Cómo está utilizando Israel la Ley del Estado-Nación para perpetuar la segregación racial

Por Jessica Buxbaum para The New Arab.

El proyecto de ley israelí fue condenado internacionalmente por discriminar a los palestinos. [Getty]

En 2018, Israel aprobó la Ley del Estado-Nación judío. Se trata de una ley polémica, la cual declara que “el derecho a la autodeterminación nacional en Israel es exclusivo del pueblo judío”.

[Se prohíbe expresamente la reproducción total o parcial, por cualquier medio, del contenido de esta web sin autorización expresa y por escrito de El Intérprete Digital]

El proyecto de ley fue repudiado internacionalmente por temor a que fuera instrumentalizada para discriminar a la población palestina. Dos años después, la ley hizo precisamente eso.

En noviembre, un tribunal israelí invocó dicha ley al desestimar una demanda contra la ciudad norteña de Karmiel por el financiamiento del transporte de dos estudiantes árabes palestinos. En el fallo, el Secretario Jefe de la Corte de Magistrados de Krayot, Yaniv Luzon, dijo que establecer una escuela de lengua árabe en Karmiel o financiar el viaje de los estudiantes árabes palestinos “dañaría el carácter judío de la ciudad”.

Luzon citó la sección 7 del texto de la ley, el cual afirma que: “El desarrollo y establecimiento de asentamientos judíos es un valor nacional consagrado en la Ley Básica y es una consideración digna y prominente en la toma de decisiones municipales, incluido el establecimiento de escuelas y la determinación de políticas relacionadas a la financiación de los autobuses -escolares de estudiantes- de fuera de la ciudad”.

El fallo de la corte niega la existencia palestina

La demanda fue presentada por Nizar Bakri en nombre de sus sobrinos. Ellos tienen que viajar seis kilómetros fuera de su ciudad natal de Karmiel hasta el pueblo de Rameh porque no existen escuelas de lengua árabe en su ciudad.

Debido al tráfico, el viaje en automóvil puede demorar más de 30 minutos y le cuesta a la familia 1.500 shekels -alrededor de 461 dólares- por mes. La familia solicitó al municipio un reembolso de los gastos de transporte por un monto de 25.000 shekels -aproximadamente 7.683 dólares-.

En diálogo con The New Arab, Nizar Bakri dijo que: “La decisión del tribunal no se basó en la ley, se basó en la existencia judía”. Para él, la opinión del secretario reconoce a la comunidad judía mientras niega la existencia de la comunidad árabe palestina de Karmiel.

Luzón sugirió en su decisión judicial que establecer una escuela de habla árabe o financiar el transporte puede incentivar a los ciudadanos palestinos de Israel a mudarse a ciudades judías, “alterando el equilibrio demográfico”.

Aproximadamente el seis por ciento de los 45.000 residentes de Karmiel son ciudadanos palestino-israelíes. Según la Oficina Central de Estadísticas del Estado, los ciudadanos palestinos representan alrededor del 20 % de la población israelí.

Al reaccionar al fallo, el padre de los niños, Kasem Bakri, dijo que confirmaba que la Ley del Estado-Nación es racista. Hablando con The New Arab, él dijo que: “El municipio trata a mis hijos como invitados en el mejor de los casos y como enemigos en el peor”. Además de perder la demanda, la familia Bakri fue multada con 2.000 shekels -alrededor de 614 dólares- además de pagar los gastos de la corte.

Nizar Bakri planea presentar una apelación en los próximos dos meses. Él dijo que: “Ya no es un caso privado. Esta es una decisión de la comunidad. Ahora esta es la apelación de la comunidad”. También mencionó que todas las familias árabes palestinas de Karmiel con niños quieren ser parte.

A principios de este año, 50 padres de Karmiel solicitaron al municipio que financiara el transporte escolar de sus hijos. Acerca de la apelación, Bakri afirmó que: “No es una razón financiera, es por la disparidad del sistema educativo”.

Según una solicitud de 2019 presentada por Adalah, el Centro Legal para los Derechos de las Minorías Árabes en Israel, 152 niños árabes palestinos asisten a escuelas judías en Karmiel y 326 niños estudian fuera de la ciudad. En 2018, el municipio solo reembolsó a 59 estudiantes.

Este año, Adalah envió varias cartas a Karmiel y al Ministerio de Educación exigiendo el cambio del sistema de financiación. El municipio denegó la solicitud y dijo que la ayuda es suficiente. El Ministerio de Educación respondió que sólo los Consejos locales pueden asignar fondos, por lo que si Karmiel no solicita un cambio, la reforma no se llevará a cabo. El municipio de Karmiel no respondió a las repetidas solicitudes de comentarios.

Tengo derecho a estar aquí”

Solo un mes después de la promulgación de la Ley del Estado-Nación, Adalah presentó una petición en su contra a la Corte Suprema israelí. Ahora, un panel de 11 jueces escuchará la petición, a los que se sumarán otros 14, el 22 de diciembre.

El representante de la Knesset, Yousef Jabareen, miembro de la Lista Conjunta, una alianza de los principales partidos políticos árabe-palestinos en Israel, cree que la Corte Suprema simplemente prolongará las audiencias antes de llegar finalmente a una conclusión sobre si se debe o no revocar la ley.

Jabareen se preguntó: “¿Tendrán los jueces el valor, en medio de la atmósfera política de derecha en Israel, para llegar a la única conclusión posible: que esta ley contradice los derechos humanos básicos y la igualdad para todos los ciudadanos?”. Sin embargo, no tiene esperanzas de que la corte tome tal determinación.

Entrevistado para The New Arab, Jabareen dijo que: “La voluntad -de la Corte- a ser activa cambió en los últimos años, por lo que, lamentablemente, todo parece estar abierto en términos de igualdad e inclusión”. El parlamentario está trabajando actualmente con Adalah para presentar una petición a la Corte Suprema sobre el caso de la familia Bakri.

Las políticas de construcción restrictivas para las comunidades árabes y palestinas empujaron recientemente a ciudadanos palestino-israelíes hacia áreas mayoritariamente judías. Las ciudades mixtas se están convirtiendo en la norma, pero a los residentes árabes palestinos a menudo no se les garantizan los mismos derechos que a sus vecinos judíos.

A pesar de la continua discriminación relacionada a la educación, la economía y la vivienda en ciudades mixtas, Kasem Bakri se niega a irse: “Existo aquí como una persona árabe y tengo derecho a estar aquí. Existimos aquí como los cactus y los olivos. Nunca nos iremos”.

[Se prohíbe expresamente la reproducción total o parcial, por cualquier medio, del contenido de esta web sin autorización expresa y por escrito de El Intérprete Digital]

Jessica Buxbaum posee un Máster en Periodismo Internacional por la Universidad de Londres. Actualmente se desempeña como periodista independiente, con especial interés en Medio Oriente.

N.d.T.: El artículo original fue publicado el 15 de diciembre de 2020 por The New Arab.