La seguridad marítima libanesa: buenas políticas para aguas agitadas

Por Joseph Sarkis para Middle East Institute

Ejercicio marítimo conjunto de la UNIFIL.  [United Nations Photo/Creative Commons]

Líbano tiene un litoral de 120 millas náuticas (NM) a lo largo del Mediterráneo oriental y una zona económica exclusiva (ZEE) que abarca un área de 5000 millas náuticas cuadradas (MNC). Si bien esta amplia extensión presenta muchas oportunidades, también representa un desafío de seguridad apremiante para la Armada libanesa y la región en general.

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Fuera de la región, muchas potencias mundiales también están interesadas en la defensa de las costas del país. Estados Unidos tiene varios intereses vitales en este ámbito, como la lucha contra el terrorismo y otras acciones malignas, detener la proliferación de armas de destrucción masiva (ADM) y garantizar la libertad de navegación y comercio a través de vías navegables internacionales fundamentales. Con los conflictos en curso en la región y la guerra civil siria al lado, el Líbano se ve obligado a gestionar más eficazmente sus amenazas, lo que beneficiaría también a la región y al mundo.

Los elementos amenazantes pueden entrar y salir del Líbano a través de sus fronteras marítimas, comprometiendo la seguridad nacional por un lado y la internacional por otro. Además, a medida que Líbano refuerza las medidas de seguridad en las fronteras terrestres, cabe esperar que los posibles agresores aprovechen las vulnerabilidades de las fronteras marítimas libanesas. Las amenazas a la seguridad aumentan frente a las costas libanesas; las capacidades de seguridad marítima del Líbano deben seguir el ritmo.

Las amenazas marítimas para el Líbano se dividen en cinco grandes áreas: terrorismo, contaminación, tráfico ilícito de drogas, contrabando de armas y explosivos, inmigración ilegal y tráfico de personas. Combatir una gama tan amplia de peligros requiere una marina robusta y, a veces, la coordinación regional y el intercambio de información, así como la ayuda del extranjero.

UNIFIL-MTF: Una fuerza especial para el bien, pero no para siempre

Mal equipada y sin fondos suficientes, la Armada libanesa está desbordada. Por lo tanto, no puede mitigar las amenazas por sí sola. Por esta razón, en 2006 se formó la Fuerza Interina de las Naciones Unidas en el Líbano–Fuerza de Tarea Marítima (UNIFIL-MTF, por sus siglas en inglés) para asistir a la Armada libanesa en la implementación de la Resolución 1701 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU). Esta resolución fue adoptada por el Consejo de Seguridad de la ONU para poner fin a la guerra de 2006 entre Israel y Hezbolá e impedir la entrada de armas o material relacionado en Líbano sin el consentimiento del país.

La UNIFIL-MTF estableció presencia naval en una zona marítima de operaciones que incluye las aguas territoriales libanesas. La Fuerza de Tareas se encarga de las operaciones de interceptación marítima (MIO, por sus siglas en inglés) que implican la vigilancia, la identificación y la detención de buques sospechosos que se derivan a las autoridades libanesas para su apresamiento e inspección cuando se considere oportuno. Hasta enero de 2020, la MTF había interceptado 100.000 buques y derivado 14.400 a la Armada libanesa para su control. Hasta la fecha no se encontraron armas ni material relacionado en el mar.

El MTF ayuda al Líbano a proteger sus vías marítimas y aguas territoriales también de otras maneras. Por ejemplo, propiciando formación a las fuerzas navales libanesas y colaborando en misiones de búsqueda y rescate. Un ejemplo notable de esto fueron los esfuerzos del MTF tras el accidente del vuelo 409 de Ethiopian Airlines en 2010, cuando ayudó a recuperar los cuerpos de las víctimas frente a las costas de Beirut.

La presencia de la MTF, al igual que la de la UNIFIL en el sur del Líbano, también desempeña un importante papel en el mantenimiento de la paz entre el Líbano e Israel, proporcionando una supervisión internacional en una zona conflictiva del Mediterráneo.

El objetivo a largo plazo de la fuerza especial es transferir plenamente sus responsabilidades de seguridad a la Armada libanesa. La Resolución 2433 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas de 2018, pidió al gobierno libanés que aumente sus capacidades navales, preparando una asunción gradual de las responsabilidades actuales de la MTF. Cualquier estrategia marítima libanesa sostenible tendrá que tener en cuenta el hecho de que el MTF tiene una presencia limitada en el tiempo —y un compromiso financieramente oneroso para la ONU—. Por eso, es fundamental mejorar los medios y capacidades de la Armada libanesa para que pueda llenar el vacío que dejará la eventual salida del MTF.

Extrayendo beneficios de petróleo y gas

Los grandes descubrimientos de gas en el Mediterráneo oriental están reconfigurando el mapa energético y de seguridad marítima de la región, lo que a su vez reconfigura las estrategias y preferencias de los Estados y otros actores. Se calcula que la cuenca del Mediterráneo oriental, que incluye la ZEE de Líbano, contiene unos 34,5 billones de metros cúbicos de gas y 1.900 millones de barriles de petróleo recuperables. Esto podría mejorar significativamente la economía libanesa, ya en dificultades, si las reservas se prueban y la extracción se gestiona adecuadamente.

Un consorcio formado por Total (Francia), ENI (Italia) y Novatek (Rusia) ya comenzó las perforaciones exploratorias frente a la costa del norte de Líbano en el bloque 4, uno de los 10 bloques de concesión de petróleo y gas del país. Además, el mismo consorcio tiene previsto perforar en el bloque 9, parte del cual se encuentra dentro de la zona de 854 kilómetros cuadrados reclamadas tanto por el Líbano como por Israel.

La posibilidad de realizar exploraciones cerca de la zona fronteriza provocó tensiones. Por ello, la exploración a ambos lados de la frontera en disputa está en pausa desde 2010. Dado que las relaciones regionales ya son tensas, muchos observadores temen una escalada por los reclamos conflictivos en el Mediterráneo.

Al mismo tiempo, el deseo compartido de un entorno marítimo estable y seguro que favorezca la exploración de gas y petróleo, puede crear importantes incentivos para el compromiso. La mediación, si tiene éxito, mitigaría los problemas de seguridad, ya que todas las partes estarían interesadas en minimizar los riesgos para maximizar los beneficios.

Un acuerdo de este tipo puede surgir de las conversaciones iniciadas recientemente. Desde el 14 de octubre de 2020, Líbano e Israel han entablado negociaciones con la mediación de Estados Unidos para resolver los reclamos conflictivos y alcanzar un compromiso sobre una frontera marítima común.

Orientación política para una estrategia marítima

Un entorno propicio para la exploración y extracción de petróleo y gas en el Mediterráneo oriental requiere de acuerdos de cooperación y coordinación entre Líbano y los países con los que comparte fronteras marítimas: Israel al sur, Siria al norte y Chipre al oeste. Este entorno, también debe ser seguro. Ya existe un amplio apoyo internacional a los esfuerzos antiterroristas. Los organismos nacionales, regionales e internacionales deben unir sus fuerzas para mantener este alto nivel de apoyo y ampliarlo a otros ámbitos relacionados con la seguridad marítima.

No se puede fomentar un entorno seguro a menos que la Armada libanesa adquiera las capacidades necesarias para proteger las fronteras marítimas y asumir un control efectivo de la seguridad en aguas nacionales. Estos objetivos son cada vez más difíciles de alcanzar debido a la grave y prolongada crisis económica actual, que priva a la Armada libanesa de los recursos financieros necesarios.

No obstante, Líbano debe elaborar una estrategia de seguridad marítima que contemple las siguientes disposiciones:

  1. La mitigación de las amenazas a la seguridad marítima ya mencionadas.
  2. La protección de la infraestructura potencial para la exploración y extracción de petróleo y gas en las aguas nacionales del Líbano y la planificación del futuro papel de la Armada en la defensa de los intereses económicos en general.
  3. La reducción gradual de la Fuerza Interina de las Naciones Unidas en el Líbano (UNIFIL)-Fuerza de Tarea Marítima (MTF).

Como parte de esta estrategia, la Marina libanesa debe asegurar y controlar la zona económica exclusiva del país. Esto puede lograrse mediante una combinación de acciones: un despliegue adecuado en el mar y en tierra para la vigilancia marítima en tiempo real, la recopilación de datos y una respuesta rápida —las tres cosas forman parte de la «Conciencia de la Situación Marítima» o MAS—; fuertes sistemas de Mando, Control y Comunicación (C3); una coordinación nacional y regional efectiva entre agencias e intercambio de información; y activos de intercepción para operaciones de interdicción marítima.

Las operaciones marítimas eficaces, también requieren la integración de capacidades como la vigilancia y el apoyo aéreo, la competencia antiterrorista, la detección de ADM y la eliminación de artefactos explosivos bajo el agua.

El Líbano puede mitigar los retos y aprovechar las oportunidades desarrollando sus capacidades navales. A nivel mundial, otras potencias también tienen interés en que Líbano tenga una estrategia marítima más sólida. Las políticas aquí propuestas contribuirían sin duda a la consecución de los objetivos marítimos de Estados Unidos de asegurar las líneas de comunicación marítima y la paz regional. Líbano, Estados Unidos y el mundo tienen mucho que ganar con una marina libanesa más fuerte y eficaz.

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Joseph Sarkis es un contralmirante retirado de las Fuerzas Armadas de Líbano. Es becario no residente del Programa de Defensa y Seguridad del MEI. Las opiniones expresadas en este artículo son suyas.

N.d.T.: El artículo original fue publicado por Middle East Institute el 16 de noviembre de 2020.