Fusión

El sabor de la memoria en la cocina iraní

Cuando dejé Irán definitivamente en 1985, llevaba dos libros en mi enorme valija. El primero era un pequeño cuadrado de tapa dura encuadernado en tela negra: los ghazals recopilados de Hafez —que aparentemente todo iraní debe poseer—. La versión fue editada por el gran poeta modernista Ahmad Shamlu, y fue notoria por sus controvertidas elecciones editoriales, presentación sin adornos en la página y puntuación blasfema.