Contexto crucial si Biden reconoce el genocidio armenio

Por Dania Koleilat Khatib para Arab News

Memorial del Genocidio Armenio. [D-Stanley/Creative Commons]

Se espera que el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, reconozca formalmente las masacres llevadas a cabo contra los armenios por el Imperio Otomano durante la Primera Guerra Mundial como ‘genocidio’. Es probable que haga el anuncio el Día del Recuerdo del Genocidio Armenio, que cae el sábado. Este reconocimiento fue una de sus promesas de campaña.

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Biden ya tiene una relación fría con el presidente turco Recep Tayyip Erdogan y es probable que este movimiento aumente las tensiones entre los dos aliados de la OTAN. Sin embargo, el reconocimiento no debe considerarse desde un punto de vista político, sino humano. No debería usarse para anotar puntos contra Turquía, sino como un marco para lograr una muy necesaria reconciliación turco-armenia.

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Turquía ha advertido que el reconocimiento agraria las ya tensas relaciones entre Estados Unidos y Turquía. Biden comenzó su mandato con el pie izquierdo con Turquía. En una entrevista con el New York Times que se publicó en enero, declaró que estaba dispuesto a apoyar a la oposición a Erdogan, que el presidente turco no tomó a la ligera. Erdogan lo consideraba una injerencia en los asuntos internos turcos. Para añadir a eso, Biden ha nombrado a Brett McGurk como un funcionario clave cuando se trata de la política de Medio Oriente. McGurk es visto muy negativamente por los turcos, que lo acusan de potenciar el terrorismo kurdo.

Estados Unidos necesita que Turquía estabilice a Siria e Irak y no necesita otro punto de disputa con su aliado de la OTAN. A la luz de la competencia entre Rusia y Estados Unidos, lo último que Estados Unidos necesita es que Ankara se una a Moscú. Si Turquía decide alguna vez abandonar la OTAN, sería el fin de la alianza, que ha sido la columna vertebral de la integración militar occidental durante más de 70 años.

A pesar de que también se está acercando a Grecia, Estados Unidos necesita que Turquía despliegue sus políticas en toda la región. Sin embargo, sus relaciones se volvieron más complejas y más tensas cada día. El reconocimiento de Biden del genocidio armenio podría ser el detonante que empuje a Turquía a cambiar de campamento. Por otro lado, es una promesa de campaña a la que Biden está obligado. Otros presidentes han aludido al sufrimiento armenio, pero se abstuvieron de mencionar el genocidio. Sin embargo, el reconocimiento oficial ha madurado para convertirse en una cuestión de opinión pública en los Estados Unidos y más de 100 legisladores han estado presionando por ello.

Biden debería intentar encontrar un término medio entre cumplir su promesa, satisfacer la demanda pública y no rechazar a un aliado esencial. Sin embargo, la administración Biden coloca los derechos humanos en el centro de su agenda de formulación de políticas y tendrá dificultades para ignorar las demandas de reconocimiento del genocidio.

Semejante medida sería de gran importancia para el pueblo armenio de todo el mundo. El historiador francés del siglo XIX, Ernest Renan, cuando trató de analizar la construcción de una nación, encontró que los recuerdos del sufrimiento colectivo conformaban la identidad nacional. Nunca encontrará que esto sea más relevante que en el caso del pueblo armenio. El sufrimiento que se les infligió hace 100 años trascendió generaciones y moldeó su sentido de la humanidad. Por lo tanto, debe ser tratado y no puede ser ignorado. Sin embargo, es importante que el asunto no se politice.

El gobierno turco insiste en que los armenios fueron asesinados durante la guerra y que no hubo eliminación sistemática ni depuración étnica que pudiera constituir genocidio. La narrativa del gobierno es la visión generalmente aceptada del pueblo turco en todo el espectro político. Es difícil convencer a un ciudadano turco de que sus antepasados cometieron genocidio. Sin embargo, es importante reconciliarse con el pasado para tener un futuro mejor.

No sabemos qué va a decir Biden, pero es importante que encuadre este reconocimiento como parte de un marco general para la reconciliación. Antes de abordar la historia otomana, debe comenzar con su propia historia y explicar los crímenes cometidos por los colonos europeos contra los nativos americanos. Es importante que explique cómo Estados Unidos se reconcilió con su pasado, que está manchado de genocidio y esclavitud, cómo lo abrazó, cómo aceptó sus faltas y trabajó por un futuro mejor. Debe señalar que el reconocimiento no tiene por objeto castigar a los turcos, porque no se puede castigar a las personas por crímenes cometidos por sus antepasados hace un siglo. Sin embargo, cuanto más segura está una nación de sí misma, más tiene el valor de admitir sus errores pasados.

El reconocimiento de Estados Unidos debería ir acompañado de un llamamiento a la reconciliación turco-armenia, que es un proceso muy necesario, especialmente desde que Ankara el año pasado se puso del lado de Azerbaiyán en su guerra con Armenia. Biden debería señalar que no podemos vivir en ira, odio e inseguridad para siempre; que llega un momento en el que necesitamos reconciliarnos. Para hacer eso, debemos aceptarnos mutuamente, reconocer nuestros errores pasados y estar dispuestos a perdonar y seguir adelante. Debe señalar que el reconocimiento no está motivado políticamente y no está destinado a castigar a Turquía, sino a unir a Turquía y Armenia. Debe mencionar que el reconocimiento no es una prueba sino un proceso de curación.

Si se presenta en este marco, beneficiará a todos. Los armenios obtendrán el reconocimiento moral y simbólico que anhelan; Turquía no se sentirá agraviada ni abusada por su aliado de la OTAN; y Estados Unidos cumplirá el papel que debe desempeñar como agente para la paz, la estabilidad y la resolución de conflictos.

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La Dra. Dania Koleilat Khatib es especialista en las relaciones entre Estados Unidos y los países árabes y se centra en el cabildeo. Es cofundadora del Centro de Investigación para la Cooperación y la Consolidación de la Paz, una ONG libanesa centrada en la Vía II. También es becaria afiliada del Instituto Issam Fares de Política Pública y Asuntos Internacionales de la Universidad Americana de Beirut.

N.d.T.: El artículo original fue publicado por Arab News el 23 de abril de 2021.