¿Quiénes son los competidores en las próximas elecciones de Irak?

Por Muhammad Al Waeli para Iraqui Thoughts

Vista en enero del rascacielos del «restaurante turco» con vistas a la Plaza Tahrir de Bagdad, tomado por los manifestantes antigubernamentales desde que estallaron las manifestaciones en octubre del año anterior. [Sabah Arar/AFP]

El Primer Ministro del Irak, Mustafa Al Kadhimi, anunció que el 6 de junio de 2021 es la fecha propuesta para las próximas elecciones. También, fue una invitación a los partidos para comenzar la carrera electoral, lo cual implica la formación de alianzas políticas. Aunque la plataforma de algunos partidos cambió, sigue siendo la misma para otros.

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Cuando se trata de partidos de Bagdad y del sur del país, las plataformas son muy diversas ya que la dinámica de cada elección sigue cambiando. En las elecciones de 2018, las coaliciones chiítas como Saeroon, Fateh y Nasr capitalizaron la derrota del Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL), con una ganancia de asientos parlamentarios proporcional a la pérdida de éste. Sin embargo, actualmente, la mayor cuestión en Bagdad es la crisis financiera. Para lograr reformas económicas, el gobierno de Kadhimi necesita una base política fuerte, de la que carece. De acuerdo con esto, Ammar Al Hakim formó un nuevo bloque, Iraqiyoon, que pretende proporcionar una base legislativa al primer ministro sin partido. Además, Salah Al Arbabi formó otro bloque político, llamado Waey (Toma de conciencia), cuyo objetivo es ofrecer una plataforma abierta para jóvenes de diferentes orígenes, para abordar las problemáticas de servicios y el desempleo.

En las zonas liberadas de EIIL, concentradas en el noroeste de Irak, las plataformas políticas seguirán centradas en la reconstrucción. Como ya han pasado más de tres años desde que  la guerra terminó oficialmente y muchos pobladores encuentran sus ciudades todavía en ruinas, sólo los políticos con un historial demostrado de reconstrucción verán algún éxito a través de las urnas. Por ejemplo, el Gobernador de Anbar, Ali Farhan Al Dulaimi, se dedicó activamente a buscar recursos fuera de las fronteras de su provincia, a diferencia de otros gobernadores que son complacientes y rara vez visitan la capital para hacer presión en favor de sus electores. Además, se creó una nueva alianza que apunta a unir a las principales facciones suníes. Los principales actores de este nuevo bloque parecen tener un objetivo en común: disputar juntos las elecciones para desbancar al presidente Mohammed Al Halboosi y poner fin a su creciente influencia.

Por su parte, los partidos políticos kurdos tienen plataformas políticas que a nivel federal exigen sistemáticamente mayores derechos para el pueblo kurdo, pero a través de dos vías diferentes. Una estrategia, históricamente impulsada por la Unión Patriótica del Kurdistán, consiste en fortalecer los lazos con Bagdad. La segunda estrategia, llevada a cabo por el Partido Democrático del Kurdistán, se basa en las amenazas secesionistas. Otros partidos kurdos más pequeños adoptaron posturas que se sitúan entre este rango de opciones.

También, se espera que participen los activistas del Movimiento de Protesta de Octubre. Aún no está claro qué forma tomará esta participación. Podría producir, por ejemplo, un número de partidos políticos o, en cambio, un número de candidatos independientes no afiliados a ningún partido. Ambos escenarios son posibles, pero la magnitud de la participación determinará si el movimiento de protesta habrá evolucionado hacia un movimiento político que tratará de tomar parte en el proceso político o si tratará de influir desde el exterior.

No obstante, circulan rumores de que Kadhimi está fortaleciendo su relación con diferentes grupos del movimiento de protesta y que potencialmente se apoyará en ellos como su base política independiente, más allá de sus actuales alianzas y relaciones con otras facciones. Kadhimi, a través de uno de sus asesores, negó querer permanecer en el poder más tiempo que el período de transición, aunque no desmintió la posibilidad de presentarse como candidato. Además, sus movimientos políticos altamente orquestados revelan algunas ambiciones políticas más allá del período de transición.

Esto sitúa a Kadhimi entre los principales contendientes para las próximas elecciones, como suelen hacer la mayoría de los mandatarios en ejercicio. Sin embargo, priorizar los preparativos de la campaña electoral sobre la gobernanza cotidiana puede colocarlo en desventaja. Por ejemplo, Irak es el segundo país de la región con mayor número de infecciones por COVID-19, y no tiene un plan claro para hacer frente a la pandemia. El desastre financiero se avecina en el horizonte iraquí y el Viceprimer Ministro y Ministro de Finanzas de Kadhimi, Ali Allawi, convenció a duras penas al Parlamento de aplicar las duras medidas necesarias para evitar el colapso económico. El largamente esperado Libro Blanco del Irak salió a la luz, pero ninguna de las recomendaciones sobrias e informadas de Allawi se aplicaron en el territorio, a pesar de que pidió medidas urgentes desde que asumió el cargo.

El ex Primer Ministro, Haider Al Abadi, es otro importante aspirante en las próximas elecciones. Su plataforma para 2018 se basó en su liderazgo durante la rápida derrota de EIIL y su enfoque equilibrado de las relaciones exteriores, pero también alejó a la economía iraquí de la ruina financiera durante la costosa guerra contra EIIL. Abadi fue capaz de evitar un colapso económico, así como de convencer a los donantes y a las instituciones financieras internacionales para que apoyen a Irak. A pesar de los fracasos de su gobierno, Abadi superó a anteriores y posteriores primeros ministros en el programa económico, lo que lo coloca en una posición ventajosa.

En contraste, el gobierno de Adil Abd Al Mahdi llevó a Irak al borde de la ruina financiera. Contrató al menos 250.000 nuevos empleados públicos, sobreexigiendo las arcas del Estado. Además, la incapacidad de Mahdi para equilibrar las relaciones internacionales llevó a un enfrentamiento casi ruinoso entre Irán y los EEUU en suelo iraquí. Lo más importante es que el manejo violento de su gobierno con los manifestantes le costó credibilidad a él y a sus aliados. Esto pone a la coalición Fateh, que era la más fuerte partidaria de Abd Al Mahdi, en una posición difícil ya que su base sigue siendo fuerte pero su relevancia está atada a su capacidad de forjar alianzas con otros bloques.

La escena política de Irak tiende a ser fuertemente reaccionaria a las sacudidas locales, regionales y globales. Por lo tanto, este análisis más bien estático refleja las inclinaciones de los partidos en un momento concreto, en el que se produjeron protestas, las tensiones regionales son elevadas y una pandemia mundial hace estragos en las economías y los sistemas de salud. Cualquier acontecimiento que ocurra antes de las próximas elecciones o de la formación de un nuevo gobierno puede complicar aún más la escena política.

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Muhammad Al-Waeli es candidato a Doctorado en Gestión centrado en el Liderazgo, la Reforma y las Instituciones en el Irak.

N.d.T.: El artículo original fue publicado por Iraqui Thoughts el 30 de octubre de 2020.