Toma de control por parte de los talibanes: ¿Qué significa para la región?

Por Camille Arquette para Al Bawaba

Artilleras australianas en Afganistán, 2009. [Oficina de Asuntos Públicos de la Sede de la ISAF en Kabul, Afganistán/Creative Commons]

El 15 de agosto, los talibanes tomaron el control de las principales ciudades de Afganistán, incluida la capital, Kabul. Esta invasión fue bastante sorprendente dada la facilidad con la que la organización terrorista tomó el control del aparato militar estadounidense y las instituciones fundamentales.

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De hecho, el Ejército afgano entrenado por Estados Unidos y el Presidente respaldado por Occidente dimitieron sin dar pelea y transfirieron pacíficamente el poder a los talibanes. Ahora, con un nuevo poder instalado, el sueño de la paz y la democracia está más lejos de lo previsto. 

En 2001, como parte de la Guerra de Washington contra el Terrorismo, el personal militar logró derrocar a ese Gobierno inestable y antidemocrático que estaba en el poder, y creó una base para la democracia y la estabilidad. Sin embargo, ahora, las fuerzas occidentales anunciaron su retirada de Afganistán, lo que provocó tanto alivio como indignación. Ciertamente, la rápida retirada de las tropas occidentales seguramente creará un vacío que permitirá que otras fuerzas, más maliciosas, ocupen su lugar.

A pesar de que los talibanes se comprometieron a no permitir que Afganistán se convierta en un patio de recreo para otras organizaciones terroristas, ya están surgiendo preguntas de preocupación sobre cómo esta maliciosa entidad gobernará el país.

La guerra de Afganistán

Tras el infame ataque del 11 de septiembre en el World Trade Center de Nueva York, que mató a unas 3 mil personas, Estados Unidos entró en Afganistán como parte de su “Guerra contra el Terrorismo”. En un esfuerzo por inculcar la democracia y la estabilidad, Washington se encargó de combatir a organizaciones terroristas como Al Qaeda y Estado Islámico de Irak y el Levante, para evitar que un evento tan horrible volviera a ocurrir. Osama Bin Laden, exlíder de Al Qaeda y autor intelectual del ataque del 11 de septiembre, operaba en Afganistán y bajo la protección de los talibanes, que estaban en el poder desde 1996. Después de que Estados Unidos solicitara entregar a Bin Laden, los talibanes se negaron, lo que provocó una operación militar.

Cuando Washington logró derrocar a los talibanes, en 2004 se formó un nuevo Gobierno afgano respaldado por Occidente. Sin embargo, esto no detuvo a los talibanes, que huyeron y luego se reagruparon para continuar con sus mortíferos y detalladamente planificados ataques.

En 2009, el ‘aumento de tropas’ por parte del Presidente Barack Obama logró hacer retroceder a los talibanes, pero no por mucho tiempo. Las fuerzas internacionales de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) finalizaron su misión de combate en 2014, lo que dejó la responsabilidad de la seguridad al Ejército afgano y otras fuerzas occidentales. Esta retirada marcó el año más sangriento desde 2001. De hecho, esta medida dio a los talibanes un impulso aún mayor para conquistar territorios.

Las conversaciones de paz entre los talibanes y Estados Unidos comenzaron sin la participación del Gobierno afgano. En febrero de 2020, se firmó el acuerdo de retirada en Qatar. Pese a esto, los ataques no cesaron, sino que se centraron en las fuerzas de seguridad afganas, en los civiles y perpetraron asesinatos selectivos a medida que ampliaban sus áreas de control.

Problemáticas de los derechos humanos

Cuando los talibanes controlaron Afganistán por primera vez entre 1996 y 2001, el grupo militante respaldaba castigos que estaban en consonancia con su propia interpretación estricta y algo extrema del sistema legal del islam. Los hombres tenían que dejarse crecer la barba hasta una cierta longitud y las mujeres tenían que usar el burka de cobertura completa. A las niñas que tenían 10 años o más, tampoco se les permitía ir a la escuela.

Zabihulla Mujahid, vocero de los talibanes, en la primera conferencia del grupo dijo que a las mujeres se les permitirá trabajar, pero no dio a conocer detalles sustanciales sobre otras reglas y restricciones. El miedo entre los grupos de derechos humanos está siempre presente a medida que la libertad de las mujeres se desvanece.

En un intento por influir en las mentes y ganar los corazones de los afganos y de la comunidad internacional, los talibanes dijeron que querían que las mujeres se unieran a su Gobierno cuando declararon la amnistía general en todo Afganistán. El mensaje fue recibido con emociones encontradas y la mayoría cree que es una declaración de relaciones públicas.

Que significa el Gobierno de los talibanes para Medio Oriente

Una nube de incertidumbre se cierne sobre Afganistán. Los temores de que se cometan abusos contra los derechos humanos y de que la vasta tierra del país se utilice como patio de juegos para el terrorismo es omnipresente. Pero, aunque los talibanes insisten en que evitarán que Afganistán sea utilizado como base para otros grupos terroristas, es difícil de creer. 

El grupo insiste en que su único objetivo es implementar un gobierno islámico y en que no será una amenaza para otros países de la región. Es importante señalar que los talibanes no son una fuerza centralizada, por lo que esto significa que hay conflicto de intereses: algunos líderes pueden querer provocar problemas con Occidente, mientras que algunos evitarán romper sus vínculos con el grupo terrorista Al Qaeda.

Ciertamente, la retirada de Estados Unidos de Afganistán es particularmente alarmante para la estabilidad regional. Ahora se estableció un nuevo patio de recreo apto para múltiples organizaciones terroristas. Con esta amenaza creciente, es imperativo que aquellos en la región permanezcan en alerta máxima.

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Camille Arquette es investigadora y consultora radicada en París que se especializa en terrorismo internacional y asuntos de Medio Oriente.

N.d.T.: El artículo original fue publicado por Al Bawaba el 6 de septiembre de 2021.