Bitcoin: ¿Una solución sucia para los problemas económicos de Irán?

Por Michael Sexton y Brett Sudetic para Middle East Institute

Foto por Artur Widak/Nur Foto vía Getty Images.

En las últimas semanas, los cortes de energía y la grave contaminación del aire plagaron las principales ciudades de Irán. El país posee algunas de las mayores reservas petroleras y gasíferas del mundo. Sin embargo, la falta de inversión en el sector energético, mala gestión y otros problemas obligaron a las empresas energéticas a cambiar el uso de fuel-oil altamente contaminante, llamado “Mazut”- en persona-, para generar electricidad, lo que contribuye a los ya altos niveles de contaminación urbana. Sin embargo, el gobierno, en lugar de asumir la responsabilidad y culpar a los problemas del lado de la oferta, se enfocó en un fenómeno relativamente nuevo: la minería de Bitcoin a gran escala.

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Las ‘granjas’ mineras de Bitcoin, como se las conoce, aparecieron en todo Irán en los últimos años. Utilizan grandes colecciones de servidores informáticos para verificar las transacciones digitales de criptomonedas -es decir, “mías”-, un proceso que consume mucha energía -puede llegar a cientos de megavatios de la red eléctrica-.

Con electricidad barata y subsidiada y la aprobación tácita o incluso total del gobierno, las empresas extranjeras de países como Turquía y China, también, se instalaron en Irán para extraer la moneda digital, aprovechando estas ventajas competitivas locales, de forma similar a que una empresa petroquímica se beneficiaría a partir de materia prima barata mediante la construcción de una planta en un país productor de gas natural.

Estas granjas son parte de un movimiento de criptomonedas más grande que se afianzó en Irán. En los últimos años, tanto el gobierno iraní como los ciudadanos comunes trataron de aprovechar las criptomonedas para participar en el comercio internacional sin tener que depender del sistema bancario dominado por Estados Unidos, el cual está cerrado debido a las sanciones.

El aislamiento del sistema financiero global, la inflación, el bajo crecimiento y una mala situación económica en general llevaron a los iraníes a incursionar en las criptomonedas como activo de inversión y método de pago.

Problemas económicos

Al observar la terrible situación económica iraní, uno puede comprender mejor porque los ciudadanos están recurriendo cada vez más a un activo como Bitcoin. Desde que la administración Trump se retiró del Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA por sus siglas en inglés o Acuerdo Nuclear de Irán) en 2018 y reintrodujo sanciones aplastantes contra Irán, la economía del país colapsó. 

Parcialmente como resultado de la mala gestión gubernamental y los problemas estructurales, el PIB de la República Islámica disminuyó en 5,4% en 2018 y 7,6% en 2019. Las sanciones también diezmaron la demanda de petróleo iraní, deteniendo las exportaciones y recortando los ingresos a las arcas públicas, recursos necesarios para financiar proyectos de infraestructura y pagar salarios- en más del 50% desde 2018-.

La inflación y el debilitamiento de la moneda nacional tuvieron el impacto más grande. Los alimentos alcanzaron aumentos totales de 43% en mayo, con estudios que muestran que los hogares iraníes incluso cambiaron sus dietas para reducir el consumo de carnes rojas, aves, lácteos y otros productos cada vez más costosos.

La moneda del país, el rial, sufrió una gran caída en los últimos años. Sólo en 2020, perdió alrededor del 57% de su valor en comparación con el dólar. En mayo de ese año, el gobierno anunció un proyecto de ley para cambiar la moneda del ‘rial’ al ‘toman’ -una superunidad del rial- cortando cuatro ceros del rial, aparentemente para aliviar las presiones inflacionarias y simplificar las transacciones.

Las sanciones también aislaron a Irán del sistema financiero global y obstaculizaron su capacidad para comerciar internacionalmente. Empresas como PayPal, Visa, MasterCard y otros sistemas de pago en línea no brindan servicios en Irán, lo que dificulta a los iraníes a transferir dinero y realizar compras en líneas.

La disminución de las reservas de divisas y la vacilación entre las empresas extranjeras para participar en el comercio hicieron que al país le resulte, particularmente, difícil importar bienes y desarrollar el comercio en general. Por estas razones, el gobierno y los ciudadanos empezaron a mirar hacia el Bitcoin como una solución potencial, no necesariamente para resolver estos problemas, pero quizás al menos para ayudar a la economía del país a sobrevivir.

Bitcoin: ¿un refugio seguro?

Bitcoin, inicialmente prohibido en Irán, se convirtió en una especie de industria informal, ya que el país buscó un indulto de las sanciones estrangulantes de Estados Unidos. A principio de 2019, Irán legalizó y emitió regulaciones sobre criptomonedas prohibiendo su uso en transacciones a nivel nacional, pero permitiendo su posesión y ‘minería’.

La minería de una criptomoneda es un proceso computacional costoso que es necesario para validar continuamente el libro mayor público de transacciones de la moneda, que se conoce como blockchain -cadena de bloques-. Los protocolos criptográficos de la cadena de bloques están diseñados de tal manera que, cuando un individuo aporta poder computacional al proceso esencial pero incansable de validar el libro mayor de esta cadena, ellos mismos son recompensados con Bitcoin -o cualquier criptomoneda derivada-.

Con su libro de contabilidad público, distribuido y validado colectivamente, las criptomonedas logran una integridad virtualmente perfecta. Los fatalistas, los defensores de la supervivencia y no pocos expertos en ciberseguridad se preocupan por la posibilidad de que un ciberataque extraordinariamente poderoso pueda borrar suficiente información bancaria para causar un daño estructuralmente calamitoso e irreparable a la economía de una nación o del mundo entero. Por lo tanto, las criptomonedas se ganaron un nicho de seguidores, no muy diferente de la pequeña comunidad de personas que cambian ansiosamente sus ahorros por oro por temor a que su economía o moneda colapse algún día. Y como es el caso del oro, las criptomonedas tienen devotos excéntricos, pero también un poder de permanencia innegable y un valor real -aunque errático-.

Si bien las criptomonedas tienen una integridad prácticamente perfecta, el problema es que requieren una asombrosa cantidad de potencia informática, que requiere energía. Según el Índice de Consumo de Electricidad de Bitcoin de Cambridge, la cantidad de electricidad que se utiliza en el momento de redactar este documento para mantener el libro mayor de bitcoin es aproximadamente el consumo total de energía de los Emiratos Árabes Unidos. Este gasto de energía exorbitante es estructuralmente integral para la tecnología blockchain, y nada menos que una transición mundial completa a las energías renovables lo solucionará.

Antes de que Irán prohibiera o regulara las criptomonedas, era un lugar muy atractivo para la minería, ya que el gobierno subsidia la electricidad doméstica. La criptominería requiere de servidores informáticos como gasto de capital y electricidad como gasto operativo, por lo que los mejores lugares para minar son aquellos donde este recurso es barato.

Para evitar recibir una compensación insuficiente por los servicios públicos, Irán inicialmente se comprometió al exigir que las operaciones mineras de bitcoins se registren con el gobierno y paguen la energía al precio que se exporta. Para el verano de 2020, Irán se había entusiasmado tanto con sus mineros que redujeron la tarifa en un 47%. Pero el equilibrio ha sido difícil de lograr: bajo la presión de la red eléctrica, Irán acaba de incautar 45.000 plataformas mineras de bitcoins no registradas con un total de 95 megavatios por hora.

Desafíos criptográficos

Bitcoin, a pesar de su reciente popularidad, puede no ser tan prometedor como esperarían algunos iraníes. La criptomoneda rara vez se usa o se puede usar en transacciones cotidianas, y su valor es notoriamente inestable. La volatilidad de la moneda y la incertidumbre en torno a las regulaciones gubernamentales llevaron a muchos inversores y analistas financieros, incluido el legendario inversor Warren Buffet, a afirmar que la criptomoneda no tiene valor y es probable que colapse en algún momento.

Otros temen que, si bien las criptomonedas están diseñadas de manera inherente para brindar a las personas mayor libertad y privacidad al realizar transacciones financieras, las posibles regulaciones gubernamentales podrían obstaculizar la adopción de la criptomoneda en un futuro próximo.

También es probable que la adopción de Bitcoin por parte de Irán atraiga un mayor control por parte de los investigadores contra el lavado de dinero y las finanzas contra el terrorismo. Todas las transacciones son públicas, aunque las identidades detrás de las mismas están ocultas bajo direcciones numéricas aleatorias. Esto significa que, si bien la moneda es atractiva para terroristas, delincuentes y otros usuarios que no pueden depender de la banca tradicional, también puede ser un tesoro de inteligencia para gobiernos e incluso investigadores de código abierto. El gobierno de Estados Unidos expuso previamente las direcciones de bitcoin de iraníes sancionados para reprimir las transacciones ilícitas.

La minería de Bitcoin no es una solución a los problemas económicos de Irán, sino un síntoma de ellos. Para detener el daño que esta industria emergente está causando a la infraestructura energética y el medio ambiente de Irán, el país y el P5+1 -quienes firmaron el Acuerdo Nuclear- deberán prepararlo para participar de manera rentable en la economía global sin depender de empresas quijotescas y problemáticas como la minería de criptomonedas.

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Michael Sexton- Director de la Iniciativa de Ciberseguridad en el Middle East Institute.

Brett Sudetic- Asesor en Relaciones Internacionales en Gulf State Analytics, una consultora de riesgo basada en Washington, Estados Unidos.

N.d.T.: El artículo original fue publicado por Middle East Institute el 22 de enero de 2021.