Halima Aden actuó con integridad, la comunidad musulmana de Twitter también debería

Por Yousra Samir Imran para The New Arab

Aden expresó que se sintió presionada por la industria para ceder en sus creencias [Getty]

Estaba revisando Twitter el lunes pasado, cuando alguien a quien sigo me dijo que fuera a Instagram y mirara las historias de la modelo somalí estadounidense Halima Aden. En una larga declaración, Aden, quien fue la primera modelo con hiyab en desfilar por la pasarela de la semana de la moda de Nueva York, anunció que ya no trabajaría con las marcas que la llevaron a transigir con su hiyab. 

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Aden reflexionó sobre todos los casos en que sus prácticas religiosas se vieron comprometidas, desde faltar a los momentos de oración y hacer que los estilistas masculinos la ayudaran con los ajustes, hasta usar un par de jeans en la cabeza en lugar de un pañuelo como parte de una campaña de American Eagle.

Hubo una gran cantidad de afecto hacia Aden en las redes sociales. Estaba feliz, feliz de que Aden tomara una decisión basada en sus propias convicciones y no porque estuviera cediendo a la presión de alguien en la comunidad. 

Pero detrás de la avalancha de apoyo a Aden, fui testigo de un lado más oscuro de algunos en la comunidad musulmana en línea. En lugar de reflexionar sobre la valiente acción de Aden de alejarse de una carrera lucrativa por el bien de sus creencias, algunos usuarios de Twitter lo vieron como una oportunidad para hostigar a las musulmanas que no usan el hiyab o que no lo usan en el estilo que ellos consideran ‘correcto’.

Algunos usuarios menospreciaron a las influyentes musulmanas en las redes sociales que decidieron no usar más el hiyab: decían que estaban orando para que las personas que no lo usaban vieran la luz. La respuesta de Aden a esto fue fantástica: «No pronuncies mi nombre en alabanza si estás avergonzando abiertamente a otras personas. ¡Esto solo mancha lo que estoy tratando de difundir, amor!» 

Maryyum Mahmood, analista sociopolítica y creadora de ‘The SHIFT’, una plataforma en línea que brinda capacitación intercultural y religiosa, fue víctima de este tipo de acoso cibernético. Incluso, se vio obligada a eliminar los tuits que destacaban la hipocresía en nuestra comunidad, que elogia a las mujeres por usar el hiyab de una manera considerada ‘correcta’ y critica a las mujeres que eligen no usarlo, o que lo usan sin plegarse a una interpretación literal. 

Los tuits de Maryyum reflejaban la obsesión de nuestra comunidad por hablar sobre lo que visten las mujeres y pedían respetar la elección de la mujer. Allí se encontró con un torrente de abusos, donde se la acusaba de ponerse del lado de exmusulmanes e islamófobos. Del mismo modo, cualquier musulmana que publicase un tuit recordando a la gente que las elecciones de una mujer son suyas, se encontraría con una violenta reacción de la comunidad, que expresaría que el hiyab no es una opción y que cualquiera que no lo use ‘correctamente’ se está engañando a sí mismo.

Personalmente, yo también me enfrenté a una reacción violenta. En un tuit ahora eliminado, reflexioné sobre cómo, en el pasado, nadie abogó por un solo estilo de hiyab. Desde el gele en Nigeria hasta el dupatta en India y Pakistán, las mujeres musulmanas dentro de cada comunidad cultural llevan años usando sus propios estilos. Como dije, «nadie, no importa quiénes sean, tiene derecho a juzgar a una hiyabi por la forma en que usa el pañuelo en la cabeza. Punto». Por esto recibí un torrente de insultos de otros musulmanes, que me acusaban, una vez más, de estar del lado de los islamófobos, algo que encontré gracioso ya que yo misma uso hiyab. 

La obra de Leila Ahmed Women and Gender in Islam (Mujeres y género en el islam) hace un trabajo fantástico al trazar cómo los movimientos políticos islámicos tuvieron una influencia en los estilos de hiyab en el siglo XX. También lo hace Hafsa Lodi, quien explora la evolución de la ‘moda modesta’ en el siglo XXI en su libro Modesty: A Fashion Paradox (Modestia: una paradoja de moda).

En el 2016, Muslim Girl hizo un video que mostraba los diferentes tipos de hiyab que las mujeres usaron en diversas culturas a lo largo del último siglo. Luego, vino el video de Najma Sharif sobre 100 años de estilos de hiyab usados en África. Entonces, ¿cómo llegamos a un solo hiyab ‘adecuado’ o ‘correcto’? 

El hiyab se convirtió en un enorme tema de debate en la comunidad musulmana y algunos hombres que se autodesignan jueces buscan determinar qué deben usar las musulmanas. Estamos cansadas de que varios hombres de nuestra comunidad nos digan que nos cubramos o cómo hacerlo. Hacemos malabarismos con esto junto con los gobiernos occidentales que aprueban leyes que dificultan que las mujeres musulmanas usen el hiyab y el niqab, todo en nombre de ‘liberarnos’, cuando no hay nada de qué librarnos. 

Y como si lidiar con esto cotidianamente no fuera suficiente, ahora tenemos que enfrentarnos con el juicio de otras musulmanas que hostigan a las mujeres que eligen no usarlo o a esas hiyabis con un estilo diferente al suyo. Es un ambiente tóxico. 

Si alguna vez hemos de encontrar la unidad dentro de nuestra comunidad, debemos comenzar por respetar las elecciones de otros musulmanes. Necesitamos dejar de abusar del término ‘naseeha‘, (N.d.T.: la palabra árabe naseeha significa literalmente ‘aconsejar’). Algunos musulmanes creen que es su deber asesorar a otros. Sin embargo, existen reglas de procedimiento para la entrega de naseeha, reglas que se descartan continuamente.

Vos no estás destinado a juzgar a las personas ni a dar consejos de la esfera pública de una manera que avergüence a alguien o hiera sus sentimientos. Se nos enseña a practicar naseeha usando sabiduría para que la persona que lo recibe no se sienta atacada.

¿Olvidamos cómo tener una discusión matizada? Algunos lamentan la pérdida de la Era Dorada del islam de los siglos IX y X, pero olvidan que también fue una época en la que los musulmanes tenían diferentes opiniones e interpretaciones de la religión, y las discutían con respeto.

El anuncio de Halima Aden de que ya no aceptará trabajos que la hagan comprometer su fe no debería consistir en que use un hiyab ‘adecuado’ y presione a otros para que sigan su ejemplo. Debería ser una celebración de defender aquello en lo que cree y tener agencia como musulmana para tomar sus propias decisiones de vida.

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 Yousra Samir Imran es una periodista independiente con sede en West Yorkshire. Especializada en derechos de la mujer, la justicia de género, conciencia sobre la discapacidades, salud mental y mujeres musulmanas. Es autora de Hijab and Red Lipstick, publicado por Hashtag Press en octubre de 2020.

N.d.T.: El artículo original fue publicado por The New Arab el 1 de diciembre de 2020.