Llanto por la tierra amada: una revisión de las obras recientes de Gil Mualem Doron’s

Por Ghazaleh Zogheib para Mondoweiss

Fotografía en exhibición “Llanto por la tierra amada”, en la Galería P21 de Londres. [Foto cortesía del artista]

Lo primero que pensé cuando vi la exposición de Gil Mualem-Doron fue en la obra Rinoceronte de Eugene Ionesco; una historia de personas que renuncian a su humanidad y un individuo que se niega a conformarse. Llanto por la tierra amada, una exhibición de parte del trabajo de Mualem-Doron desde 2013 en adelante, presenta fotografías, instalaciones, y documentación de intervenciones públicas y proyectos participativos. Nacido en 1970, el artista árabe-judio ofrece una mirada crítica de las prácticas del gobierno israelí y sus consecuencias tanto sobre el pueblo palestino como sobre el israelí. 

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La muestra se exhibe en la Galería P21 de Londres en septiembre y octubre, y está disponible para su visualización en línea. La colección es tan diversa como estimulante, distópica y desgarradora. Su trabajo es ruidoso, como el sonido de una alarma: me hace pensar en alguien atrapado dentro de una cámara insonorizada, gritando pidiendo ayuda y esperando ser escuchado.

Ahora bien, al revisar el trabajo de una persona se espera el compromiso con una opinión imparcial, sin embargo, me temo que esto podría ser una tarea imposible. No por falta de intentos, pero cuando tu propia existencia es consecuencia de la violencia y el trauma, ¿cómo puedes ignorar el marco de tu propia realidad? Una realidad reflejada a través del hijo de dos países considerados la causa fundamental de la violencia.

Llanto por la tierra amada comienza con la encrucijada de nuestras historias familiares; yo como palestino de tercera generación, y él como ciudadano británico-israelí e hijo de sobrevivientes del Holocausto y del Farhud iraquí. Es aquí donde elijo comenzar, con estas encrucijadas como terreno común. 

Han pasado setenta y dos años desde que los británicos abandonaron palestina, y como en la mayoría de sus ex colonias, el Imperio dejó al pueblo dividido y desamparado. Mi familia fue forzada a abandonar su tierra durante la Nakba en 1948 y nunca se les permitió regresar. Aunque me siento impotente ante el Estado de Israel, no puedo aceptar las continuas atrocidades que lleva a cabo hasta el día de hoy. Como consecuencia del exilio de mi familia, nací y crecí en Francia.

Debería poder llamarlo ‘hogar’, pero este hogar lamentablemente nunca ha sido muy acogedor. Creo que mi país aún tiene que reconocer su brutal pasado colonial, su colaboración con el régimen Nazi y su racismo institucional. Soy como Mualem-Doron, alejado de mi nación, pero increíblemente privilegiado; libre para moverme pero incapaz de ignorar la infamia en mi tierra natal. Nos encontramos en este terreno intermedio apátrida. 

El título de la muestra alude a la afirmación de que Israel es un Estado de apartheid, un argumento recurrente, establecido en los círculos académicos de izquierda. El título no sólo se refiere a la novela homónima de Alan Paton, publicada en 1948, que retrata el apartheid en Sudáfrica. El título es, de hecho, una referencia directa al título de un artículo publicado en 1953, por el Dr. Ezriel Carlebach, Editor en Jefe de Maariv, el periódico más popular de Israel en ese momento. En el artículo, se hace explícita la comparación entre la población negra sudafricana bajo el apartheid y los palestinos bajo el dominio israelí, y fue traducido especialmente para la exposición; es una lectura fascinante.

Artivismo

La instalación principal (con el mismo título) Llanto por la tierra amada nace de dos presentaciones públicas en vivo, una en Londres y otra en Tel Aviv, llevadas a cabo en los dos países de origen del artista. En la actuación de la Plaza Trafalgar que tuvo lugar en vísperas del centenario de la Declaración Balfour, se recuerda a los transeúntes el papel fundamental desempeñado por el Reino Unido en el establecimiento del Estado de Israel; negar a la población palestina nativa sus derechos de autodeterminación.

La actuación de Tel Aviv, en los escalones del Salón de la Independencia, donde se firmó la Declaración de Independencia de Israel, aborda los motivos (literales y figurativos) sobre los que se construyó la nación. Mualem-Doron utiliza una túnica del Ku Klux Klan (en adelante KKK) hecha con su propio manto de oración judío para ilustrar su sentido de responsabilidad como ciudadano israelí que se opone firmemente al trato que su país da a los demás.

El trabajo terminado, disponible en línea como una proyección de diapositivas, muestra una serie de citas racistas hechas por políticos israelíes y otras figuras públicas. Al lado de las citas aparecen otras citas racistas de líderes fascistas que apuntan a la comunidad judía que vivía bajo la Alemania nazi y de miembros del KKK contra los afroamericanos. El escalofriante parecido entre las diversas citas coincide con la inquietante imagen de la figura vestida del KKK en el centro de la Plaza Trafalgar en Londres saludando a la estatua de Nelson. 

En “Visita Israel – Nunca volverás a ser el mismo”, una pieza en colaboración producida con el colectivo palestino-israelí ActiveStills, su uso de fotografías de crímenes cometidos en el territorio palestino ocupado arroja luz sobre la hipocresía del Ministerio de Turismo de Israel y los procesos sutiles que permiten que la ocupación continúe sin obstáculos. La naturaleza satírica de la pieza alude a prácticas de censura que amenazan formas pacíficas de resistencia y colaboración.

El archivo 

Las obras antes mencionadas, así como algunas otras de la exposición, son deliberadamente provocativas, si no transgresoras. De hecho, Mualem-Doron ha sido retratado en ocasiones como un artivista; artista y activista. Sin embargo con su exposición actual, y el paso de las intervenciones en la calle a un espacio de galería, parece asumir el papel de archivista. Gran parte de su trabajo consiste en investigaciones y recopilación de testimonios, filmaciones y objetos históricos, todos ellos instrumentales en la producción de las piezas expuestas.

La exposición es un rico archivo de contenido audiovisual. Se pueden escuchar testimonios de audio inquietantes en Oscurecido, y fotografías de Palestina anteriores a 1948 se utilizan en el cortometraje Rosetta (encargado por Zochrot) y en la premiada serie de fotografías Presentes Ausentes. Asimismo, se utilizaron baldosas de una casa palestina destruida en un proyecto con escolares palestinos llamado Bibi’s House. Las prácticas de archivo de Mualem-Doron se remontan a su doctorado en investigación que comenzó con la documentación de los restos de una pequeña aldea palestina en Tel Aviv, que junto con otras 400 fueron arrasadas y borradas de la historia en 1948.

En la exposición, el artista intenta recuperar la cultura palestina ampliamente negada por Israel a través de la exploración del bordado palestino. Los patrones de bordado icónicos están grabados en objetos e instalaciones, revelando códigos intrincados que sólo pueden descifrar aquellos que estén dispuestos a escuchar y aprender. Este es un cuerpo de trabajo exigente, ver las piezas en línea en lugar de interactuar con ellas en una galería las hace menos efectivas, particularmente en el caso de las instalaciones de salas grandes; pero la posibilidad de tomarse el tiempo para verlos y volver a visitarlos es una ventaja.

El tiempo es un asunto clave en las obras de Mualem-Doron. En Presentes Ausentes, una serie de fotografías que muestran a palestinos desplazados de la aldea destruida de Al Ajjun, ahora ciudadanos israelíes, los sujetos sostienen un lienzo blanco en el que se proyecta una escena de su aldea perdida mientras son ‘fotografiados’ por Mualem-Doron, la figura del artista israelí.

Los lienzos en blanco son una referencia a las imágenes coloniales de la ‘tabula rasa’, los supuestos lugares vacíos que están ‘abiertos’ a la colonización, imágenes de Palestina como un desierto. Para negar este concepto, Mualem-Doron, utilizando el archivo de la Galería Umm el Fahem, pidió a los participantes que elijan imágenes de su aldea destruida para proyectarlas en los lienzos. Durante la sesión de fotos, la proyección de las imágenes en los tableros cegó a los participantes que estaban frente a la luz emitida por el proyector. 

Esta pieza literalmente arroja luz sobre la injusticia histórica de la Nakba (1948) y al mismo tiempo describe el control limitado de los sujetos sobre su imagen y sobre su tierra, vida e historia. Mientras están cegados por el proyector, los participantes no pueden ver al fotógrafo, que desaparece detrás del foco. En este caso, la división entre sujeto y objeto, un tema clave en cualquier producción fotográfica, habla más que las palabras.

Diálogo inclusivo

El tema Israel-Palestina se mira con demasiada frecuencia desde una perspectiva binaria, un pueblo contra otro, opresor y oprimido. Las oposiciones también están en juego en cualquier visita a la galería, artista y espectador, expresión versus interpretación. De manera similar a sus intervenciones callejeras donde rompe la cuarta pared, Mualem-Doron intenta introducir una perspectiva fluida y no binaria sobre la exposición en sí misma.

En la instalación cinematográfica Oscurecido, los visitantes ven un cortometraje de un día soleado en una playa de Tel Aviv. La banda sonora principal de la sala es el sonido de los coches, la gente y la música a lo largo de la playa. Frente a la pantalla, colgando del techo, hay auriculares y para usarlos el espectador debe levantarse del asiento provisto y pararse frente a la pantalla. Esta segunda pista revela testimonios de palestinos que discuten su relación con el mar (o la falta de ella), y relatos de ataques de civiles y militares israelíes que tuvieron lugar en varias playas. Al ponerse de pie y escuchar, los espectadores bloquean físicamente la imagen de postal de la playa de Tel Aviv. 

Esta pieza es particularmente inquietante; al igual que la instalación Llanto por la Tierra Amada, es una llamada de atención que revela la insidiosa y gradual transformación de la sociedad israelí, su conformismo, su indiferencia ante la injusticia, el sufrimiento y el racismo. Al negarse a separar el arte del lugar y las condiciones en las que se crea, la declaración de Mualem-Doron es absolutamente política y se dirige directamente a su pueblo. Su trabajo es desordenado, enrevesado y contundente, como la realidad en la que se creó, pero profundiza y sienta las bases para construir cimientos realistas y completos.

Eugène Ionesco afirmó que “Las ideologías nos separan. Los sueños y la angustia nos unen”. Llanto por la Tierra Amada parte de la ideología y, aunque no ofrece soluciones, la exposición forma un archivo ecléctico de angustia, dolor y resiliencia. Si juzgamos el arte no por lo que es (que no podemos) sino por lo que hace, el trabajo de Mualem-Doron crea un espacio donde dos lados en conflicto pueden sentarse juntos e imaginar un futuro compartido.

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Ghazaleh Zogheib es educadora e investigadora y su trabajo se centra en la relación entre el arte y el aprendizaje y el desarrollo de espacios de arte inclusivos en el Reino Unido y en el extranjero.

N.d.T.: El artículo original fue publicado por Mondoweiss el 14 de Septiembre de 2020.