Venta de armas a Arabia Saudita: la complicidad occidental en crímenes de guerra en Yemen

Por: Mahmoud Fazeli para Strategic Council on Foreign Relations

Sin título [Fuente desconocida]

La agresión militar continúa contra Yemen. Países como Estados Unidos, Alemania, Reino Unido, Francia y Canadá son cómplices de los crímenes cometidos contra el país más empobrecido del mundo a través de la venta continua de armas e inteligencia y apoyo logístico proporcionado a Arabia Saudí.

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Según el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI, por sus siglas en inglés), la venta de armas a Medio Oriente aumentó aproximadamente un 61% durante 2010 y 2019. En el caso de Arabia Saudí, Estados Unidos fue su mayor proveedor de armas y equipamiento armamentístico entre el 2015 y el 2019 —representó el 73% de sus importaciones de armas durante ese período—, mientras que las exportaciones de armas a Riad representaron el 25% de las ventas totales de armamentos de Washington entre esos años.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, vetó recientemente tres leyes aprobadas por el Congreso que buscaban detener la venta de armas a Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos (EAU). Trump cree que cualquier oposición a la venta de emergencia de armas a estos dos países dañaría las relaciones de Washington con ellos y debilitaría el estatus del país norteamericano en el comercio mundial de armas. Desde finales de la década de 1990, Estados Unidos se mantuvo como el mayor exportador de armas del mundo y Arabia Saudí se convirtió en el mayor cliente de armas estadounidenses. En 2018, Washington vendió 55.600 millones de dólares en armas, cifra que significó un crecimiento del 33% en comparación con el año anterior. Solo en 2017, Estados Unidos había firmado un contrato para vender 18 mil millones de dólares en armas a Arabia Saudí. En los cinco años  anteriores a 2017, una quinta parte del total de armas fabricadas en territorio estadounidense se vendió al reino. Estados Unidos cree que la inversión de 110 mil millones de dólares de Arabia Saudí en su país no debe detenerse a causa del asesinato de Khashoggi.

Alemania es otro vendedor de armas a Arabia Saudí. La venta de armas alemanas a Riad continúa a pesar de las prohibiciones declaradas en ese país y frente a la dura oposición y crítica de los parlamentarios de izquierda en el Bundestag. Así, pese a la prohibición de la exportación de armas a Arabia Saudí, Berlín estuvo indirectamente involucrada en la entrega de armas al país árabe en 2019. Según el Ministerio de Economía y Energía de Alemania, a lo largo del año pasado, y en dos ocasiones, Francia autorizó la exportación de 4,87 millones de euros en armas producidas en Alemania a Arabia Saudí. Además, en una acción europea conjunta, Berlín exportó repuestos de aviones de combate Eurofighter y Tornado al reino en los últimos 10 meses.

La prohibición total de las exportaciones de armas por parte de Alemania a Arabia Saudí se promulgó tras el asesinato de Khashoggi en noviembre de 2018. Desde entonces, se renovó tres veces. La extensión de la prohibición de exportación de armas significa que no se pueden vender armas a aquel país incluso si ya se emitió el permiso de exportación. No obstante, las armas producidas conjuntamente por Alemania y otros países europeos se exportaron a Arabia Saudí en marzo pasado.

A principios de este año, el gobierno de Alemania promulgó una nueva extensión de la prohibición de exportación de armas a Arabia Saudí por nueve meses. Esto quiere decir que Berlín no tiene la intención de permitir nuevas exportaciones sino hasta fines de diciembre de 2020. La exportación de envíos ya permitidos por el gobierno también se suspendieron. Sin embargo, por otro lado, el Ministerio de Economía y Energía reveló que Berlín emitió permisos de exportación de 122 envíos de armas a ocho miembros de la coalición árabe contra Yemen —todos ellos superaban los 1.100 millones de euros en valor— durante los primeros cuatro meses del año. Las empresas alemanas no son sancionadas por entregar piezas que los países socios necesitan para producir armamento para Arabia Saudí.

Reino Unido, por su parte, emitió permisos para exportar armas a Riad por un valor de 6,4 millones de libras esterlinas desde enero de 2015. Además, desempeña un papel importante en el entrenamiento de las fuerzas militares saudíes. Todo esto mientras Londres se presenta a sí mismo como partidario de la finalización de la guerra en Yemen, así como el defensor del Tratado de Comercio de Armas para evitar la transferencia de armas ilegales que violan las reglas y regulaciones internacionales.

Según un informe de Oxfam (una organización internacional de investigación y ayuda para erradicar la pobreza, el hambre y la injusticia en el mundo), 3 mil millones de libras del total de armas británicas vendidas a Arabia Saudí corresponden a la venta de aviones de combate, helicópteros y drones, y 2,6 mil millones de libras para granadas, bombas y misiles. Oxfam describe la venta de armas británicas a Riad como una vergüenza para la conciencia del Reino Unido.

Además, el gobierno británico emitió 385 permisos entre enero de 2015 y diciembre de 2019 para la venta de armas a la monarquía de los Saúd, puesto que no existen restricciones sobre la cantidad de transacciones de este tipo que se pueden hacer. El Secretario de Defensa del Reino Unido dijo que el gobierno británico está interesado en fortalecer sus relaciones con Arabia Saudí, especialmente, en las exportaciones y el comercio militares. El Secretario de Comercio Internacional del Reino Unido, por su parte, emitió permisos para la venta de armas como los aviones de combate Tornado y Typhoon a Arabia Saudí, utilizados en la guerra contra Yemen.

Casi la mitad de las exportaciones de armas británicas se dirigen con destino a Riad y esas armas se utilizan en la matanza de miles de personas inocentes y civiles. Por lo general, se emplean razones económicas y ganancias para justificar tales ventas, pero menos del 0,2% de la fuerza laboral del Reino Unido está empleada en el sector de fabricación de armas y sus exportaciones representan solo el 1,5% de las exportaciones totales del país. Otra razón formulada por las autoridades británicas para seguir vendiendo armas a aquel país árabe es que si Londres no le suministra armas, otros países como China, Rusia y Estados Unidos se apoderarían del mercado y venderían miles de millones de dólares en armas a los saudíes. El apetito abierto de Arabia Saudí por armamento contentó a los proveedores británicos. Hasta ahora, el Reino Unido vendió 5 mil millones de libras en armas a Arabia Saudí durante su invasión a Yemen. Entre 2015 y 2018, el gobierno británico emitió permisos para la venta de al menos 4,7 mil millones de libras en armas a Riad y 860 millones de libras a los aliados saudíes en la región.

La exportación de armamento de Francia a Arabia Saudí y las escrituras de venta y transacciones, en 2019, demostraron que el gobierno francés vendió la mayor cantidad de armas, después de Qatar, a Arabia Saudí y Egipto. Francia vendió 1.400 millones de euros en armas a Riad y mil millones de euros a Egipto durante el último año. Según el último informe del SIPRI, Francia registró un aumento del 72% en la venta de sus armas durante 2015 y 2019, lo que representa el 7,9% de las ventas totales de armas del mundo.

Canadá rompió el récord de venta de material militar a Arabia Saudí a pesar de la prohibición de las exportaciones de armas nuevas. Ottawa envió cerca de 2,9 millones de dólares en hardware para armas a Riad en 2020, el doble de 2019. Dichas exportaciones incluyeron vehículos blindados ligeros, 31 sistemas de artillería de gran calibre y 152 ametralladoras pesadas.

Las fuerzas de la coalición de la cual forman parte algunos gobiernos árabes liderados por Arabia Saudí y guiados por EAU, comenzaron sus ataques aéreos contra Yemen el 25 de marzo de 2015 en la Operación Tormenta Decisiva. Las fuerzas de la coalición mataron e hirieron a decenas de miles de mujeres, niños y personas indefensas e impidieron que el Comité Internacional de la Cruz Roja entregara ayuda humanitaria a las zonas de Yemen asoladas por la guerra. También utilizaron armas prohibidas y destruyeron estructuras civiles. 

Arabia Saudí, con el apoyo político y logístico de los gobiernos occidentales, está cometiendo crímenes de guerra en Yemen. Tiene una absoluta desconsideración del principio de distinción entre objetivos y objetos militares y civiles. Apoyadas por las armas de sus aliados occidentales, las acciones del gobierno de Riad, al imponer un bloqueo en Yemen, provocaron una crisis humanitaria y complicaron la entrega de medicamentos y alimentos, con lo que pusieron en peligro la salud y el bienestar de los niños, mujeres y hombres yemeníes. La guerra en Yemen expuso a millones de personas a una gran hambruna. Tanto es así que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) la calificó como la mayor catástrofe humanitaria.

La intervención militar en Yemen, desde el punto de vista del derecho internacional, constituye una violación de los principios fundamentales de no coerción y no intimidación (consagrados en el párrafo 4 del artículo 2 de la Carta de la ONU) y un claro ejemplo de agresión militar como está estipulado en la Resolución 3314 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, así como una falta a numerosas normas y reglamentos humanitarios. Esta intervención también constituye un ejemplo de crimen de guerra, como atestiguaron organizaciones internacionales competentes. Por otro lado, la invasión saudí de Yemen viola, asimismo, las leyes de derechos humanos descritas en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. Además, los ataques de las fuerzas dirigidas por Arabia Saudí se consideran una infracción de las disposiciones de los cuatro Convenios de Ginebra (1949) y del artículo 8 del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional: todos ellos constituyen crímenes de guerra. Riad y sus aliados atacaron repetidamente hospitales, campos de refugiados, colectivos escolares, escuelas y orfanatos, matando a civiles. El párrafo 4 del artículo 2 de la Carta de la ONU se refiere a la prohibición de la intimidación y el no recurrir a la fuerza contra la integridad territorial de los Estados soberanos. También prohíbe que otros Estados se ataquen entre sí y hace hincapié en la necesidad de mantener la soberanía y la integridad territorial de todos los Estados miembros de la ONU, incluido Yemen. 

Arabia Saudí, como miembro de la ONU, violó los principios y fundamentos consagrados en la Carta de la organización y debe ser considerada responsable de violar el principio de prohibición de la amenaza o el uso de la fuerza, así como el respeto a la soberanía, la integridad territorial y la autodeterminación de derechos de otros Estados.

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Mahmoud Fazeli es experto en asuntos europeos.

N.d.T: El artículo original fue publicado por Strategic Council on Foreign Relations el 14 de noviembre de 2020