de salud han persistido en emitir declaraciones engañosas sobre el lanzamiento de la vacuna. Sobre la base de las tendencias existentes, no hay posibilidad de que Irak reciba su asignación completa de COVAX de 16 millones de dosis para fin de año. Reiterar que Irak aseguró esta cantidad no tiene sentido si la mayoría de los iraquíes tendrán que esperar hasta el próximo año antes de poder ser protegidos del COVID-19. 

En cambio, el gobierno iraquí debe ser honesto sobre la gestión de las expectativas públicas. Irak está muy lejos de superar esta crisis de salud pública, y ofrecer falsas esperanzas a los ciudadanos comunes afectará negativamente tanto la capacidad del gobierno para hacer cumplir el bloqueo y las medidas de distanciamiento social como, de hecho, la voluntad pública de recibir la vacuna cuando esté disponible.

En este clima global, donde todos los países del mundo compiten para obtener la mayor cantidad posible de vacunas, y los países más ricos ya se han reservado la mayor parte de las dosis disponibles, la mala gestión del gobierno iraquí en la adquisición de vacunas sin duda costará vidas. Irak fue uno de los últimos países de la región MENA en recibir vacunas. Cuando llegó la primera entrega de dosis de Sinopharm a Bagdad, ya se habían administrado casi 250 millones de dosis de vacunas en más de 120 países de todo el mundo.

En este momento, Irak tiene un acuerdo preliminar con Pfizer por 1,5 millones de dosis, y los funcionarios de salud afirman que pronto llegarán 2 millones de dosis adicionales de Sinopharm. Suponiendo que esto sea cierto, Irak no recibirá más de 5,2 millones de dosis durante los próximos 3 meses. Eso está muy lejos de los aproximadamente 24 millones de dosis necesarias para proteger al país de este virus mortal. La misión diplomática de Irak en Londres está actualmente en conversaciones con Johnson & Johnson, cuya vacuna de dosis única fue aprobada recientemente para su uso en Estados Unidos, pero no está claro cuántas dosis Irak puede esperar obtener este año.

En última instancia, la única esperanza de poner fin a la epidemia de COVID-19 en Irak y salvar tantas vidas como sea posible radica en ofrecer un programa de vacunación rápido y eficiente. Hasta ahora, Irak no lo ha hecho, pero con un mayor enfoque y un liderazgo renovado en los niveles más altos, no es demasiado tarde para cambiar de rumbo.

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Ali Al Mawlawi es analista iraquí e investigador especializado en política pública.

N.d.T.: El artículo original fue publicado por 1001 Iraqi Thoughts el 3 de marzo de 2021.