Una puerta de entrada a África: la nueva base naval de Rusia en Sudán

Por Stasa Salacanin para The New Arab

La instalación cerca de Port Sudan será la primera base militar rusa en África [Getty/ The New Arab]

A mediados de noviembre, el presidente ruso, Vladimir Putin, emitió un decreto con el que aprobaba la propuesta de su gobierno de establecer una instalación naval en la costa sudanesa del Mar Rojo. La base logística naval albergará a más de 300 militares y civiles, así como hasta cuatro buques de guerra, incluidas naves con propulsión nuclear.

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La instalación cerca de la ciudad de Puerto Sudán será la primera base militar rusa en África y solo la segunda base naval fuera de la ex Unión Soviética, después de Tartus en Siria.

Aunque Moscú aseguró que el nuevo centro logístico será de naturaleza defensiva y que se construirá con el propósito de mantener la paz y la estabilidad en la región, se espera que Rusia fortalezca su nuevo puesto de avanzada en África con un moderno sistema de misiles tierra-aire. 

Según los informes, Rusia también proporcionará a Sudán armas adicionales para proteger la instalación y, al mismo tiempo, permitirá que las tropas rusas estén estacionadas fuera de la base naval en territorio sudanés.

¿Un golpe a Washington?

El acuerdo entre Moscú y Jartum se produce solo un mes después de que la Administración Trump anunciara que eliminaría a Sudán de su lista negra de patrocinadores estatales del terrorismo, hecho que fue visto como una recompensa por firmar un acuerdo de normalización con Israel.

A la luz de este avance, el acuerdo de Rusia y Sudán podría verse como una sorpresa desagradable para Estados Unidos. Algunos describieron la medida como un golpe a las esperanzas de Washington de tener una mayor influencia sobre las autoridades de transición en el país africano luego del derrocamiento del dictador Omar Al Bashir.

Samuel Ramani, un analista geopolítico que se centra en la política exterior rusa en Medio Oriente, dijo a The New Arab que Sudán está aplicando un enfoque de política exterior de múltiples vectores.

Jartum equilibró lazos con rivales de Medio Oriente como Turquía, Qatar y Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita, tanto desde los tiempos de Al Bashir como desde la transición, y está intentando una estrategia de equilibrio para mantener fuertes lazos con Estados Unidos, Rusia y China. «Cuantas más asociaciones cultive Sudán, más inversión podrá recibir en su economía caracterizada por la escasez de efectivo», dijo.

Sergey Sukhankin, investigador de la Fundación Jamestown, explica que Jartum puede estar utilizando la base naval de Rusia como un medio para aplicar presión adicional sobre las partes interesadas en expandir su presencia en el país. Con esto demuestra que otros jugadores, incluida Rusia, aspiran a fortalecer su posiciones en Sudán. «No se trata sólo de Estados Unidos, sino que el mensaje también está diseñado para China, Turquía y algunos otros actores de los Estados del Golfo», dijo Sukhankin a The New Arab.

En opinión de Ramani, los funcionarios estadounidenses son conscientes de la estrategia de equilibrio de Sudán y no han convertido la cooperación o la compra de armas a Rusia en un punto de fricción en sus esfuerzos por establecer relaciones más sólidas con Jartum. Por lo tanto, es poco probable que la respuesta de Estados Unidos a la base de Rusia en Sudán sea abiertamente crítica.

Después de todo, la decisión de Sudán de albergar una base rusa no es necesariamente tan sorprendente, ya que ambos países establecieron estrechos lazos bilaterales bajo el gobierno de Al Bashir. El depuesto gobernante autoritario visitó a Putin en  2017 y apoyó la intervención de Rusia en Siria mientras respaldaba al presidente sirio Bashar Al Asad.

De hecho, el exlíder de Sudán había dejado muy claro a los rusos que Jartum estaba listo para recibir la presencia de Moscú en el país, y el Kremlin simplemente continuó estas conversaciones con las nuevas autoridades, encabezadas por el teniente general Abdel Fatah Abdelrahman Burhan.

¿Es Sudán la puerta de entrada de Rusia en África?

La instalación naval en Puerto Sudán ciertamente anuncia el regreso de Rusia al mapa geopolítico de África y sus rutas marítimas y océanos circundantes. Al utilizar Sudán como un trampolín para otros países subsaharianos, Sukhankin cree que es probable que Rusia aumente sus esfuerzos. No sólo en África Central, a través de la República Centroafricana, donde Moscú en los últimos años estableció una presencia militar y de seguridad, sino también en los países del G5 del Sahel, especialmente a la luz del fracaso de los esfuerzos dirigidos por Francia para eliminar las amenazas terroristas en la región.

Además de los objetivos geoeconómicos de ejercer una mayor influencia sobre el país y sobre el futuro político de Sudán, la base naval también ofrece a Moscú la posibilidad de  potencialmente obstruir el transporte a través del Mar Rojo (Canal de Suez) como un medio para redirigir, al menos, partes del comercio internacional a la Ruta del Mar del Norte, que es una de las prioridades clave para Moscú, según Sukhankin.

La venta de armas junto con los arreglos militares y de seguridad ya jugaron un papel importante en los planes geopolíticos del país, puesto que Rusia es un importante proveedor de armas para la región. Con una participación en el mercado de un 37,%, Rusia es el principal proveedor de armas de África y, según el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo, África (sin Egipto) representó el 16 por ciento de las exportaciones de armas rusas entre 2014 y 2019.

Si bien Argelia y Egipto son, con mucho, los clientes más valiosos de la industria de armas de Rusia, las ventas de Moscú no pararán de aumentar en el futuro, ya que firmó acuerdos de armas con Angola, Nigeria, Sudán, Mali, Burkina Faso y Guinea Ecuatorial, incluso para aviones, helicópteros, misiles antitanque y motores para aviones de combate. Además, Rusia celebró acuerdos de cooperación militar con 28 países de África, según el Instituto para el Estudio de la Guerra.

Los acuerdos militares y de seguridad de Rusia en el continente también implican el uso de mercenarios privados como el Grupo Wagner, conocido por apoyar al señor de la guerra Jalifa Haftar en Libia. También se conocen sus actividades en Sudán, así como en la República Centroafricana y en otros países. Como en su mayoría se autofinancian, sus operaciones y compromisos brindan a Rusia la oportunidad de ejercer influencia sin mayores costos o riesgos.

Sin embargo, sería erróneo asumir que la única motivación de Rusia es aumentar sus ventas de armas. Según el Centro de estudios estratégicos e internacionales, con sede en Estados Unidos, Moscú triplicó su comercio con África —de 6.6 mil millones de dólares en 2010 pasó a 18.9 mil millones de dólares en 2018— e invirtió en los sectores de petróleo y gas, además de que promovió con éxito su experiencia en energía nuclear.

¿Habrá más bases rusas en África?

Según un informe filtrado del Ministerio de Relaciones Exteriores de Alemania titulado «Las nuevas ambiciones africanas de Rusia», que apareció por primera vez en el diario alemán Bild, Rusia supuestamente busca permiso para establecer bases militares en seis países, incluidos Egipto, la República Centroafricana, Eritrea, Madagascar y Mozambique, además de Sudán.

Si bien es cierto que Rusia está interesada (en parte) en recuperar su influencia en África, Sukhankin es bastante cauteloso acerca de una mayor expansión militar rusa en el continente. «Los legisladores rusos saben claramente que una de las principales razones del colapso de la economía soviética fue la sobrecarga: buscar estar en todas partes», dijo a The New Arab. «Esto es lo que Rusia intentará evitar a pesar del gran interés en expandir su presencia e influencia en África».

Según Sukhankin, cuando el liderazgo de Sudán y la República Centroafricana ofrecieron a Rusia la oportunidad de crear bases en 2018/19, la reacción rusa no fue tan entusiasta como cabría esperar, ya que una participación más profunda en África eventualmente requeriría más inversiones y recursos que Moscú no tiene.

Ramani también explica que hubo una especulación generalizada de que Rusia usaría su apoyo a Jalifa Haftar para establecer una base en el este de Libia, pero las negociaciones al respecto no despegaron. También agregó que Rusia consideró crear un centro logístico en Eritrea y que el canciller ruso Sergei Lavrov visitó este país en 2018, pero esta propuesta tampoco avanzó.

Rusia niega con vehemencia la posibilidad de establecer una base en Somalilandia, a pesar de que el New York Times informó en enero que Berbera en Somalilandia era la posible ubicación de una base rusa. Sukhankin, por otro lado, menciona la posibilidad de que Mozambique sea un candidato potencial ya que el país no pudo hacer frente a una insurgencia islámica en la provincia de Cabo Delgado, así como en algunos de los países del G5 del Sahel.

La pregunta principal es si Moscú considerará los errores que cometió en el pasado la Unión Soviética. Dado que la estrategia de Rusia en África valora la flexibilidad y carece de profundidad financiera, es más que probable que Sudán sea su única base en el continente en el futuro próximo.

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Stasa Salacanin es una periodista independiente que ha escrito extensamente sobre asuntos de Oriente Medio, relaciones comerciales y políticas, Siria y Yemen, y terrorismo y defensa.

N.d.T.: El artículo original fue publicado por The New Arab el 25 de noviembre de 2020.