Escena cultural libanesa: un llamado a la integración

Por Lama Koubrously para Institute for Palestine Studies

Diagramas de poder [Viv Lynch/Creative Commons]

Antes de las protestas del 17 de octubre de 2019 y el inicio de la pandemia de COVID-19, el Líbano ya estaba atravesando fuertes conflictos políticos y una crisis económica. 

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Las protestas condujeron a la dimisión del gobierno y el colapso total de la economía libanesa. La pobre respuesta ante la pandemia empeoró la situación y la explosión del 4 de agosto del año pasado dejó al país en un estado de shock y desesperanza. Más de doscientas personas murieron, cientos fueron desplazadas y muchos negocios e instituciones cerraron permanentemente. El ámbito del arte y la cultura aún no se recuperaron de esta serie de eventos desafortunados que impactaron severamente las instituciones y sus actividades. Muchos programas y ayudas están aún pendientes, y las estrategias para mantener a la industria accesible y productiva están siendo revisadas. 

Las exposiciones y actividades públicas se dificultaron por la hiperinflación y la inestable situación política. Instituciones como Dar El Nimer de Arte y Cultura tuvieron que pensar nuevos enfoques para mantener la fundación abierta con un presupuesto limitado. Las exposiciones se extendieron en el tiempo habilitadas para menos público. La alta inflación supuso altos costos de producción lo cual forzó a las instituciones a cambiar cómo presentaban las muestras. El formato, los materiales, la difusión pública y el marketing también cambiaron para abaratar costos de producción sin comprometer la calidad. 

El apoyo al arte y la cultura en Líbano siempre fue secundario, el Ministerio de Cultura y el de Turismo nunca ejecutaron políticas culturales efectivas para las instituciones. Ambos ministerios no apoyan a las instituciones locales lo cual lleva a las organizaciones a solicitar financiamiento internacional. Con la caída del gobierno y la moneda en constante fluctuación, los presupuestos estatales se redujeron a cero. 

Durante el período de protestas y pandemia, todos los establecimientos de arte cerraron sus puertas por un largo tiempo. Lamentablemente, no se implementó ningún esquema de licencias para sostener a los empleados del sector artístico. Durante los primeros días de protestas, se juntaron las instituciones de arte y cultura formando entre todos un sindicato oficial compuesto por artistas y expertos en arte. Comenzaron a reunirse para idear un plan de contingencia para fortalecer la posición de las instituciones en Líbano y asegurar una justa representación. A dos años, no se logró establecer ningún sindicato y los establecimientos siguen librados a su suerte a la hora de crear estrategias para innovar y autosostenerse.

Las asociaciones siempre fueron un punto importante para unir instituciones locales e internacionales. Tras el colapso de la moneda libanesa y la explosión del puerto de Beirut, muchos planes fueron cancelados y colaboraciones se disolvieron por falta de financiamiento y de algunas organizaciones cerrando sus puertas permanentemente. 

Hoy, las asociaciones son más cruciales que nunca. Compartir la planificación, dividir costos y aumentar la visibilidad es esencial. Uno de los mayores desafíos que enfrentan hoy los establecimientos es preservar su misión y visión en un tiempo de extrema incertidumbre. Su principal preocupación es mantenerse a flote para proveer a la gente una plataforma para el intercambio cultural y una vía de escape para estos tiempos tan difíciles. 

En tiempos donde todos tratan de pasar el día a día en condiciones tan angustiosas, el arte y la cultura se vuelve un lujo para muchos. Los libaneses están exhaustos y frustrados con poco espacio para involucrarse con la escena cultural. Sin embargo, los espacios artísticos tratan de atraer al público de vuelta hacia actividades que podrían proveer un alivio colectivo a este sufrimiento. 

El encadenamiento de colapso financiero, violencia política, pandemia y una de las mayores explosiones no nucleares de la historia resultaron en la suspensión de actividades, forzando un cambio en el modo de trabajo del sector cultural. A pesar de estos obstáculos, Dar El Nimer atestigua una inesperada cantidad de visitantes una vez que reabrió sus puertas en enero de 2021. La programación de películas se implementó en la primavera de 2021 en la terraza, teniendo en consideración las precauciones relativas al COVID-19. 

En adelante, es importante para las instituciones mantenerse activas en el escenario cultural y artístico del Líbano, pues es el momento de estar presentes para la comunidad local. Invertir tiempo en repensar estrategias a la luz de estos nuevos desafíos es crucial. Los establecimientos pueden implementar reformas y maximizar los recursos disponibles para producir nuevas iniciativas y material sensible con la situación social sin abandonar su misión y visión originales. Reimaginar y adaptar las instituciones culturales puede proveer de un alivio necesario a las personas afrontando serias dificultades en Líbano. 

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Lama Koubrously tiene una Licenciatura en Arte, Historia y Arqueología de la School of Oriental and African Studies y una maestría en Negocios de Arte del Sothebys Institute en Londres. Fue parte de la instalación de Dar El Nimer en 2015 y hoy es co-directora.  

N.d.T.: El artículo original fue publicado por Institute for Palestine Studies el 27 de julio de 2021.